Bitácora

La Piedad Rondanini de Miguel Ángel – A propósito de Pentecostés, la libertad y la perfección – 64

El único afán de cada hombre debe ser la libertad. Si tus ideas o tu vida no te hacen libre, cambia de ideas o de vida. La celebración de Pentecostés es una invitación a aceptar la llamada de la libertad. En donde hay un hombre libre está el soplo creador de Dios. De la misma manera que metafóricamente expresa el texto de los Hechos de los Apóstoles, una lengua de fuego se posó en cada uno de ellos, la libertad pertenece a cada uno de nosotros, a ti mismo, a mi mismo, como persona independiente, como rey de mi propia vida, y nos recrea en un hombre nuevo.

La libertad no es tanto la capacidad de elegir entre varios caminos como el fruto de recorrer el camino de la verdad, por eso decimos que la Verdad nos hará libres. Y es sólo un camino porque si la verdad puede ser paradójica, nunca puede ser plural. De esta manera, aunque busquemos por infinitos caminos, sólo hay uno que llegue al puerto donde somos completamente libres.

La elección de ser libres nos lleva a la consecución del ser perfecto que llevamos dentro, en pasar de ser hombres a ser hijos del hombre. Esa perfección la podemos entender en la Piedad de Rondanini de Miguel Ángel.

La Piedad de Rondanini de Miguel Ángel BuonarottiMiguel Ángel decía algo así como que la estatua estaba dentro del mármol y sólo había que sacarla. La Rondanini fue su última obra y trabajó en ella hasta su muerte en 1564, cerca de cumplir 89 años. Es, por tanto, la obra que representa lo que había llegado a ser, ya sin la cáscara que le cubría.

Como en la propia vida, Miguel Ángel hubiera podido seguir cincelando la Piedad si la muerte no hubiese dejado como definitivo lo que aparentemente estaba inacabado. Hoy sabemos, que su última obra no necesitaba un golpe más.

En ella, la exquisita belleza formal de la Piedad del Vaticano la sustituyó una espiritual belleza interior conseguida a través de la mezcla entre lo “finito” y el “non finito (el non finito es una técnica iniciada por Donatello en que se deja sin esculpir parte de la obra). Es expresión de la vida con sus claros y oscuros, con los caminos hollados y abandonados, con lo vivido y dejado por vivir. Es el cuerpo que muestra el espíritu. Es la perfección de lo aparentemente imperfecto.

Cristo y la Virgen se nos presentan unidos y, a su vez, en un equilibrio inestable, como si el cuerpo de Cristo se le resbalase. Como el Amor, que por un lado es unión con el otro y, a su vez, sumo desprendimiento. Ambos, aparecen de pie, con la madre en un sufrido esfuerzo por sostenerlo, metáfora del amor y de su compañero el sufrimiento.

Vemos en su Piedad, como la completa libertad creadora de Miguel Ángel le llevó a abrir nuevas fronteras, a descubrir nuevas formas de expresión, a ampliar los límites del arte. De igual modo, la libertad del enamorado de Cristo le lleva a una vida nueva y verdadera.

Miguel Ángel esculpió en un inicio el cuerpo de Cristo más adelante y separado de la Virgen. Finalmente, cambió de idea, quedando de esta primera versión un brazo unido a la roca. Es el arrepentimiento más famoso de la historia del Arte. Y ese brazo quedó así, formando parte del todo. Y es que, en el verdadero arte, en la vida vivida en verdad, vivida libre, todo queda integrado, todo comprendido, todo renovado en una realidad que se hace nueva, que se hace infinita, que nos muestra lo uno y lo múltiple, que explica lo que ha sido, lo que es y lo que será, que te deja aquí y te lleva a todas partes, que te hace a ti y te hace otro, que te revela tu yo, que te revela al otro, dejando colmados todos lo anhelos, todos los anhelos de la libertad, que son sólo uno, que son sólo anhelo de lo perfecto, anhelo de trascendencia, anhelo de Dios.

Juan Pablo Navarro
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La romería del Rocío en Pentecostés – 63

El Rocío - Andalucía 360º Maratania

El Rocío - Andalucía 360º - Maratania

Miles de peregrinos pertenecientes a un sinnúmero de hermandades de toda Andalucía y más allá de ella recorren a pie, a caballo o en carreta el camino que les lleva a la aldea del Rocío para estar cada Pentecostés junto a la Virgen. Es ésta una talla gótica de madera del siglo XIII, existiendo ya en esta época una Ermita que mandó construir Alfonso X (la actual se inició en 1963 y es obra de Delgado Roig).

La Virgen del Rocío tiene el magnetismo especial que solo pocas y veneradas imágenes inspiran al pueblo, lo cual se une a la sensual belleza de la marisma en este lugar. Su nombre es metáfora de la venida del Espíritu Santo, que en el día de su multitudinaria procesión se conmemora.

El Rocío Cruzando el Quema

Cruzando el Quema

En la madrugada, tras el rezo del rosario, los almonteños saltan la valla de la ermita para llevar a la Virgen. Como una nave surcando un océano de brazos en un milagroso equilibrio inestable recorre en andas la aldea hasta regresar de nuevo a la ermita donde todo concluye tras el canto de la salve.

Cruzando el Quema

Juan Pablo Navarro
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La casa de los Levíes o de Rodrigo de Xerez en Sevilla – 62

casa de los levíes - patio

El patio con su galería de arcos - fuente: Arquitectura Civil Sevillana

El mirador con sus arcos cegados

El mirador con sus arcos cegados - fuente: Arquitectura Civil Sevillana

La fuente de la casa de los Levíes que hoy se encuentra en la casa de los Pinelos

La fuente de la casa de los Levíes que hoy se encuentra en la casa de los Pinelos

Entre las casas que perdimos víctimas de la piqueta. una de las más importantes es la casa de los Levíes. Se encontraba en el arranque de la calle, cercana a la iglesia de San José, en el barrio de San Bartolomé. Su nombre deriva de la familia judía de los Levi, entre cuyos miembros se encuentra Samuel Levi, tesorero de Pedro I.

Se entraba por un apeadero que daba paso al patio con galerías de arcos en ambas plantas, las del primero peraltados y las del segundo rebajados. Numerosas salas se cubrían con artesonados de diversos estilos. El edificio se remataba con un hermoso mirador tal como sucede en numerosas casas sevillanas.

Del jardín conservamos la monumental fuente de ladrillo que se llevó a la casa de los Pinelos y una extraordinaria logia con arcos de medio punto que se trasladó a la llamada casa del Asistente del Alcázar.

La casa se ha denominado también de Rodrigo de Xerez. Se nombra este personaje como Correo Mayor de Castilla a finales del XVI. Este cargo lo creó Felipe el Hermoso para mejorar el servicio de correos del reino en 1505. Se lo encargó a Francisco de Tassis, quien ya había hecho dicho servicio para el emperador Maximiliano I en los Países Bajos y en Borgoña. Dicho cargo estuvo vinculado a la familia Tassis, a su vez, condes de Villamediana, y sus descendientes, los Vélez de Guevara, hasta tiempos de Felipe V en 1706.

Al respecto, el  Dr. D. José María Vallejo, en “Correo Mayor de las Indias (1514-1768)”, dentro de las Actas del XII Congreso Internacional de Historia del Derecho Indiano, afirma:

” … el Correo Mayor de Sevilla fue, al mismo tiempo, Correo Mayor de las Indias en España. Dado que en el año 1501 el oficio de Correo Mayor de Sevilla había sido vendido sólo por tres vidas, al no poder ampliar la concesión, Saavedra Marmolejo transmitió ambos oficios, el 30 de mayo de 1576, a Rodrigo de Xerez, veinticuatro del consejo hispalense. El 9 de febrero de 1584, Xerez cedió sus derechos a su nieto, Hernndo Diaz de Medina

Existe un Rodrigo de Xerez, del que desconozco qué vinculación pudo tener con aquel, que acompañó a Colón en la Santa María en 1492. De él se dice que fue el primer europeo en fumar.

Antes de su derribo en los sesenta del pasado siglo, convertida en casa de vecinos como la mayoría de las casas palacios sevillanas desde el siglo XIX, se le conoció como el corral de Cabañas.

Galería de la casa de los Levíes conservada en el Alcázar

Galería de la casa de los Levíes conservada en el Alcázar

Juan Pablo Navarro
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El hotel de las Casas de la Judería y la casa de los Padilla en la calle Verde – 61

Calle Verde

Calle Verde

Patio de la casa de los Padilla

Jardín de la casa de los Padilla

La calle Verde es una estrecha calle del barrio de San Bartolomé. Su nombre es de los más antiguos, ya que viene de tiempos de la Reconquista. En ella se encuentra la casa de los Padilla, por otro lado, una de las casas más antiguas de Sevilla.

Hoy forma parte del complejo de edificios que conforman el hotel Casas de la Judería; la excelente iniciativa del duque de Segorbe que ha permitido darle vida al barrio de San Bartolomé. Tuvo su entrada este hotel por el estrecho callejón de Dos Hermanas en su número 7; muchos recordamos como sufrían los conductores para doblar por esa calleja. Cuando llegaban y disfrutaban de la exquisita decoración y del laberinto de patios sevillanos sabían que habían llegado a un destino diferente. Mi amigo y entonces jefe, Luis Felipe Campuzano, fue el que me lo descubrió en los años noventa y allí alojamos a numerosos compañeros de trabajo cuando venían a Sevilla y organizamos numerosas reuniones; todos querían volver. Con el tiempo, el hotel se amplió con otras casas, como la mencionada de los Padilla o con la casa medianera del palacio de Altamira en Santa María la Blanca, 5, donde tiene ahora su entrada principal.

El patio de columnas renacentistas presenta arcos inscritos en alfices (molduras o marcos que rodean la parte exterior de un arco). Los capiteles ofrecen el escudo de armas de la familia en uno de sus frentes.

Por la calle Verde se puede ver el jardín de la casa con la hermosa galería de arcos de la planta superior.

Vista áerea de la casa de los Padilla - fuente: Google maps

Vista áerea de la casa de los Padilla – fuente: Google maps

Juan Pablo Navarro
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Mi amigo Pareto me dice que hay un 80% ó un 20% de posibilidades de que no cuente nada en este artículo – 60

Vilfredo Pareto (1848-1923)

Vilfredo Pareto (1848-1923)

No, no voy a contarte nada en este artículo.  ¿Le conozco yo a usted de algo para que pretenda otra cosa? ¿Tengo yo, acaso, algo que decir? No me insista, no sea curioso. ¿Para que quiere que le cuente yo algo? ¿Por qué le gusta que le cuenten historias? ¿Sexo? ¿Política? ¿Corazón? o ¿Filosofía? ¿Religión? ¿Arte? Mi compromiso es claro, no pienso contar nada.

¿Qué porcentaje de las personas que hayan visto el título de este artículo han llegado a leer estas líneas? Pareto afirmaba que la gente se dividía naturalmente entre los “pocos de mucho” y los “muchos de poco” según la proporciones 80-20. Así que decir que un  20%  no estaría alejado de la realidad.

– ¡Oiga¡

– ¿Qué?

– Que acaba de explicar el principio de Pareto y eso ya es contar algo.

– Bueno, sí, es verdad. Vaya. Es que había leído que cuando se dice o escribe porcentaje aumenta la atención del oyente o del lector y sólo pretendía eso, seguir escribiendo sin decir nada pero que se siguiese leyendo.

– Pues acaba de contar otra cosa, la capacidad de la palabra porcentaje para captar la atención.

– …

En lo que a usted le parece un salto de párrafo, unas décimas de segundo, para mí, en realidad, son años. Empecé a escribir esto con la intención de explorar la posibilidad de no decir nada y me di cuenta de que no era capaz. Durante lustros he estudiado a los que me dijeron eran los más preclaros expertos, uno seres llamados políticos, y seguí sin aprender cómo; estudié libros, reflexioné y nada de nada. Así que mi decisión está tomada. Llegado aquí, incluso tiene derecho. Debo contarle algo. Es mi obligación. Aunque, entre usted y yo ¿qué le voy a contar que usted no sepa?

Juan Pablo Navarro
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La casa de Altamira en Sevilla – De residencia de los duques de Béjar a sede de la Consejería de Cultura – 58

palacio de altamira sevilla DSCN2783 - ©maratania

La casa de Altamira se encuentra en la calle Santa María la Blanca. Tal como comentaba en La casa de los Mañara y la judería sevillana, esta fue el eje de la judería sevillana hasta la insurrección popular contra ellos en 1391. Aunque Enrique III, rey de Castilla de 1390 a 1406, promulgó varios edictos para acabar con la violencia, la consecuencia fue la desaparición de la comunidad judía en Sevilla.

Esta insurrección tuvo relación directa con el origen de esta casa. Diego López de Estúñiga  (Castañares, Burgos, ca. 1350 – Valladolid, 1417)  justicia mayor de Castilla, junto a Juan Hurtado de Mendoza, fue el encargado de acabar con el motín popular y, en recompensa,  recibió en 1396, el solar donde se levanta el edificio que nos ocupa.

El edificio quedó vinculado a los Zúñiga, duques de Béjar desde 1485. En 1575, Felipe II concedió el marquesado de Villamanrique a Álvaro Manrique de Zúñiga (ca. 1540 – Madrid, 1590), Virrey de la Nueva España de 1585 a 1590, el cual era el más joven de los hijos del duque de Béjar. Con el matrimonio en 1707 de Ana Nicolasa de Guzmán y Córdoba Osorio Dávila, VI marquesa de Villamanrique, con Antonio Pedro Gaspar de Moscoso Hurtado de Mendoza, X conde de Altamira, la casa quedó vinculada en su nombre con este título.

La configuración del edificio se realizó en el siglo XV y recibió numerosas reformas durante el XVI. Los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz mostraron en la memoria de restauración del edificio que la planta de este palacio mudéjar respondía al del palacio de Pedro I en el Alcázar. En el patio de los Azulejos, las dependencias domésticas se distribuyen a su alrededor al modo del de las Muñecas y, en el Principal, las dependencias del palacio se distribuyen alrededor de éste del mismo modo que se distribuyen en el de las Doncellas del Alcázar. Tal como describe Teodoro Falcón, “al sur se ubica el trasunto del salón de Embajadores; al este el equivalente al salón de Carlos V (salón de Invierno)… Al oeste el salón de Verano, que corresponde al Dormitorio de los Reyes Moros.

Traza y plano del jardín y hueta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla - Archivo Histórico Nacional

Traza y plano del jardín y huerta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla – Archivo Histórico Nacional

En el primer cuarto del siglo XVII, se levantó la fachada manierista que conservamos del edificio. Atribuida a Juan de Oviedo, Teodoro Falcón se inclina por Vermondo Resta (Milán, Italia, 1555 – Sevilla, 1625). Éste influyó notablemente en la arquitectura manierista sevillana de principios del seiscientos. Desde 1604 fue maestro mayor del Alcázar, en donde realizó el Apeadero e importantes labores en los jardines, en las que destaca la galería de Grutescos. Por otro lado, en 1628, realizó el desaparecido corral de comedias de la Montería en el interior del Alcázar, el cual funcionó hasta 1679 cuando se prohibieron las representaciones teatrales en Sevilla. A él también se deben la iglesia del convento de San José (las Teresas), el Hospital Real (antigua sede de la Diputación) o las casas adosadas a la torre de la Plata en la calle Santander.

En el siglo XIX, la casa se desvinculó de la familia y, como tantas otras en Sevilla, se transformó en casa de vecinos. Muy deteriorada, la rehabilitación, llevada a cabo por Francisco Torres Martínez, se concluyó en 1999 y, desde entonces, es sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Esta rehabilitación fue Finalista en la V Bienal de Arquitectura Española. Francisco Torres, profesor en las Escuelas Superior de Arquitectura de las Universidades de Sevilla y Madrid, ha sido responsable de numerosas restauraciones: del Parlamento de Andalucía en Sevilla, del Pabellón de Cuba en Sevilla, de los baños califales de Córdoba, …

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón. Le aconsejamos su adquisición en cualquier librería.
Columnas del patio principal de la Casa de Altamira

Columnas del patio principal de la Casa de Altamira en Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco

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La casa de los marqueses de la Algaba – Sevilla – 57

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Situado en la calle Arrayán, a las espaldas de la iglesia de Omnium Sanctorum, la casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474. Como otros edificios palaciegos, imita la tradición mudéjar del palacio de Pedro I en el Alcázar.

Fue mandado construir por el primer señor de la Algaba, Juan de Guzmán, y por su hijo Luis. La casa perteneció a la familia hasta la desaparición del mayorazgo en 1882. Ejemplifica bien, desde entonces, la tumultuosa vida del caserío sevillano;  se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas edificios históricos no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

Tenía un arquillo que unía el palacio con el coro de la iglesia de Omnium Sanctorum de la que eran patronos. Como los demás que había en la ciudad, se derribó en el siglo XIX

El Marquesado de la Algaba es un título nobiliario español creado por el rey Felipe II en 1568 a favor de Francisco de Guzmán, hijo del IV Señor de La Algaba.

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun por Richard Ford (1831). El mercado de la calle Feria se amplió en 1837, impidiendo la vista diáfana del palacio y su portada tal como se ve en el dibujo de Ford.

 

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Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

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Casas Sevillanas - Maratania - Casa de Algaba patio

Casas Sevillanas - Maratania - Casa de Algaba

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La casa de los Bucarelli – marqueses de Vallehermoso y condes de Santa Coloma – Sevilla – 56

En la calle de Santa Clara se encuentra una de las más importantes casas del siglo XVII que se conservan en Sevilla, la casa de los Bucarelli. Podríamos decir que esta calle es la principal del barrio de San Lorenzo. Éste y el de San Vicente se incorporaron a la ciudad con la ampliación de la muralla en el siglo XII pero no se urbanizaron hasta pasada la Reconquista. Por ello, su trazado urbano contrasta con el del resto de los barrios del casco histórico con calles rectas y manzanas rectangulares trazadas a cordel donde se edificaron numerosos palacios como el del Infante Don Fadrique o conventos como Santa Clara y San Clemente.

Cuando paseo por Santa Clara siempre me sorprende la larga fachada de ladrillo de este palacio, pintado sólo en su planta baja. Da la sensación de que no tiene deseo de destacar del resto del caserío. Aquella se divide en nueve calles separadas por pilastras. De manera asimétrica se sitúa la portada barroca coronada con el escudo de armas de la familia Bucarelli (en campo de oro, una banda de azur con tres montículos de oro) que da paso a un gran apeadero por el que se llega a las antiguas caballerizas y al tradicional patio sevillano de arcos de medio punto en sus dos plantas, realzados en los del primero.

La familia florentina de los Bucarelli llegaron a Sevilla en el siglo XVI y Carlos II les concedió el marquesado de Vallehermoso en 1679. Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa (1708-1775), Gobernador de Buenos Aires entre los años 1766 y 1770, y su hermano Antonio María (1717-1779), gobernador y capitán general de la isla de Cuba (1766-1771) y Virrey y capitán general de Nueva España (1771-1779), son sus más importantes miembros.

En la segunda mitad del XIX, tras el matrimonio de María del Pilar Bucareli Cebrián y Fernández de Miranda, quinta marquesa de Vallehermoso, con  Juan Bautista de Queralt y Silva, octavo conde de Santa Coloma (título concedido en 1599 al catalán Pedro de Queralt), quedaron unidos ambos títulos.

El encaste taurino de Santa Coloma deriva de la compra, en 1905, por el el Conde de Santa Coloma de dos líneas puras de la casta de Vistahermosa, la lesaqueña de Saltillo y la saavedreña de Ibarra.

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

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