Bitácora

Gabriel Lupiáñez Gely y el Cabo Persianas – San Pablo, 2 – 76

cabo persianas

Gabriel Lupiáñez Gely (1900-1942) fue el introductor del racionalismo en Sevilla con su Mercado de la Puerta de la Carne (1927-1929) y su Cuartel de Eritaña (Hotel Eritaña durante la Exposición)(1929). Se formó en Madrid, concluyendo los estudios en 1927, desde donde vino converso a la arquitectura moderna. Su mala salud derivada de la turbeculosis influyó de manera terrible en su carrera; es por ello que muchos de sus proyectos tuvieron que ser dirigidos por compañeros suyos. Su temprana muerte privó a la ciudad del que podía haber sido el más  brillante arquitecto de su generación.

Lupiáñez construyó en 1938-1939 el edificio de San Pablo, 2, junto con Rafael Arévalo Carrasco (1898-1952). Sus tres pisos vuelan sobre la base menor de la entreplanta y bajos comerciales. Como en el cuartel de Eritaña y en Azafrán, 34, utiliza esquinas redondeadas en el cuerpo superior donde abre ventanas con persianas, consiguiendo la sensación de una fachada más amplia y airosa.

Edificio mal recibido por la Sevilla de la época que lo denominó Cabo Persianas. Su similitud con un barco inspiró que se bautizara tal como denominaba a estos la Naviera Ybarra, la cual escogía nombres de cabos geográficos.

En 1940, la polémica llevó a decretar su derribo. Juan Talavera y Heredia, como arquitecto municipal era el encargado de llevarla a cabo. Sin embargo, en su escrito al Ayuntamiento, defendió habilmente el edificio y trató como vulgares a los edificios decimonónicos de la plaza de la Magdalena. Como consecuencia, en los siguientes años, se fueron derruyendo éstos y la plaza de la Magdalena, una de las más bellas de la Sevilla Ideal, es hoy día, ahora sí, completamente vulgar. Paradójicamente, el excelente edificio de Lupiáñez constituye, actualmente, el inmueble más importante de los que da a dicha plaza.

La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas – 75

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: "y SEVILLA"

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: “y SEVILLA”

La crisis internacional del 29, agravada en Sevilla por la deuda derivada de la Exposición Iberoamericana, precipitó la caída del estilo regionalista, necesitado de una costosa mano de obra especializada, y la aparición del movimiento moderno.

Gabriel Lupiáñez fue precursor del racionalismo en Sevilla con su Mercado de la Puerta de la Carne, su Cuartel de Eritaña en 1929 y el llamado Cabo Persianas (1939). A su vez, el discípulo de Le Corbusier, Josep Lluis Sert, construyó la Casa Duclós en 1930 en el barrio de Nervión. Podemos citar también la Casa Candau de Antonio Delgado Roig y Juan Talavera (1935) o Rodríguez Jurado, 6 (1936) de José Galnares.

En la calle Imagen, tras el ensanche que se realizó en los años cincuenta, se levantaron edificios de estilo internacional que constituyeron un pequeño oasis en el panorama de la época. En los años sesenta, se levantaron barriadas con la intención de dar cabida a la población creciente. El resultado fue un paisaje repetitivo de altos bloques, aunque también hubo aciertos brillantes como la barriada de los Diez Mandamientos (1958-1964) de Luis Recasens.

La Exposición de 1992 fue el acicate para la transformación de la ciudad: la creación de las nuevas rondas de circunvalación, la estación de Santa Justa de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz, destino del Tren de Alta Velocidad (AVE), el nuevo Aeropuerto de Rafael Moneo o los seis nuevos puentes sobre el Guadalquivir. La Exposición legó excelentes obras entre las que destacan el Pabellón de la Navegación de Vázquez Consuegra, el Pabellón de España de Cano Lasso o el Pabellón de Finlandia de Sanaksenaho.

El Seminario Diocesano, obra de José Antonio Carbajal de 1997, fue el broche de la arquitectura sevillana del siglo XX. En 2009, diseñado por el arquitecto Richard Rogers, premio Pritzker de arquitectura, se inauguró el Centro Tecnológico Palmas Altas. En 2011 se concluyeron las polémicas Setas de la Encarnación de Jürgen Mayer; una amplia cubierta que cubre toda la plaza.

Centro Tecnológico de Palmas Altas

Centro Tecnológico de Palmas Altas

La arquitectura contemporánea debe ser asumida por los sevillanos como tan propia como las casas barrocas, románticas y regionalistas. Sí, tenemos que conservar el legado de la Sevilla que quedó acrisolada en 1929 pero debemos apostar, al mismo tiempo, por una arquitectura moderna y de calidad para que la ciudad avance. Las ciudades cambian porque cambia la sociedad que la habita. Los sevillanos de los sesenta abandonaron sus singulares casas de patio por pisos porque la situación económica y social de aquellos ya no tenía nada que ver con la de sus padres. Por lo tanto, si queremos preservar el bello caserío que hemos heredado y que da carácter a la ciudad es indispensable que lo valoremos en su gran importancia y que le demos un nuevo uso, incluso, llegado el caso, aliandose a la arquitectura moderna y no dándole la espalda.

En los libros sobre Sevilla de Editorial Maratania siempre hemos buscado esa doble intención: valorar la belleza de nuestras casas más que centenarias y apostar por una arquitectura contemporánea que no vulgarice la ciudad sino que la realce. Ambas cosas son posibles desde la humildad, desde el conocimiento profundo de Sevilla y desde el respeto a ésta.

Otros artículos sobre arquitectura contemporánea:

José Galnares Sagastizabal y la más bella fachada moderna de Sevilla – El Edificio Ybarra en Rodríguez Jurado, 6

Gabriel Lupiáñez Gely y el Cabo Persianas – San Pablo,2

El reencuentro con la arquitectura contemporánea y las iglesias de las nuevas barriadas sevillanas en los sesenta

La sede de la Sevillana de Electricidad – El grupo OTAISA y Van der Rohe

El Colegio de Arquitectos de Sevilla y su actualización de la tradición mudéjar

El edificio de Previsión Española de Rafael Moneo

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla – Naturaleza, tradición y tecnología

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava Valls – Un símbolo mediterráneo sobre el Guadalquivir

El pabellón de la Navegación – Un perfil de Sevilla a la orilla del Guadalquivir

Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García, los arquitectos sevillanos más relevantes de los últimos lustros

Las Setas de la plaza Mayor de Sevilla

La nueva fuente piscinera de la Puerta Jerez

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Casas sevillanas del XVI y del XVII Casas sevillanas del XVI y del XVII

Las casas sevillanas en el siglo XVIII Las casas sevillanas en el siglo XVIII

La cancela, la puerta más abierta – La casa sevillana en el siglo XIX

La arquitectura regionalista. Una fantasía para una Sevilla ideal

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Juan Pablo Navarro
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Rodríguez Jurado, 6Nuevo Seminario

Otras casas de Sevilla del XVI y XVII – 74

En Casas sevillanas del XVI y del XVII expusimos las características generales de las casas sevillanas del Siglo de Oro español. De igual manera, hemos examinado distintas casas de este periodo de manera individual: La Casa del Rey Moro, La casa de los marqueses de la Algaba , La casa de los Pinelos, La Casa de los Sánchez Dalbo, La casa de los Mañara, La casa de la condesa de Lebrija, La Casa de Pilatos, La casa de los Bucarelli, La casa de Altamira en Sevilla, La casa de los Padilla, La casa de los Levíes y El Palacio Arzobispal.

Queremos hacer en este artículo una breve reseña de otros edificios de Sevilla pertenecientes a esta época como cierre a esta serie de artículos.

La casa de las Dueñas – Extraordinaria muestra de palacio mudéjar del XVI. Fundada en unas casas de la familia Pineda, pasó después a los Ribera a quienes se debe lo más importante de su extraordinaria edificación. Es residencia de la duquesa de Alba.

San Bartolomé, 1 – Desde el 25 de mayo de 1918 hasta su partida a Madrid en 1929, fue la residencia del poeta, aristócrata y ganadero Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles.

Cristo de Burgos, 21 – Destaca en él su gran mirador. Éste ha sido de los últimos en cerrarse para ser aprovechado como una habitación más de la casa, perdiendo así su primitiva función.

Viejos, 1 – La construyó la familia Gómez de Barreda a finales del XVII. Las características yeserías de la fachada se añadieron en el XVIII.

Bustos Tavera, 10 – Su portada es característica por el almohadillado alterno rematado en caveto.

Fabiola, 2 – Casa de dos plantas y ático.

Amor de Dios, 6 – Perteneció a los marqueses de Valencina. Pasó más tarde a los marqueses de Nervión. Fue legado, tras la muerte de doña María Mónica Arteche, marquesa viuda de Nervión, a la Cruz Roja.

Dos Hermanas, 4 – Posee una bellísima portada de piedra, de las más hermosas de Sevilla.

Imperial, 29 – Fue restaurado no hace mucho como hotel de 5 estrellas aunque este cerró en el 2009.

casa de las dueñassan bartolome, 1casa cristo de burgos 21casa viejos 1casa bustos tavera 10casa fabiola 2casa amor de dios 6

casa Dos Hermanas, 4casa Imperial, 29

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Las casas sevillanas en el siglo XVIII

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La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas

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Casas sevillanas del XVI y del XVII

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Cat´s Eyes debutan en el Vaticano con "I knew it was over" – 73

Cat´s Eyes

Cat´s Eyes es el duo formado por Faris Badwan (cantante de The Horrors) y la soprano canadiense Rachel Zeffira. Su album de debut con el mismo nombre del grupo es quizá uno de los mejores del pop alternativo de 2011. Muy alejado del sonido garagero de los Horrors, la mayoría de las canciones son sensuales y reposadas. Lo más curioso es que su primera actuación en vivo ha sido en el Vaticano. Es decir, que se colaron en San Pedro y grabaron el vídeo de su primer single: “I knew it was over”

Como dice Faris Badwan en una entrevista a Bill Peari “Nosotros no telefoneamos al Papa y le dijimos, ¡Hey! somos una banda y vamos a lanzar un nuevo disco con una grabación en el Vaticano durante una de vuestras misas”.

A Luke Turner le comentan en The Quietus que hicieron como si cantaran el salmo 23 (El Señor es mi Pastor, nada me falta). En ningún momento quisieron ser ofensivos, irrespetuosos o causar un gran revuelo.

Aquí tenéis el resultado.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=vExWDct-hOc]

“I knew it was over
before you told me so
before you looked away
before I begged you not to go

I knew it was over
I didn’t have to ask why
I knew it was over
before you said goodbye”

Concluiría con lo que decía Jesús: “el que no está contra nosotros, está con nosotrosMarcos 9, 40

Juan Pablo Navarro
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El Corpus Christi en Sanlúcar de Barrameda – El adorno de las calles, la procesión y la custodia – 72

En el día del Corpus Christi, las calles aledañas a la parroquia mayor de la O de Sanlúcar de Barrameda se exhornan con altares y  se alfombran con plantas aromáticas. El paso con Nuestro Padre Jesús en la Sagrada Cena se sitúa en la espléndida portada principal aledaña al palacio de los duques de Medinasidonia. Tras una solemne misa en la que los niños que han hecho la Primera Comunión durante el año vuelven a recibirla todos juntos vestidos como en su primera vez, la procesión sale por la puerta lateral.

Los niños, agrupaciones, asociaciones, hermandades y cofradías, sacerdotes y la Corporación Municipal forman el cortejo de la procesión por el barrio alto. La Custodia es una bella obra de barroca factura del platero Gómez Paz de 1753. Otros pasos pueden acompañar a la custodia; este año ha sido la Virgen de la O, siendo la primera vez que lo ha hecho por las calles de Sanlúcar.

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Los minutos extraordinarios que transformaron la vida de Pascal – 71

Blas Pascal Pascal (Clermont-Ferrand 1623 – París, 1662) fue una de las más claras inteligencias entre los hombres. Matemático, físico, filósofo y teólogo francés, fue un genio precoz a quien su padre inició muy pronto en la geometría. Sus estudios como matemático lo convirtieron en uno de los fundadores del cálculo matemático de probabilidades y estimuló el desarrollo del cálculo diferencial. La Pascalina, una de las primeras calculadoras mecánicas, fue inventada por Pascal en 1645. Como físico fue uno de los principales teóricos sobre la existencia del vacío e inventó la prensa hidráulica y la jeringuilla.

Pero la vida de Pascal es, ante todo, la historia de un converso. En 1646, el padre de Pascal se rompió la cadera. A su edad, ello podía resultar fatal. Por entonces, en Rouen trabajaban dos de los mejores doctores de Francia, el Doctor Deslandes y el Doctor de La Bouteillerie. Étienne Pascal no dejó que nadie más que ellos le atendieran. Su padre sobrevivió e incluso pudo volver a caminar. Ambos doctores eran jansenistas; éste movimiento estaba progresando rápidamente entre la comunidad católica francesa de la época. Durante este periodo, Pascal experimentó una forma de “primera conversión” y comenzó a escribir sobre temas teológicos a lo largo del año siguiente.

En 1654, Pascal sufrió un desvanecimiento y quedó inconsciente durante un tiempo. Tuvo una visión de carácter religioso muy intensa e, inmediatamente, anotó esta experiencia, cosiendo este documento en su abrigo y traspasándolo cada vez que se cambiaba de ropa. A este escrito se le conoce hoy en día como Memorial:

“Lunes 23 de noviembre, día de San Clemente. papa y

mártir y otros en el martirologio.

Víspera de San Crisóstomo, mártir y otros.

Aproximadamente desde las diez y media de la noche hasta cerca de media hora después de medianoche.

Fuego.

“Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, no de

los filósofos y de los sabios.”

Certeza, Certeza. Sentimiento. Alegría. Paz.

Dios de Jesucristo.

Deum meum et Deum vestrum

“Tu Dios será mi Dios.”

Olvido del mundo y de todo, con la excepción de Dios.

Solo se encuentra en las vías enseñadas en el Evangelio.

Grandeza del alma humana.

“Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he

conocido.

Alegría, alegría, alegría. Lagrimas de alegría.

Dereliquement me fontem aquae vivae.

“Dios mío, ¿es que me abandonas?

Que no me separe de Él eternamente.

“Esta es la vida eterna para que te conozcan como el solo

Dios verdadero, y Aquel que tú has enviado, Jesucristo.

Jesucristo.

Jesucristo.

Me he separado de Él: le he huido. negado, crucificado.

iQue jamás me separe de Él! .

Solo se conserva por las vías enseñadas en el Evangelio.

Total y dulce renunciación.”

A partir de entonces, su obra se dedicó a la filosofía y a la teología. Así publicó las Cartas Provinciales, su principal obra, entre 1656 y 1657, dejando inconclusa sus Pensamientos. En ellos nos legaría su inmortal frase “el corazón tiene razones que la razón desconoce” puesto que “conocemos la verdad no solamente por la razón, sino también por el corazón” ya que “la fe dice todo lo que los sentidos no dicen, pero no lo contrario de lo que ellos ven; está por encima y no en contra”

Y el Dios que conoceremos, “el Dios de los cristianos, es un Dios de amor y de consolación; es un Dios que llena el alma y el corazón de los que el posee; es un Dios que les hace sentir interiormente su propia miseria, y su misericordia infinita; que se une al fondo de su alma; que llena de confianza, de gozo, de humildad, de amor, que hace incapaz de otro fin que no sea Él mismo”

Aunque en esta búsqueda nos previene de los profetas de la desesperación: “cuando se afirma que Jesucristo no ha muerto por todos, abusáis de un vicio de los hombres que se aplican de inmediato esta excepción, que consiste en favorecer la desesperación, en lugar de desviarles de ella para favorecer la esperanza”

(Podéis ver también Los 5 minutos extraordinarios que transformaron la vida de André Frossard)

Juan Pablo Navarro
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Los 5 minutos extraordinarios que transformaron la vida de André Frossard – 70

André FrossardAndré Frossard nació en Francia en 1915. Como su padre, Ludovic-Oscar Frossard, diputado y ministro durante la III República y primer secretario general del Partido Comunista Francés, Frossard fue educado en un ateísmo total. Encontró la fe a los veinte años en 1935, de un modo sorprendente, en una capilla del Barrio Latino, en la que entró ateo y salió 5 minutos más tarde “católico, apostólico y romano”.

Podéis ver este breve video sobre él si pincháis aquí

 (Extractos de su libro Dios existe. Yo me lo encontré)

Eramos ateos perfectos, de esos que ni se preguntan por su ateísmo. Los últimos militantes anticlericales que todavía predicaban contra la religión en las reuniones públicas nos parecían patéticos y un poco ridículos, exactamente igual que lo serían unos historiadores esforzándose por refutar la fábula de Caperucita roja. Su celo no hacía más que prolongar en vano un debate cerrado mucho tiempo atrás por la razón. Pues el ateísmo perfecto no era ya el que negaba la existencia de Dios, sino aquel que ni siquiera se planteaba el problema. (…)

Dios no existía. Su imagen o las que evocan su existencia no figuraban en parte alguna de nuestra casa. Nadie nos hablaba de Él. (…) No había Dios. El cielo estaba vacío; la tierra era una combinación de elementos químicos reunidos en formas caprichosas por el juego de las atracciones y de las repulsiones naturales. Pronto nos entregaría sus últimos secretos, entre los que no había en absoluto Dios.

¿Necesito decir que no estaba bautizado? Según el uso de los medios avanzados, mis padres habían decidido, de común acuerdo, que yo escogería mi religión a los veinte años, si contra toda espera razonable consideraba bueno tener una. Era una decisión sin cálculo que presentaba todas las apariencias de imparcialidad. ¿A los veinte años quiere creer? Que crea. De hecho, es una edad impaciente y tumultuosa en la que los que han sido educados en la fe acaban corrientemente por perderla antes de volverla a encontrar, treinta o cuarenta años más tarde, como una amiga de la infancia… Los que no la han recibido en la cuna tienen pocas oportunidades de encontrarla al entrar en el cuartel…

Mi padre era el secretario general del partido socialista. Yo dormía en la habitación que, durante el día, servía a mi padre de despacho, frente a un retrato de Karl Marx, bajo un retrato a pluma de Jules Guesde (socialista que colaboró en la redacción del programa colectivista revolucionario) y una fotografía de Jaurès…

Rechazábamos todo lo que venía del catolicismo, con una señalada excepción para la persona -humana- de Jesucristo, hacia quien los antiguos del partido mantenían (con bastante parquedad, a decir verdad) una especie de sentimiento de origen moral y de destino poético. No éramos de los suyos, pero él habría podido ser de los nuestros por su amor a los pobres, su severidad con respeto a los poderosos, y sobre todo por el hecho de que había sido la víctima de los sacerdotes, en todo caso de los situados más alto, el ajusticiado por el poder y por su aparato de represión.

Encontré a Dios sin buscarlo

Sobrenaturalmente, sé la verdad sobre la más disputada de las causas y el más antiguo de los procesos: Dios existe. Yo me lo encontré…

Fue un momento de estupor que dura todavía. Nunca me he acostumbrado a la existencia de Dios.

Habiendo entrado, a las cinco y diez de la tarde, en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra.

Mi mirada pasa de la sombra a la luz, vuelve a la concurrencia sin traer ningún pensamiento, va de los fieles a las religiosas inmóviles, de las religiosas al altar: luego, ignoro por qué, se fija en el segundo cirio que arde a la izquierda de la cruz. No el primero, ni el tercero, el segundo. Entonces se desencadena, bruscamente, la serie de prodigios cuya inexorable violencia va a desmantelar en un instante el ser absurdo que soy y va a traer al mundo, deslumbrado, el niño que jamás he sido.

Antes que nada, me son sugeridas estas palabras: vida espiritual. No me son dichas, no las formo yo mismo, las escucho como si fuesen pronunciadas cerca de mí, en voz baja, por una persona que vería lo que yo no veo aún.

La última sílaba de este preludio murmurado, alcanza apenas en mí la orilla de lo consciente que comienza una avalancha al revés. No digo que el cielo se abre; no se abre, se eleva, se alza de pronto, fulguración silenciosa, de esta insospechada capilla en la que se encontraba milagrosamente incluido. ¿Cómo describir con estas palabras huidizas, que me niegan sus servicios y amenazan con interceptar mis pensamientos para depositarlos en el almacén de las quimeras?

El pintor a quien fuera dado entrever colores desconocidos, ¿con qué los pintaría? Es un cristal indestructible, de una transparencia infinita, de una luminosidad casi insostenible (un grado más me aniquilaría) y más bien azul; un mundo, un mundo distinto de un resplandor y de una densidad que despiden al nuestro a las sombras frágiles de los sueños incompletos.

Una nueva familia, la Iglesia

… Su irrupción desplegada, plenaria, se acompaña de una alegría que no es sino la exultación del salvado, la alegría del náugrafo recogido a tiempo; con la diferencia, sin embargo, de que es en el momento en que soy izado hacia la salvación cuando tomo conciencia del lodo en que, sin saberlo, estaba hundido, y me pregunto, al verme aún con medio cuerpo atrapado por él, cómo he podido vivir allí, respirar allí.

Al mismo tiempo me ha sido dada una nueva familia, que es la Iglesia, que tiene a su cargo conducirme a donde haga falta que vaya; bien entendido que, a pesar de las apariencias, me queda alguna distancia que franquear y que no podría ser abolida más que por la inversión de la gravedad.

Todas estas sensaciones que me esfuerzo por traducir al lenguaje inadecuado de las ideas y de las imágenes son simultáneas, comprendidas unas en otras, y pasados los años no habré agotado el contenido. Todo está dominado por la presencia, más allá y a través de una inmensa asamblea, de Aquel cuyo nombre jamás podría escribir sin que me viniese el temor de herir su ternura, ante Quien tengo la dicha de ser un niño perdonado, que se despierta para saber que todo es regalo.

Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y todavía más que ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar -hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y de la ignorancia humanas-, volví a salir, algunos minutos más tarde, “católico, apostólico, romano”, llevado, alzado, recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable.

Una transformación instantánea y total

Al entrar tenía veinte años. Al salir, era un niño, listo para el bautismo, y que miraba entorno a sí, con los ojos desorbitados, ese cielo habitado, esa ciudad que no se sabía suspendida en los aires, esos seres a pleno sol que parecían caminar en la oscuridad, sin ver el inmenso desgarrón que acababa de hacerse en el toldo del mundo. Mis sentimientos, mis paisajes interiores, las construcciones intelectuales en las que me había repantingado, ya no existían; mis propias costumbres habían desaparecido y mis gustos estaban cambiados.

No me oculto lo que una conversión de esta clase, por su carácter improvisado, puede tener de chocante, e incluso de inadmisible, para los espíritus contemporáneos que prefieren los encaminamientos intelectuales a los flechazos místicos y que aprecian cada vez menos las intervenciones de lo divino en la vida cotidiana. Sin embargo, por deseoso que esté de alinearme con el espíritu de mi tiempo, no puedo sugerir los hitos de una elaboración lenta donde ha habido una brusca transformación; no puedo dar las razones psicológicas, inmediatas o lejanas, de esa mutación, porque esas razones no existen; me es imposible describir la senda que me ha conducido a la fe, porque me encontraba en cualquier otro camino y pensaba en cualquier otra cosa cuando caí en una especie de emboscada: no cuento cómo he llegado al catolicismo, sino como no iba a él y me lo encontré. (…)

Alarma familiar

Ese acontecimiento iba a operar en mí una revolución tan extraordinaria, cambiando en un instante mi manera de ser, de ver, de sentir, transformando tan radicalmente mi carácter y haciéndome hablar un lenguaje tan insólito que mi familia se alarmó.

Se creyó oportuno, suponiéndome hechizado, hacerme examinar por un médico amigo, ateo y buen socialista. Después de conversar conmigo sosegadamente y de interrogarme indirectamente, pudo comunicar a mi padre sus conclusiones: era la “gracia”, dijo, un efecto de la “gracia” y nada más. No había por qué inquietarse.

Hablaba de la gracia como de una enfermedad extraña, que presentaba tales y cuales síntomas fácilmente reconocibles. ¿Era una enfermedad grave? No. La fe no atacaba a la razón. ¿Había un remedio? No; la enfermedad evolucionaba por sí misma hacia la curación; esas crisis de misticismo, a la edad en que yo había sido atacado, duraban generalmente dos años y no dejaban ni lesión, ni huellas. No había más que tener paciencia.

Se me toleraría mi capricho religioso a condición de que fuese discreto, como lo serían conmigo. Se me rogó que me abstuviese de todo proselitismo en relación con mi hermana menor. Ella se convertiría a pesar de todo al catolicismo, y mi madre también, bastantes años después de ella.

Frossard escribió el libro de su conversión, Dios existe. Yo me lo encontré, que mereció el Gran Premio de la literatura Católica en Francia en 1969, y que se convertiría en un best-seller mundial. Murió en París en 1995 a los 80 años de edad, tras haber sido uno de los intelectuales católicos franceses más influyentes de su país en el pasado siglo.

(Extraída y resumida de http://caminocatolico.org)

¿CASUALIDAD? Añado por mi parte, que he encontrado casualmente esta historia este jueves de Corpus  (la fiesta litúrgica se ha pasado recientemente al domingo, aunque en muchos lugares como Sevilla, Granada o Toledo, sigue siendo festivo el jueves).  Frossard comentaba que, cuando tuvo esa experiencia, ignoraba que estaba frente al Santísimo Sacramento y añadía: “Una sola cosa me sorprende: la Eucaristía. No que me pareciese increíble, pero me sorprendía que la caridad divina hubiese encontrado este método inaudito para comunicarse y, sobre todo, que para hacerlo hubiese elegido el pan que es el alimento del pobre y el preferido de los jóvenes”. Concluye con “Amor, para hablar de ti sería demasiado poco la eternidad”

(Podéis ver también Los minutos extraordinarios que transformaron la vida de Pascal)

Juan Pablo Navarro
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La festividad del Corpus Christi – 69

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Las visiones de Santa Juliana de Mont y el milagro de Bolsena contribuyeron a que Urbano IV publicase la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” cada jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

El propio Urbano IV había conocido de la propia Juliana su visión de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra que significaba la ausencia de una fiesta para conmemorar la Eucaristía. Por otro lado, ocurrió el hecho milagroso de Bolsena: En el año 1264 el Padre Pedro de Praga dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre. Éste, aún se conserva en la catedral de Orvieto.

Como parte de la celebración de esta festividad, la procesión del Corpus Christi, en la que la hostia consagrado sale del sagrario de la iglesia y recorre las calles en una custodia, es tradicional en muchas localidades del orbe católico. En España, son singularmente famosas las de Toledo, Sevilla y Granada.

Corpus Christi en Amsterdam

Corpus Christi en Amsterdam

Corpus Christi en buenos aires

Corpus Christi en Buenos Aires

corpus christi en toledo

Corpus Christi en Toledo

La Eucaristía es una experiencia fundamental ligada a la vida de cualquier santo, de cualquier católico. En ella se condesan las virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad. Por ello, cualquier cristiano que quiera vivirlas con intensidad pone la Eucaristía en el centro de su vida y no hay ningún santo que en ella no se centrase desde San Francisco de Asís a Teresa de Calcuta, desde San Pablo al más humilde de los santos anónimos. La Eucaristía es Parusía, significa la presencia viva de Cristo y es anticipo de su segunda venida. Confiamos en Dios, esperamos la venida de Cristo y vivimos en su Amor.

Decía el paleontólogo (descubridor junto con Henri Breuil del Homo erectus pekinensis) y teólogo jesuita Teilhard de Chardin en “El medio divino”: “No hay más que una misa y comunión. Estos actos diversos no son, sino puntos, diversamente centrales, en los que se divide y se fija para nuestra experiencia en el tiempo y en el espacio, la continuidad de un gesto único. En el fondo, sólo hay un acontecimiento que se desarrolla en el mundo: la Encarnación, realizada en cada uno por la Eucaristía. Todas las comuniones de una vida constituyen una sola comunión. Las comuniones de todos los hombres presentes, pasados y futuros constituyen una sola comunión…

Benedicto XVI lo reseñaba al decir que “La función del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visión que después tuvo también Teilhard de Chardin: al final tendremos una auténtica liturgia cósmica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva.”

Juan Pablo Navarro
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