Bitácora

Escucho a Décima Víctima en Radio 3. Han pasado treinta años – 9

Décima Víctima era uno de mis grupos favoritos en los 80. Hoy en Disco Grande de Julio Ruiz, en Radio 3, los escucho de nuevo. De alguna manera emocionado, oigo la entrevista que hace a Carlos Entrena y a Per Mertanen. Escucho de nuevo El Vacío, Tan Lejos y tantas otras. Su estilo depresivo y tenebroso, heredero de Joy Division, de The Cure (en la entrevista niegan que su bajo se basase en The Cure y afirman que les gustaba más Joy Division), tamizado por el recuerdo de 30 años me produce hoy una extraña alegría. Poderoso efecto el de la nostalgia.

Fue un grupo que no triunfó, que tuvo que abandonar porque no pudo vivir de la música. Sin embargo, como ha pasado con tantos artistas que en su momento “fracasaron”, espero que sean reconocidos algún día.

Yo, al menos, hoy, cuando llegue a mi casa, desempolvaré su primer single (El Vacío, La razón de la discordia, Sumido en la depresión) y lo escucharé feliz. Y brindaré por Carlos, por Per, por Lars y por José Brena, y también por Radio 3, por Julio, por Jesús Ordovás, por Diego Manrique, que tanto me hicieron disfrutar. Gracias

Juan Pablo Navarro
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Jerez es muy british – 8

Catedral de Jerez de la Frontera - foto de Miguel Zapke

Catedral de Jerez de la Frontera – foto de Miguel Zapke©

Como sevillano, no puedo dejar de querer y admirar a Jerez. Pero hay una espina que no me podré quitar, cada vez que quiero atravesarla, las indicaciones siempre me lleven al lugar contrario. Pero en Dios lo ve (un entretenidísimo tratado sobre arte de Óscar Tusquets) he encontrado la respuesta y una razón más para aumentar mi querer por esta bendita ciudad. Y es que siempre he admirado su británico porte aristocrático y resulta que Tusquets me confirma que Jerez es muy british:

“Como la red de vías… es propiamente una intricada red de geometría fractal, todos los caminos llevan a todas partes. Las pequeñas y pintorescas señales de los cruces pueden indicar lo que quieran, pues seguro que por aquel camino también se puede llegar a aquel sitio… y a todos los demás. Para no extraviarnos es imprescindible llevar planos muy detallados, de escala muy grande (de una milla por pulgada, como mínimo); y, si está nublado, una brújula no nos vendrá nada mal.

Parece que los británicos dan por supuesto que uno ha nacido por allí cerca y que se ha pasado la vida recorriendo aquellos caminos”.

Y es que, como escribía Antonio Burgos, hay dos tipos de ciudades, aquellas que por mucho que quieras no logras acceder nunca al centro y en cuanto te descuidas acabas en la carretera para el pueblo vecino; y hay otras, hospitalarias, que por mucho que quieras salir, te atrapan en sus calles. Puedo proclamar que Jerez es la reina de estas últimas.

Juan Pablo Navarro
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Casualidad, Santa Clara y The National – 7

Siempre sorprende la casualidad y quiero contaros la que me ha ocurrido a mí. Como comentaba en La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla, la comunidad va a abrir un obrador con recetas de las monjas clarisas. Me comprometí a diseñarles una caja para los pasteles. Así que me puse manos a la obra.  Abrí Spotify para escuchar a The National e Indesign para trabajar: calculo las medidas, trazo los plegados; sólo puede ser a una tinta y elijo el pantone 326 para dar sensación de producto exquisito; pongo el nombre, dulces de San Pancracio; inserto una imagen con degradado de un artesonado del convento; en las solapas, una imagen de San Pancracio y otra de Santa Clara; en la base de la caja, la historia del convento y una breve biografía de la santa,  fundadora de las clarisas y discípula de San Francisco de Asís. Acabé.

Me voy a Spotify y, para mi sorpresa, la canción que suena de The National es Santa Clara. Pero ¿tiene The National una canción que se llama Santa Clara?. Pues sí. Así, que por la tarde, le cuento la historia a mi amiga y profesora de yoga, Gracia. Y ella me cuenta su casualidad. Estaba en la playa con más gente de Europa, Chipiona,  leyendo una biografía de San Francisco de Asís, cuando se levanta para reflexionar y, a los pocos pasos, entre tantas personas, ve un objeto brillante. Se agacha, es una medallita dorada. ¿De quién? de quién va a ser, de San Francisco de Asís; sí, el maestro de Santa Clara.

Decía James Joyce que hemos venido a aprehender los signos de las cosas y, entonces, qué sentido encontramos a las casualidades: ¿la posibilidad de disfrutar de la belleza de una boba coincidencia?,¿la oportunidad de reflexionar?, ¿un motivo para cambiar el rumbo? o no tienen sentido ninguno.

La metáfora favorita de Borges es la del laberinto, la vida no deja de ser un cruce de caminos que se bifurcan. Las casualidades, digo yo,  no dejan de ser cruces más sorprendentes que otros. Pero estos cruces deben ser acicates con sentido y no cauces para la nada y el miedo. El hombre de fe, puede ser bueno o malo, ignorante o sabio, útil o inútil, pero tiene una ventaja, su vida la sabe con sentido, la sabe acompañada. San Mateo nos cuenta:  ¿no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos (otro laberinto ¿no?) están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Así que esos cruces que se bifurcan están contados. Pues eso, esta historia, incluido este acompañamiento final de lira y guitarra,  está ya contada.

Juan Pablo Navarro
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El baile de espadas del “Patatú” de Obejo, la Bachimachía – 6

San Benito - ©Maratania

San Benito - ©Maratania

Obejo

Los primeros de la fila levantan una espada en arco y bajo ella pasan todos los que siguen y así sucesivamente - ©Maratania

Obejo es un pequeño pueblo de la Sierra Morena Cordobesa. El domingo más próximo al 24 de Marzo y el segundo sábado de Julio, coincidiendo con el día de san Benito, se celebra la romería del santo. Tras una misa en la ermita, santuario típico de la arquitectura serrana del XVIII, se desarrolla la procesión del santo en la explanada donde se encuentra aquella. Como es tradicional en muchas procesiones populares, el manto del santo se cubre con los donativos de los romeros.

Acompañan a la imagen, danzantes interpretando un ancestral baile de espadas, llamado Bachimachía. Vestidos con chaquetilla corta de pana marrón, camisa blanca, pantalón de pana lisa color avellana, fajín rojo y botas, desfilan con la mano derecha en la empuñadura de la espada propia, y con la izquierda en la punta de la del danzante anterior. Los primeros de la fila levantan una espada en arco y bajo ella pasan todos los que siguen y así sucesivamente.

La danza concluye con el degüello simbólico del Hermano Mayor, conocido como “el patatú”. Sin embargo, al final se le libera y, saltando, se separa del corro de espadas.

Bachimachia

En fila, cogen con la mano derecha la empuñadura de la espada propia, y con la izquierda, la punta de la del danzante anterior - ©Maratania

Rodeado por el paisaje de la Sierra, el viajero atento no solo disfruta de la rítmica danza de espadas y del teatral desenlace, se sabe participe de un ritual centenario que un pequeño pueblo mantiene vivo con orgullo.

Los danzantes rodean al Hermano Mayor y simulan su degüello. Al final se libera y saltando se separa del corro de espadas - ©Maratania

Juan Pablo Navarro
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La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla – 5

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monjas clarisas – ©Maratania

Claustro de Santa María de Jesús San Benito - ©Maratania

Claustro de Santa María de Jesús San Benito – ©Maratania

Calvario del claustro - ©MarataniaMi padre fue médico de varios conventos sevillanos como Santa Clara, Santa María la Real y Santa María de Jesús. En algunas ocasiones le acompañé y pude entrar en sus clausuras. Conocí entonces sus grandes patios, sus tesoros ocultos y la pobreza por su falta de recursos. Con los años, cuando preparaba la edición de Sevilla 360º, se me ocurrió fotografiar la clausura de las clarisas de Santa María de Jesús.

Me recibió una comunidad sumamente alegre de monjas españolas, mejicanas y de otras naciones. Incluso, una novicia calabresa, bellísima, por cierto, que había huido aquí desde su Italia natal para seguir una vocación a la que sus padres se negaban. Miguel Zapke, el fotógrafo, y yo compartimos un día delicioso con ellas. Con sencillez y humildad se prestaron a ayudarnos. Las vimos orar en la iglesia y en el coro, y trabajar en las múltiples labores que las ocupan diariamente.

Azulejo de Jesús de la Pasión - ©Maratania

Azulejo de Jesús de la Pasión – ©Maratania

Antes de entrar en la clausura, un azulejo con el lema de “Paz y Bien” indica la disposición en que se debe entrar. Su claustro renacentista no será de los más bellos de Sevilla pero recuerda al encanto de un patio de vecinos: macetas y jaulas con canarios, una humilde fuente en el centro, azulejos en el zócalo, un calvario en la entrada. Sobre una puerta, un azulejo de Jesús de la Pasión donado por mi padre, Francisco Navarro Sánchez del Campo, a la comunidad en los años setenta.

Celdas - Foto de Miguel Zapke©

Celdas – Foto de Miguel Zapke©

El convento ha sido remozado por el ayuntamiento tras la cesión a éste del convento de Santa Clara.

Ello ha hecho superar las lamentables condiciones higiénicas que habían sufrido en pasadas décadas. Incluso, un ascensor nos llevó desde una habitación aledaña al patio a la clausura. Me quedé sorprendido por su curiosa arquitectura; las celdas, con sus techos a un nivel inferior al de la planta, ofrecen la impresión de casas y sus corredores parecen calles. En una sala a modo de museo, conservan un encantador belén en una vitrina. En el coro alto, una cubierta mudéjar recoge la oración de las monjas y una reja a los pies deja ver la iglesia. Su retablo es obra de 1690 de Cristóbal de Guadix con esculturas de Pedro Roldán, salvo la Virgen que la preside. Pero es una humilde talla de San Pancracio en una de las peredes la que atrae una gran devoción popular.

Como la mayoría de los conventos, sufre de la penuria económica. Durante muchos años han encuadernado libros para financiarse; ahora van a abrir un obrador con recetas de monjas clarisas, espero que tengan suerte con él. En cualquier caso, la Providencia siempre está con ellas.

Iglesia - Foto de Miguel Zapke©

Iglesia – Foto de Miguel Zapke©

Juan Pablo Navarro
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Las carreras de caballos en la playa en Sanlúcar de Barrameda – 4

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Los veranos de Sanlúcar de Barrameda regalan todos los años uno de los espectáculos más singulares del mundo: las Carreras organizadas por la Sociedad de Carreras de Caballos de Sanlucar de Barrameda. Desde 1845 se corren cada año en Agosto y su origen, según la tradición popular, se debió a las carreras que disputaban los vendedores para llegar al lugar de la subastas de pescado.

El escenario es inigualable, la amplia playa que deja la bajamar frente al Coto de Doñana; justo en el sitio donde Elcano concluyó la primera vuelta al Mundo. Y el momento único, al atardecer, mientras el sol se hunde en la desembocadura del río Guadalquivir.

Los caballos corren por la arena mojada, por el agua de la orilla, perfilados contra un sol que no deslumbra sino que dibuja de tonos naranjas la carrera. El olor a salitre, a mar, se une al bullicio de la gente. Veraneantes con sombrilla y bañador, aficionados y niños que a lo largo de todo el recorrido se pueden ver en ingenuas casetillas en las que se realizan pequeñas apuestas.

La noche caerá y con los zapatos llenos de arena volveremos con la experiencia de haber estado en una fiesta. Ese fenómeno tan español que, a un rito anual y, por tanto, repetido,  transforma en una experiencia única y, a su vez, compartida, aquí, con el sol, con el mar, con la arena, con caballos y jinetes, con gente de toda condición. Algún día debes ir.

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La Huelva Inglesa – 3

El muelle de hierro

El muelle de hierro

La adquisición en 1873 por Matheson y Cía de las minas de Río Tinto modernizó Huelva con la Alameda Sundheim, el Barrio Obrero, la Casa Colón y, sobre todo, el singular Muelle de Hierro que alcanzó más de un km de longitud. Peculiar consecuencia de esta influencia fue la introducción del fútbol en España con la fundación del Recreativo de Huelva. El resultado fue una mezcla entre la arquitectura británica y la onubense. De hecho, los arquitectos que intervinieron en las distintas obras son tanto británicos como españoles.

 

EL MUELLE DE HIERRO
Obra de Gibson y Bruce de 1876, alcanzó los 1.165 m, de longitud. Fin de trayecto del ferrocarril que transportaba los minerales desde Río Tinto, el muelle partía de tierra para alzarse durante 577 m. sobre el Odiel;  este tramo es recto durante 200m. para proyectar una larga curva que desemboca en una nueva recta: por sus dos pisos entraban y salían los trenes para alojar su carga de mineral en las bodegas de los barcos. En 1975 dejó de utilizarse.

CASA COLÓN
Construido entre 1883 y 1892 como hotel. Se inauguró con una fastuosa fiesta conmemorativa del 400 aniversario del descubrimiento de América. Su fracaso como hotel llevó a adaptarlo años después para oficinas de la Riotinto Company. Desde 1992, se convirtió en un centro cultural bajo la denominación de Casa Colón.

Casa Colón

Casa Colón

Casa Colón

BARRIO REINA VICTORIA
Situado al final de la Avenida de Sundhein, el Barrio Reina Victoria fue construido a partir de 1916 para albergar a los trabajadores de la Riotinto Company a modo de ciudad jardín. Participaron arquitectos españoles como Aguado y Pérez Carasa y británicos como Morgan.

Barrio de la Reina Victoria

Barrio de la Reina Victoria

GUILLERMO SUNDHEIM

Guillermo Sundhein

Guillermo Sundhein

Guillermo Sundheim (Giessen, 1840Huelva, 1903) fue esencial en el desarrollo de esta Huelva decimonónica. Cónsul de Alemania en Huelva, comprendió las oportunidades de la ciudad y puso en contacto diversos empresarios extranjeros como Enrique Doetsch o Hugh Matheson con las minas onubenses, posibilitando la creación de la Rio Tinto Company Limited. Igualmente, promovió el enlace ferroviario entre las minas y el puerto onubense, así como los enlaces de Huelva con Zafra y Sevilla

Barrio de la Reina Victoria

Barrio de la Reina Victoria

Además, hizo posible la conmemoración en la ciudad del IV Centenario del Descubrimiento de América, la construcción del Hotel Colón y el conocimiento del entonces casi olvidado entorno del Monasterio de La Rábida. Igualmente, inició el desarrollo de la explotación turística  de la costa onubense en las playas de Punta Umbría, como lugar de descanso de los directivos británicos de las minas. Como no podía ser de otro modo, fue uno de los promotores del Huelva Recreation Club.

Barrio de la Reina Victoria

Barrio de la Reina Victoria


El Azulejo – 2

El Azulejo en nuestro libro de gran formato: "y SEVILLA"

El Azulejo en nuestro libro de gran formato: “y SEVILLA”

El arte del azulejo lo introdujeron los árabes en España. La palabra procede de “azulaij”, ladrillito. El alicatado fue el primer revestimiento cerámico utilizado. Posiblemente, la idea proviene de la costumbre árabe de decorar las jaimas con vistosos tejidos. Este método lo sustituyó en el siglo XV otro más sencillo llamado de cuerda seca, que además suspuso un ahorro en tiempo y coste. Esta técnica era buena para imitar las típicas lacerías de los alicatados, sin embargo no era útil para motivos con líneas curvas. Esto se solucionó con la técnica llamada de cuenca o arista.

Alicatado

Alicatado

azulejo alcázarEl descubrimiento de América y la importancia que adquirió Sevilla desde entonces, atrajo personajes y artistas como el ollero italiano Niculoso Pisano, quien, a principios del XVI, revolucionó este arte en Sevilla al introducir el azulejo pintado. La llegada en 1561 del flamenco Frans Andríes asentó esta técnica definitivamente. En el XVII  empezaron a introducirse los azulejos de “tipo Delft”, piezas pintadas con motivos independientes enmarcados en un círculo. Durante el siglo XVIII, se popularizaron con los llamado de montería por sus motivos de caza. En 1841, Charles Pickman fundó la fábrica de La Cartuja de Sevilla, donde se unieron las técnicas industriales inglesas con las tradiciones sevillanas. Junto a ésta, destacaron los alfares trianeros como el de Mensaque. La evolución culminó con la arquitectura regionalista de principios del XX que propició la consecución de obras maestras de este arte con las obras de Rodríguez y Pérez de Tudela, García Montalbán o Manuel Vigil-Escalera.

El alicatado se realiza con la yuxtaposición de pequeñas piezas de formas geométricas a modo de mosaico. Gestoso lo expone así: “los albañiles cortaban con la herramienta que se conoce con el nombre de “pico”, de placas y losetas monocromas blancas, verdes, azules y meladas, yuxtaponiendolas, y por tanto sin que entre ellas hubiese más línea divisoria que la del corte”.

Azulejo de cuerda seca

La cuerda seca consiste en marcar en el barro el dibujo quedando en relieve las líneas de división perfiladas con grasa. De nuevo, Gestoso los expone así: “consiste en imprimir sobre el barro por medio de una placa o matriz metálica, que algunos creen que fué de madera, cualquier dibujo, quedando en relieve las líneas y perfiles de los adornos, las cuales por uno y otro lado a su vez, ofrecen también líneas que se ven rehundidas, y además, hállanse perfiladas como dijimos, con grasa y manganeso, cuyas sustancias dejan aisladas por completo las tintas polícromas con que son esmaltados los referidos adornos y figuras del azulejo. El pincel cargado del vidrío deposita en los centros los diferentes esmaltes y por consiguiente, vienen a resultar en cada uno de los espacios circunscritos por las líneas del manganeso, unos adornos en bajísimo relieve, analogos a los que los franceses llaman cloissons”.

Azulejo de cuenca

Azulejo de cuenca

azulejo de la O

En el XVII surgió la costumbre de adornar fachadas con retablos de azulejos con motivos religiosos. Azulejo en la parroquia de la O en Sevilla

En la técnica de cuenca o arista, tras modelar la loseta a presión con un molde, se pintan los huecos resultantes.En el siglo XVI, el italiano Niculoso Pisano y, tras él, el flamenco Frans Andríes introdujeron el azulejo pintado en Sevilla. Este permitió la total libertad del artista para desarrollar cualquier tipo de escena. En el XVII surgió la costumbre de adornar fachadas con retablos de azulejos con motivos religiosos. Estos llegaron a derivar, incluso en un uso comercial; el anuncio del Studebaker de 1924 en la calle Tetuán es el mejor ejemplo de ello.

Studebaker

El anuncio del Studebaker de 1924 en la calle Tetuán es el mejor ejemplo de la derivación comercial de la tradición de retablos en las fachadas.

 
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Juan Pablo Navarro
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