Bitácora

Sacar un ojo, cortar una mano; la casualidad (II) y el entusiasmo – 13

Escribí sobre la casualidad el otro día, a propósito del diseño de una caja de pasteles para el convento de Santa María de Jesús, y, casualmente, a los pocos días, me llamó  mi amigo Miguel Ángel López, el arquitecto que altruistamente dirige la rehabilitación del convento de Madre de Dios. Me invitaba a una reunión en la que se iba a estudiar la posibilidad de crear una fundación para ayudar a las monjas y quería, también, que colaborase en el diseño de una guía del convento.

Así que este domingo caminaba hacia allí. Venía de participar en la Eucaristía y, mientras andaba, meditaba sobre el Evangelio del día (Mateo 5, 17-37). Habla sobre la radicalidad del seguimiento de Cristo; con metáforas extremas que usan como imágenes las penas que una despiadada ley aplica cuando se incumple, expone como debe ser nuestra actitud y como se debe pasar de una norma ajena que imponen otros a una propia ejecutada por uno mismo (…, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; … Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; …), para alcanzar la plenitud. Parecida actitud a la del artista, a la del médico, a la del alpinista que viven con entusiamo su vocación. Pues bien, iba a tener la suerte de contemplar el rostro de alguien que se había tomado estas palabras en serio.

Ya en el convento, en una sala aledaña a la iglesia, un buen grupo de personas hablamos sobre problemas, sobre como solucionarlos, sobre crear una fundación, estábamos contentos de oírnos, y, mientras tanto, la abadesa, siempre callada, nos escuchaba con una humilde y plácida sonrisa. Era la primera vez que la veía. Así que, al acabar la reunión, me presenté. Conversamos sobre el Arte y sobre Dios; afirmaba como esos artistas  que habían labrado el extraordinario templo donde nos encontrábamos participaron de esa luz intensa que nos ilumina en nuestro corazón. Y que reconocemos que no es nuestra, que es de Otro, le indiqué. De lo que ella dedujo, sabiamente, que por eso, los que la abandonaban no caían en la cuenta de que habían renunciado a algo. Su rostro era más radiante que el de una mujer enamorada, sólo contemplarla contagiaba la alegría. De repente, con arrobo, acercando el Evangelio que tenía en sus manos a los labios, lo beso tiernamente mientras sentenciaba: cada vez que lo leo caigo en la cuenta de cuanto me queda por comprender.

De la misma manera que una pareja que se ama sabe que solo la eternidad es tiempo suficiente para encontrarse, ella sabía que solo la eternidad es suficiente para conocer a su esposo, Cristo. Sin duda, nunca había visto a nadie con esa alegría, con esa humilde placidez, con ese entusiamo. Ella, seguro, ya vive el Reino de Dios.

 

Cuatro años, el mejor arquitecto, 60 artistas y 150 artesanos para una casa de muñecas – 12

Siempre me encantó la portada de Astérix y Cleopatra parodiando el coste de la famosa y casi homónima película de Liz Taylor y Richard Burton:“La mayor aventura jamás dibujada, 14 litros de tinta china, 30 pinceles, 62 lápices de mina blanda; 1 lápiz de mina dura, 27 gomas de borrar, 38 kilos de papel, 16 cintas mecanográficas, 2 máquinas de escribir, 67 litros de cerveza, fueron necesarios para su realización!”

Qué decir entonces de la casa de muñecas de la reina Mary donde innumerables artistas, artesanos y escritores trabajaron durante cuatro años. La idea fue de la princesa María Luisa, quien encargó en 1920, al que era el más importante arquitecto del imperio, Sir Edwin Lutyens, una casa de muñecas para la colección de la reina María, mujer de Jorge V. Al terminarla, así son los ingleses, el regalo no se consideró una excentricidad sino que llegó a simbolizar la maestría de los artesanos británicos tras superar la Primera Guerra Mundial.

Sir Edwins creo una casa a escala 1:12 en estilo palladiano y su decoración se diseñó como si de un palacio real se tratara. No se escatimó en ningún detalle: se contrató a electricistas y fontaneros para tener luz eléctrica y agua en los cuartos de baño, se instalaron dos ascensores; 160 ecritores, entre ellos Kipling, escribieron para los libros en miniatura de la biblioteca, se diseñó hasta un pequeño gramófono ¡qué funcionaba!; se reprodujeron muebles del castillo de Windsor y los alimentos de la despensa o los vinos  de la bodega (rellenas con vino de verdad) iban etiquetados con marcas de la época. Entre los pintores, Glyn Philpot pintó el techo del dormitorio de la reina y la miniaturista Mahala Theodora ‘Dora’ Webb pintó un diminuto retrato del príncipe de Gales. Se diseñó hasta un pequeño teatro para representar a Peter Pan.

¿Es o no es la mayor casa de muñecas jamás construida?. Id a verla, entonces, si os pasáis por el castillo de Windsor.

Juan Pablo Navarro
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Encontrar un pez en una cueva – 11

Pez de la cueva de la Pileta - ©Maratania

Pez de la cueva de la Pileta - ©Maratania

foca de la cueva de la Pileta - ©Maratania

Una foca está dibujada en el interior del Pez - ©Maratania

¿Encontrar un pez en una cueva? Sí es posible, en Benaoján, en plena serranía de Ronda, en la cueva de la Pileta. Destino necesario de cualquiera que, como yo, pasase los veranos en Grazalema. Excursión propicia para aventar la modorra del estío. En la memoria, nunca será un recuerdo caduco el asombro de contemplar en la sala final de la cueva su famoso pez.

Situada a 650 m. de altitud en el término de Benaoján (Málaga),  la cueva fue descubierta en 1905 por un campesino, José Bullón, y desde entonces ha sido conservada por sus descendientes. La llamó cueva de los Letreros (por las grafías que observó) para posteriormente denominarse con el nombre del cerro donde se encuentra. Su interior acoge el mayor conjunto de arte paleolítico del Mediterráneo, siendo las pinturas más antiguas datadas en el 30000 A.C. Representan a más de 80 especies de animales. En la cueva se encuentran también la más numerosa obra de pinturas esquemáticas del postpaleolítico en cueva de Europa. En la cueva apareció un pequeño ídolo femenino de cerámica, que mide 6 cm. y que pertenece a la Edad del Bronce,  conocido como la Venus de Benaoján.

Pero es el gran Pez el que acapara todo el protagonismo. Se descubre en una gran sala de 60m por 15 y 30. Sorprende por la rareza de este motivo en el arte rupestre y, sobre todo por su gran tamaño (1,5m.). Su aspecto es similar al del lenguado y podría ser el dibujo más antiguo de esta especie. En su interior hay dibujada una foca. Dibujos de peces pueden encontrarse también en otras cuevas malagueñas  como la cueva de Ardales o la de Nerja (Málaga). Estas cuevas debían usarse estacionalmente por grupos de cazadores-recolectores y muestran el desarrollo de la pesca durante el llamado complejo solutrense en torno al 22.000-15.000 A.C.

Juan Pablo Navarro
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Niculoso Pisano – La lauda a Iñigo López de 1503 – 10

Lauda de Íñigo lópez foto de juan pablo navarro de maratania

Lauda de Íñigo López - © Maratania

Detalle de la lauda con el nombre de íñigo lópez - foto de Maratania

Detalle de la lauda con el nombre de Íñigo López - ©Maratania

Detalle del rostro de íñigo lópez - foto de Juan Pablo navarro de Maratania

Detalle del rostro de Íñigo López - © Maratania

Como comentaba en el artículo sobre el azulejo, Niculoso Pisano fue el introductor del azulejo pintado. Ayer estuve en la trianera parroquia de Santa Ana y tuve la oportunidad de fotografiar su primera obra conocida: La lauda a Íñigo López de 1503.

La lauda, lápida o piedra que se pone en la sepultura, es sumamente original al sustituir la habitual piedra o el bronce por el azulejo pintado. El deterioro del azulejo no deja apreciar el rostro de Íñigo López, que reposa sobre una almohada y que yace con una cruz entre sus manos. Sobre este deterioro hay una leyenda que dice que existía la superstición de que se obtenía novio dándole con el tacón en el rostro.

El propio azulejo indica el nombre del difunto, el autor y el año de 1503, como se ve en los distintos detalles que están adjuntos. Sobre él, nada se sabe. Sobre Niculoso Pisano sí hay algunas noticias. Con la construcción de la catedral se inició la llegada de numerosos artistas europeos a Sevilla, corriente que aumentó con el descubrimiento de América. Entre ellos, llegaría a finales del XV, habiendo constancia de que en 1498 vivía en Triana junto a su esposa Leonor Ruiz. En 1508, compraron una casa en Santa Ana; lo que hace entender la buena marcha de sus taller cerámico. Se conoce el nacimiento de su primer hijo, Juan Bautista, en 1508, y otro, Francisco, en 1511. Su muerte, por un documento de compromiso de pago de tributos de su mujer, se deduce que fue en 1529.

Detalle de la lauda con la fecha - foto de Maratania

Detalle de la lauda con la fecha - ©Maratania

Esta sería una relación de sus obras conservadas que conocemos:

Lauda sepulcral de Iñígo López, 1503 – Parroquia de Santa Ana, Sevilla.

Portada de la iglesia del monasterio de Santa Paula, 1504 –  Santa Paula, Sevilla

Retablo de la Visitación, 1504 – Reales Alcázares, Sevilla.

Coronación de la Virgen de los Reales Alcázares, 1504 – (Desaparecido, aunque algunos azulejos existentes en la casa n.º 3 del Patio de Banderas y una placa en el Museo de Artes y Costumbres Populares pueden ser parte de éste)

Dos placas procedentes del Palacio de los Condes del Real, 1511 – Museo Nacional de Cerámica. Valencia.

Retablo de la iglesia del monasterio de Santa María de Tentudia, 1518. Tentudía (Badajoz),

Azulejos en la iglesia parroquial de Flores – Avila.

Cuadro de la Visitación – Rijksmuseum. Amsterdam.

Panel de la Santa Cena. Convento del Carmen – Sevilla

Azulejos procedentes de conventos desamortizados – Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Juan Pablo Navarro
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Escucho a Décima Víctima en Radio 3. Han pasado treinta años – 9

Décima Víctima era uno de mis grupos favoritos en los 80. Hoy en Disco Grande de Julio Ruiz, en Radio 3, los escucho de nuevo. De alguna manera emocionado, oigo la entrevista que hace a Carlos Entrena y a Per Mertanen. Escucho de nuevo El Vacío, Tan Lejos y tantas otras. Su estilo depresivo y tenebroso, heredero de Joy Division, de The Cure (en la entrevista niegan que su bajo se basase en The Cure y afirman que les gustaba más Joy Division), tamizado por el recuerdo de 30 años me produce hoy una extraña alegría. Poderoso efecto el de la nostalgia.

Fue un grupo que no triunfó, que tuvo que abandonar porque no pudo vivir de la música. Sin embargo, como ha pasado con tantos artistas que en su momento “fracasaron”, espero que sean reconocidos algún día.

Yo, al menos, hoy, cuando llegue a mi casa, desempolvaré su primer single (El Vacío, La razón de la discordia, Sumido en la depresión) y lo escucharé feliz. Y brindaré por Carlos, por Per, por Lars y por José Brena, y también por Radio 3, por Julio, por Jesús Ordovás, por Diego Manrique, que tanto me hicieron disfrutar. Gracias

Juan Pablo Navarro
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Jerez es muy british – 8

Catedral de Jerez de la Frontera - foto de Miguel Zapke

Catedral de Jerez de la Frontera – foto de Miguel Zapke©

Como sevillano, no puedo dejar de querer y admirar a Jerez. Pero hay una espina que no me podré quitar, cada vez que quiero atravesarla, las indicaciones siempre me lleven al lugar contrario. Pero en Dios lo ve (un entretenidísimo tratado sobre arte de Óscar Tusquets) he encontrado la respuesta y una razón más para aumentar mi querer por esta bendita ciudad. Y es que siempre he admirado su británico porte aristocrático y resulta que Tusquets me confirma que Jerez es muy british:

“Como la red de vías… es propiamente una intricada red de geometría fractal, todos los caminos llevan a todas partes. Las pequeñas y pintorescas señales de los cruces pueden indicar lo que quieran, pues seguro que por aquel camino también se puede llegar a aquel sitio… y a todos los demás. Para no extraviarnos es imprescindible llevar planos muy detallados, de escala muy grande (de una milla por pulgada, como mínimo); y, si está nublado, una brújula no nos vendrá nada mal.

Parece que los británicos dan por supuesto que uno ha nacido por allí cerca y que se ha pasado la vida recorriendo aquellos caminos”.

Y es que, como escribía Antonio Burgos, hay dos tipos de ciudades, aquellas que por mucho que quieras no logras acceder nunca al centro y en cuanto te descuidas acabas en la carretera para el pueblo vecino; y hay otras, hospitalarias, que por mucho que quieras salir, te atrapan en sus calles. Puedo proclamar que Jerez es la reina de estas últimas.

Juan Pablo Navarro
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Casualidad, Santa Clara y The National – 7

Siempre sorprende la casualidad y quiero contaros la que me ha ocurrido a mí. Como comentaba en La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla, la comunidad va a abrir un obrador con recetas de las monjas clarisas. Me comprometí a diseñarles una caja para los pasteles. Así que me puse manos a la obra.  Abrí Spotify para escuchar a The National e Indesign para trabajar: calculo las medidas, trazo los plegados; sólo puede ser a una tinta y elijo el pantone 326 para dar sensación de producto exquisito; pongo el nombre, dulces de San Pancracio; inserto una imagen con degradado de un artesonado del convento; en las solapas, una imagen de San Pancracio y otra de Santa Clara; en la base de la caja, la historia del convento y una breve biografía de la santa,  fundadora de las clarisas y discípula de San Francisco de Asís. Acabé.

Me voy a Spotify y, para mi sorpresa, la canción que suena de The National es Santa Clara. Pero ¿tiene The National una canción que se llama Santa Clara?. Pues sí. Así, que por la tarde, le cuento la historia a mi amiga y profesora de yoga, Gracia. Y ella me cuenta su casualidad. Estaba en la playa con más gente de Europa, Chipiona,  leyendo una biografía de San Francisco de Asís, cuando se levanta para reflexionar y, a los pocos pasos, entre tantas personas, ve un objeto brillante. Se agacha, es una medallita dorada. ¿De quién? de quién va a ser, de San Francisco de Asís; sí, el maestro de Santa Clara.

Decía James Joyce que hemos venido a aprehender los signos de las cosas y, entonces, qué sentido encontramos a las casualidades: ¿la posibilidad de disfrutar de la belleza de una boba coincidencia?,¿la oportunidad de reflexionar?, ¿un motivo para cambiar el rumbo? o no tienen sentido ninguno.

La metáfora favorita de Borges es la del laberinto, la vida no deja de ser un cruce de caminos que se bifurcan. Las casualidades, digo yo,  no dejan de ser cruces más sorprendentes que otros. Pero estos cruces deben ser acicates con sentido y no cauces para la nada y el miedo. El hombre de fe, puede ser bueno o malo, ignorante o sabio, útil o inútil, pero tiene una ventaja, su vida la sabe con sentido, la sabe acompañada. San Mateo nos cuenta:  ¿no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos (otro laberinto ¿no?) están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Así que esos cruces que se bifurcan están contados. Pues eso, esta historia, incluido este acompañamiento final de lira y guitarra,  está ya contada.

Juan Pablo Navarro
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El baile de espadas del “Patatú” de Obejo, la Bachimachía – 6

San Benito - ©Maratania

San Benito - ©Maratania

Obejo

Los primeros de la fila levantan una espada en arco y bajo ella pasan todos los que siguen y así sucesivamente - ©Maratania

Obejo es un pequeño pueblo de la Sierra Morena Cordobesa. El domingo más próximo al 24 de Marzo y el segundo sábado de Julio, coincidiendo con el día de san Benito, se celebra la romería del santo. Tras una misa en la ermita, santuario típico de la arquitectura serrana del XVIII, se desarrolla la procesión del santo en la explanada donde se encuentra aquella. Como es tradicional en muchas procesiones populares, el manto del santo se cubre con los donativos de los romeros.

Acompañan a la imagen, danzantes interpretando un ancestral baile de espadas, llamado Bachimachía. Vestidos con chaquetilla corta de pana marrón, camisa blanca, pantalón de pana lisa color avellana, fajín rojo y botas, desfilan con la mano derecha en la empuñadura de la espada propia, y con la izquierda en la punta de la del danzante anterior. Los primeros de la fila levantan una espada en arco y bajo ella pasan todos los que siguen y así sucesivamente.

La danza concluye con el degüello simbólico del Hermano Mayor, conocido como “el patatú”. Sin embargo, al final se le libera y, saltando, se separa del corro de espadas.

Bachimachia

En fila, cogen con la mano derecha la empuñadura de la espada propia, y con la izquierda, la punta de la del danzante anterior - ©Maratania

Rodeado por el paisaje de la Sierra, el viajero atento no solo disfruta de la rítmica danza de espadas y del teatral desenlace, se sabe participe de un ritual centenario que un pequeño pueblo mantiene vivo con orgullo.

Los danzantes rodean al Hermano Mayor y simulan su degüello. Al final se libera y saltando se separa del corro de espadas - ©Maratania

Juan Pablo Navarro
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