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Aguilar de la Frontera ¿relojes, cadenas y subterráneos? Un lugar para deleitarse con la Belleza

aguilar-de-la-frontera-5 aguilar-de-la-frontera-4No hay nada comparable al conocimiento. Pero la ignorancia que le precede es la mejor salsa para que esa grata sorpresa que nos produce lo nuevo nos lleve al deleite. Así me ocurrió en Aguilar de la Frontera, donde, solo pertrechado por lecturas, fui para realizar fotos para nuestro nuevo libro: “Córdoba y su provincia”. Aparqué junto a su singular Torre del Reloj, obra de Juan Vicente Gutiérrez, y anduve hasta la octogonal plaza de San José, del mismo autor, que llama la atención por su armonía y grandeza. aguilar-de-la-frontera-6

Ascendí por la calle Moralejo y, al llegar al convento de las Descalzas, la puerta abierta de su iglesia me invitó a entrar; estaba expuesto el Santísimo y varias mujeres rezaban devotamente. Su contemplación la acompañaba el barroco cofre que es su templo: un completo despliegue barroco de retablos, yeserías y pinturas que cubren, en horror vacui, sus muros.

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Seguí calle arriba y, tras pasar por la casa de las Cadenas, llegué a Santa María del Soterraño. Aunque estaba cerrada, tuve la suerte de que unas encantadoras “beatas” que se encargan semanalmente de su limpieza me invitaron a entrar. Aparte de disfrutar de su simpática conversación, pude recorrer este inmenso templo levantado en memoria de la aparición de la Virgen a un pastor. Agradecí subir al camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno. En sus escaleras, descubrí un viejo conocido: “El Mirabalcones”; el que había sido cirineo de mi hermandad de Pasión hasta 1951. Ya arriba, junto al Señor de dulce mirada con el fondo de los techos decorados con complejas yesería, agradecí la Belleza; sin duda, la más alta cima del conocimiento.

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Aguilar de la Frontera en el libro “Córdoba y su Provincia” de Maratania.

Juan Pablo Navarro Rivas

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Nuevo Libro en colaboración con la Fundación San Telmo

Cubierta Reflexiones Académicas cambiadaLa Fundación San Telmo es uno de nuestros más antiguos clientes. De esa larga colaboración con una de las instituciones más importantes de Sevilla ha salido un nuevo libro: “Reflexiones Académicas para la Dirección de Empresas”.

El lector encontrará reunidos artículos de José Miguel Amuedo Dorantes, Jorge Bernal González-Villegas, José Miguel Caballero Real, Fernando Faces García, Antonio Garcia de Castro, José Luis García del Pueyo, Manuel González Toruño, Antonio Hidalgo Pérez, Raúl Ibáñez Trianteno, Esteban Jiménez Planas, Rocío López Pérez,  Isauro López Polo,  José Luis Lucas Tomás, David Moreno Utrilla, Eduardo Olaya Estefan,  Juan Pérez Gálvez,  Juan Vaz Calderón, Ricardo Velilla Barquero, Antonio Villafuerte Martín.

Un atraco en los setenta en la calle Aire – Y, ahora, tan amigos – (207)

Makinavaja, el chorizo que imaginó Ivá

Makinavaja, el chorizo que imaginó Ivá

En lo años setenta, el “chorizo” era miembro característico de la fauna hispalense. Pocos fueron los colegiales de aquella época que se libraron de su atraco a punta de navaja. Su interés era trincarte tus pocas monedas, el reloj o cualquier otra cosa de valor que llevases. Su violencia tenía como interés el hurto y no mostrar su superioridad, tal como vino después. Así que, si no te enfrentabas, lo normal era que salieses ileso.

Un día de aquellos años, volvía del colegio con mi amigo Pepe y, cuando embocábamos la calle Aire, vi que, de espaldas a la calle Mármoles, venías dos personajes inconfundibles.

– Pepe, vienen hacia nosotros dos “chorizos”.

A pesar de ello, seguimos andando y, al llegar a la mitad de la calle, nos sacaron un enorme cuchillo. Uno de ellos era delgado, con el pelo algo más largo por detrás y cortado recto, y aspecto de sieso. El otro era gordo y tenía un ojo de cristal.

– ¡Dadnos lo que tengáis¡ -nos dijo el canijo.

No sabían con el par de tiesos con los que se habían encontrado. Empezamos a hurgar en nuestros bolsillos y de ellos no salieron ni diez pesetas.

– ¿No tenéis mas? ¡Qué esto pincha¡ -nos espetó de nuevo el canijo.

El del ojo de cristal empezó a buscar en nuestro cuello y en nuestras muñecas y descubrió mi reloj.

– ¡Pero si es muy malo, si no tiene ni un  rubí¡ -el rubí, esa medida de la calidad de los relojes que todos conocíamos antes de que llegase nuestra era digital.

El gordo sonrió y lo dejó en mi muñeca. Nos miró a los dos y, de repente, nos dio a cada uno un abrazo y se despidió diciendo:

– Y, ahora, tan amigos.

Respirando aliviados, nos alejámos contentos, satisfechos tras conocer a nuestras nuevas amistades.

Juan Pablo Navarro Rivas
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Esta es mi lista ( pero no la única) de mis libros favoritos de ficción – 200

DIPUTAMi amigo Juan Ramón me pide, en una de estas divertidas modas de Facebook, que confeccione una lista de diez títulos de ficción según mi gusto. Aquí va:

  1. Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes
  2. Relatos de Borges (no me hagan elegir)
  3. Relatos de Cortazar (cualquiera me vale)
  4. El Caballero Inexistente, Italo Calvino
  5. La Conjura de los Necios, John Kennedy Toole
  6. Crimen y Castigo, Fiódor Dostoyevski
  7. El Criticón, Baltasar Gracián
  8. Ulises, James Joyce
  9. Astérix el Legionario, Renë Goscinny
  10. Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Y, como diría Isbert,  os debo una explicación, y esta explicación que os debo, os la voy a pagar. Que yo os debo una explicación que os tengo que explicar. Así que os explico.

  1. ¿Cómo no? ¿No es la mejor?¿ No es, acaso, la novela de la que nacen el resto?¿No es el libro más sabio tras la Biblia? Además, es el libro por el que más veces me he paseado y divertido por sus páginas. Y, por último, no es broma, yo creo que mi Señor Don Quijote existe más que muchos que los parió su madre y, que allá en el cielo, los dos cabalgaremos juntos para contemplar a Dios.
  2. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. El mejor laberinto en que perderte.
  3. Su español es una delicia. Recuerdo la primera vez que leí uno de sus relatos: empecé nada más salir de la librería y lo acabé al llegar a mi casa, consiguiendo que ningún coche me atropellara y sin chocarme con ninguna farola. No sé cuántas veces, conversando, habré hablado de Juegos para explicar cómo cambia el sentido del Tiempo conforme pasan los años.
  4. ¡La existencia de una armadura a la que nadie habita! ¿Puede existir un personaje más peculiar? Quizá cualquiera de su Trilogía de los Antepasados: un barón que decide vivir en los árboles o un vizconde que vive dividido en dos mitades.
  5. ¡Qué soy de los ochenta! Esos años de mi juventud en que la buena fortuna nos trajo que los libros de moda fueran El Perfume, El Nombre de la Rosa o Las Memorias de Adriano y a este personaje incomparable: Ignatius J. Reilly.
  6. A uno que, como yo, piensa que nuestra vida es fruto de nuestras decisiones morales ¿cómo no le va a apasionar Dostoyevski?
  7. Todo sevillano tiene alma barroca. Creo que con El Criticón inicié, fuera de los de texto, esa necesaria costumbre de subrayar los libros.
  8. Una de mis más repetidas frases, “hemos de aprehender los signos de las cosas”, habita el mar por el que navega Leopold Bloom.
  9. Sigo leyéndolo después de tantos años y riéndome cada vez más con él mientras lo comparto con mis hijos. Cuando veo mi biblioteca, mis asterix, mis tintines y algún raro Mortadelo son los libros que miro con más cariño. Sin exageración, a ellos le debo mucho de lo que soy.
  10. Me encanta la ciencia ficción y cierra bien la lista porque siento envidia de aquellos hombres que guardaban en su memoria los libros mientras que a mí su recuerdo se me quema nada más leer su última página.

Esta relación vale como otra cualquiera, aunque los dos primeros, junto a la Biblia, serían los que me acompañarían a esa famosa y transitada isla desierta a la que sólo se pueden llevar tres libros. Por lo demás, creo que retrata que cada vez soy menos novelero, entiéndaseme en todas las acepciones del diccionario, y que huyo de ser un esnob. Y, sin embargo, al confeccionarla, ahora que mis gustos se alejan cada vez más de la afición por la novela, me ha venido el recuerdo de cuando leía con fruición cada una que me caía en las manos y el tiempo me sobraba, los ojos no se cansaban y la espalda no me dolía. Y así, miro ahora mi biblioteca y no puedo sino recordar con dolor las palabras de Borges: Tras el cristal ya gris la noche cesa y del alto de libros que una trunca sombra dilata por la vaga mesa, alguno habrá que no leeremos nunca”.

Juan Pablo Navarro Rivas
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El monumento a la Tolerancia de Chillida en el muelle de la Sal y los diálogos para sordos – 196

Momuemnto a la Tolerancia de Chillida en el muelle de la salñCuando. en 1980. el alcalde Luis  Uruñuela tuvo la idea de levantar en el muelle de la Sal un monumento a la Tolerancia, se publicaron unos carteles con un dibujo del propio Chillida. Uno de ellos colgó durante años en mi cuarto -no recuerdo cómo lo perdí- y esto, quizás, tuvo alguna influencia en eso de hacerme algo más tolerante con eso tan poco valorado que llamamos los demás.

Siempre he creído que me gusta escuchar las opiniones contrarias a la mía y que no juzgo a los demás por sus ideas. Lo más probable es que me engañe y que sea un sordo sectario como casi todos. Pero la cosa es que, con este tiempo en que vivimos de áspero debate de hablar con las tripas en el defender las ideas propias, me parece que el único sordo no soy yo.

Así que, como decía, creo que me gusta escuchar las opiniones contrarias a la mía y lo que deseo es que se piense lo que se opine.

Y creo que no me importa que el otro piense diferente, lo que deseo es que lo que piense no sea fruto de la ignorancia, el odio o la fealdad.

Aunque la realidad es que lo que pensamos, unos más, otros menos, siempre está limitado por la cortedad de lo que sabemos, la escasez de nuestro amor y nuestra falta de sensibilidad hacia lo bello.

Entonces, guardando silencio en el muelle de la Sal y reflexionando sobre  el monumento de Chillida, con el fondo del río Guadalquivir y del puente de Isabel II, popularmente conocido como de Triana, me duelo de cuánto ignoramos del abrazo que nos da, qué escaso amor hay en nuestra mirada, cuánta falta de sensibilidad para saborear su belleza. Y así, pasaremos junto a él, ignorándolo de igual manera que a eso tan poco valorado que es la opinión de los demás porque, como bien sabemos, los otros siempre se equivocan ¿no?

Juan Pablo Navarro Rivas
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Sevilla FC Tricampeón. De Linares a Turín – 193

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¡Eindhoven, Glasgow y Turín; y también Mónaco; y la liga, y las copas y supercopa de España¡ ¡Sevilla Campeón¡

Otro día más para dar gracias al fútbol, para dar las gracias por ser sevillista y otro día más por la alegría compartida con amigos y desconocidos que ayer eran, ciertamente los eran, y hoy también lo son, ciertamente los son, mis hermanos.

Y esta alegría la colmo al mirar atrás. Porque la cosa es que el destino parecía que a mí no me deparaba esta gloria. Con un abuelo presidente del Betis, la vida parecía que me llevaría por el otro lado de la orilla; pero no fue así, mi lógica infantil de que yo era de Sevilla y mi equipo tenía que ser el que llevaba su nombre me salvó. Y no eran grandes tiempos, el Sevilla penaba en segunda, aunque los Superdinámicos que compraba me mostraban un feliz pasado.

2014-05-14 16.10.10El primer logro que llega a mi memoria es uno mínimo, una victoria en Linares, ¡que nos libraba de la promoción¡, con dos goles del mítico Biri Biri, que un año después nos guiaría a Primera.Y, entonces, me asombraría con los potentes disparos de Scotta, ¡pish, pish, que viene, que viene¡, y el golazo de Bertoni, que desde un pico del área y con una parabola imposible quitaba la liga a la Real Sociedad. Y después don Manolo Cardo, Pintiño y Francisco para regalarme mi primer “yo estuve allí”, en la UEFA claro, tenía que ser la UEFA, “Sevilla 4 – Paok de Salónica 0”. Llegarían grandes equipos con grandes jugadores: Polster, Zamorano y, sobre todos, Suker, Suker, Suker. Pero pasaban los años y, otro año igual. otro año igual, se quebraban las esperanzas de ganar algo.

Era el año 2005, compraba el periódico por la mañana, cuando a mi lado un hombre cansado por no haber dormido toda la noche sonreía feliz con la portada que a mí me dolía. Era la seguna copa ajena que yo vivía y, desconsolado, pensaba que no, que nunca llegaría, que nunca saborería el triunfo. Juan Pablo, nunca pierdas la esperanza porque del Sevilla “dicen que nunca se rinde y el arte de su fútbol no tiene rival”. Lo demás, cantado con un himno providencial que nos arrebata, ya lo sabéis: ¡Eindhoven, Glasgow y Turín; y también Mónaco; y las copas y supercopa de España¡ ¡Sevilla Campeón¡… y queremos más, porque el Sevilla FC está entre los elegidos y porque, en la orilla que de niño yo elegí, se exige siempre soñar con más.

Juan Pablo Navarro Rivas
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jugar al fútbol

Viva el fútbol y viva la mística

Nacho Vegas y el himno del centenario

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Las Tiendas Tienen Piernas – 181

tienda con piernasPaseaba con mis hijos jugando a “Imaginación”. Inventábamos cosas imposibles y nos reíamos creyéndolas ciertas. De repente, mi hijo dijo: “Te imaginas que las tiendas tuviesen piernas”. Seguía siendo niño con ellos y seguía alegre, divertido al imaginarme como salían de los edificios y se ponían a pasear. Después, ya solo, salió el adulto que me domina y pensé que era una buena metáfora de lo que ocurre en nuestra España querida: las tiendas tienen piernas, las empresas tienen piernas, las industrias tienen piernas y han salido huyendo. ¿Dónde está el que las coja con lazo y las traiga de nuevo?

Juan Pablo Navarro Rivas
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El gozo de la Semana Santa sevillana – Vista, oído, olfato, tacto, gusto y corazón

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Messiaen, un oasis para empezar a beber la música contemporánea – El Cuarteto para el Fin de los Tiempos

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Eduardo Ybarra Hidalgo, el último sevillano de una Sevilla ya ida – 180

Muere el escritor y ex director de la Academia de Buenas Letras Eduardo Ybarra

Fuente: ABC

Las flores no existen, las casas no existen, los libros no existen. Para que vivan, necesitan que alguien las contemple, las habite, los medite: el hombre bueno descubrirá la bondad, la persona sabia hallará sabiduría, el creyente sentirá amor. Así era Eduardo Ybarra Hidalgo: bueno, sabio y creyente.

Hermano Mayor del Silencio, director de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, presidente de Caritas y Hermano Mayor de la Caridad, vivió la bondad del silencio del sevillano serio, calmó la necesaria sed de saber del que conoce que todo se ignora y amó para ver a Dios, como Mañara, en los pobres y en cada uno de los que a él se acercaron.

Ha sido el último sevillano de una Sevilla que con él se ha ido: caballero de elegante modestia, sabio humilde, generoso con todo lo suyo, hombre de fe… lleno de gracia, de la gracia sevillana que definió Izquierdo.

Y así, en mi memoria quedará su casa, esquina de San Vicente, con su puerta al zaguán, como él, siempre abierta, dejando ver su patio, la Virgen de la Concepción a la derecha, y, al fondo, su despacho con su biblioteca, que a todos regalaba, en el que entraba la luz tamizada del jardín. Y, como todos los que lo trataron, supe que era un hombre bueno y que, en correspondencia, no hubo nadie que no lo hubiese querido. Y así, él vivirá en el recuerdo de su mujer, de sus 13 hijos, de sus amigos, de todos a los que se nos regaló, pero, cuando nosotros también marchemos y las letras de los libros se desvanezcan, tú me diras que ya no existirá y yo te afirmaré que será entonces cuando sea todo vida porque lo contemplará aquel que es todo silenciosa bondad, que es todo sabiduría, que es todo Amor, que es Dios.

Con todo mi cariño y admiración.

Juan Pablo Navarro
Maratania
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