Arquitectura Religiosa

Paseando por la Iglesia de San Jorge (La Caridad) – 174

Durante estos días he ido añadiendo a mi album de facebook, “Paseaba por Sevilla”, fotos de la admirable iglesia de San Jorge del Hospital de la Caridad, obra maestra del barroco europeo. Os las agrupo aquí junto a los comentarios que las acompañaban.

El Hospital de la Caridad, “remedio y amparo de los pobres, nuestros hermanos”.

El Hospital de la Caridad, “remedio y amparo de los pobres, nuestros hermanos”.

 San Jorge,espejo de la caballería, romano y cristiano, que lanceas al dragón pagano, idolátrico e hijo de Satanás, escucha a Amadís, Tirante y Don Quijote que te invocan para que resurja el nesesario ejercicio de caballero, socorro de necesitados, de viudas y de huérfanos.

San Jorge,espejo de la caballería, romano y cristiano, que lanceas al dragón pagano, idolátrico e hijo de Satanás, escucha a Amadís, Tirante y Don Quijote que te invocan para que resurja el nesesario ejercicio de caballero, socorro de necesitados, de viudas y de huérfanos.

 "Si tuviéramos delante la verdad, ésta es, no hay otra, la mortaja que hemos de llevar, viéndola todos los días, por lo menos con la consideración de que has de ser cubierto de tierra y pisado de todos, con facilidad olvidarías las honras y estados de este siglo; y si consideraras los viles gusanos que han de comer ese cuerpo, y cuán feo y abominable ha de estar en la sepultura, y cómo esos ojos que están leyendo estas letras han de ser comidos de la tierra, y esas manos han de ser comidas y secas (...). Mira una bóveda: entra en ella con la consideración, y ponte a mirar a tus padres o a tu mujer (si la has perdido) o los amigos que conocías: mira qué silencio. No se oye ruido; sólo el roer de las carcomas y gusanos tan solamente se percibe. Y el estruendo de pajes y lacayos ¿dónde están? Acá se queda todo: repara las alhajas del palacio de los muertos, algunas telarañas son. ¿Y la mitra y la corona? También acá la dejaron". Miguel de Mañara - Discurso de la Verdad

«Si tuviéramos delante la verdad, ésta es, no hay otra, la mortaja que hemos de llevar, viéndola todos los días, por lo menos con la consideración de que has de ser cubierto de tierra y pisado de todos, con facilidad olvidarías las honras y estados de este siglo; y si consideraras los viles gusanos que han de comer ese cuerpo, y cuán feo y abominable ha de estar en la sepultura, y cómo esos ojos que están leyendo estas letras han de ser comidos de la tierra, y esas manos han de ser comidas y secas (…). Mira una bóveda: entra en ella con la consideración, y ponte a mirar a tus padres o a tu mujer (si la has perdido) o los amigos que conocías: mira qué silencio. No se oye ruido; sólo el roer de las carcomas y gusanos tan solamente se percibe. Y el estruendo de pajes y lacayos ¿dónde están? Acá se queda todo: repara las alhajas del palacio de los muertos, algunas telarañas son. ¿Y la mitra y la corona? También acá la dejaron».
Miguel de Mañara – Discurso de la Verdad

Maratania Edición Diseño Maquetación 30 de octubre · Editado "Repara la diversidad de Santos que ocupan las faldas de este santo monte, y por subir a su cumbre con más ligereza, cómo se van desnudando de todo lo que les hace estorbo para subir a lo alto. Mira aquel Rey arrojando la corona; al otro poderoso el dinero; el letrado los libros; el soldado las armas; y todo lo que les embaraza el camino es despreciado de su denuedo" Miguel de Mañara - Discurso de la Verdad

«Repara la diversidad de Santos que ocupan las faldas de este santo monte, y por subir a su cumbre con más ligereza, cómo se van desnudando de todo lo que les hace estorbo para subir a lo alto. Mira aquel Rey arrojando la corona; al otro poderoso el dinero; el letrado los libros; el soldado las armas; y todo lo que les embaraza el camino es despreciado de su denuedo»
Miguel de Mañara – Discurso de la Verdad

Dicen, si ven la soberbia en las alhajas y en la grandeza y ostentación, que el estado lo pide. Si no dan limosna, que primero es pagar las deudas. Si no las pagan, que el sustento de la casa por ley natural lo prohíbe. Si están en la iglesia irreverentes, que no se ha de mostrar la virtud en cosas exteriores. Si no frecuentan los sacramentos, que es reverencia a tan Alta Majestad. Si es glotón y regalado, que no hace daño lo que entra por la boca sino lo que sale por ella. Si come carne y no ayuna, es por una enfermedad que tuvo ahora 40 años y para no tener ninguna hasta que se muera, que la prudencia es madre de las virtudes. Si va a la comedia, que es acto indiferente. Si es usurero, que el uso de las tierras hace leyes. Si es simoníaco, que no toma dinero si no lo recibe. Si vende la justicia, que hay leyes para todo. Si esta amancebado, es pecado de flaqueza. Si homicida, que en el primer ímpetu no hay pecado. Si ladrón, la extrema necesidad carece de ley. Si es desbaratado y loco, que la virtud de la tropelía lo permite. Discurso de la Verdad - Miguel de Mañara

Dicen, si ven la soberbia en las alhajas y en la grandeza y ostentación, que el estado lo pide. Si no dan limosna, que primero es pagar las deudas. Si no las pagan, que el sustento de la casa por ley natural lo prohíbe. Si están en la iglesia irreverentes, que no se ha de mostrar la virtud en cosas exteriores. Si no frecuentan los sacramentos, que es reverencia a tan Alta Majestad. Si es glotón y regalado, que no hace daño lo que entra por la boca sino lo que sale por ella. Si come carne y no ayuna, es por una enfermedad que tuvo ahora 40 años y para no tener ninguna hasta que se muera, que la prudencia es madre de las virtudes. Si va a la comedia, que es acto indiferente. Si es usurero, que el uso de las tierras hace leyes. Si es simoníaco, que no toma dinero si no lo recibe. Si vende la justicia, que hay leyes para todo. Si esta amancebado, es pecado de flaqueza. Si homicida, que en el primer ímpetu no hay pecado. Si ladrón, la extrema necesidad carece de ley. Si es desbaratado y loco, que la virtud de la tropelía lo permite.
Discurso de la Verdad – Miguel de Mañara

 “… antes de entrar Cristo en la Pasión hizo oración y a mí me vino el pensamiento que sería esta la forma como estaba. Y así lo mandé hacer porque así lo discurrí.” Actas de la Caridad - Miguel de Mañara

“… antes de entrar Cristo en la Pasión hizo oración y a mí me vino el pensamiento que sería esta la forma como estaba. Y así lo mandé hacer porque así lo discurrí.”
Actas de la Caridad – Miguel de Mañara

 ¡Cómo acucia ese dedo que señala y esa mirada esquiva¡ "Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo" Sam Mateo 5, 11-12

¡Cómo acucia ese dedo que señala y esa mirada esquiva¡
«Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» Sam Mateo 5, 11-12

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: "He aquí al hombre" (Juan 19.5) Escultura del Ecce Homo, realizado en barro cocido y policromado, obra de la escuela granadina y atribuible a los hermanos Francisco y Miguel García y realizada a principios del siglo XVII.

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: «He aquí al hombre» (Juan 19.5)
Escultura del Ecce Homo, realizado en barro cocido y policromado, obra de la escuela granadina y atribuible a los hermanos Francisco y Miguel García y realizada a principios del siglo XVII.

recreemos en ellos sino para que miremos al altar mayor. Pero, aún asi,¡qué hermosos son¡

Los ángeles lampadarios no están para que nos recreemos en ellos sino para que miremos al altar mayor. Pero, aún asi,¡qué hermosos son¡¡

 El altar mayor de la Caridad. Simplemente, la cumbre del retablo barroco. Simplemente, la culminación del discurso de Miguel de Mañara. La más alta cima de Pedro Roldán y Bernardo Simón de Pineda.

El altar mayor de la Caridad. Simplemente, la cumbre del retablo barroco. Simplemente, la culminación del discurso de Miguel de Mañara. La más alta cima de Pedro Roldán y Bernardo Simón de Pineda.

 Bella tristeza, serena muerte

Bella tristeza, serena muerte

Y Cristo "descendió a los infiernos", es decir, compartió nuestra obligada muerte. Retablo Mayor de la Caridad - Pedro Roldán

Y Cristo «descendió a los infiernos», es decir, compartió nuestra obligada muerte.
Retablo Mayor de la Caridad – Pedro Roldán

San Jorge de Capadocia, de pie, sin caballo, efebo barbiilampiño, victorioso del dragón

San Jorge de Capadocia, de pie, sin caballo, efebo barbiilampiño, victorioso del dragón

 Si el ángel lampadario nos señaló el altar mayor para que presenciásemos la muerte de Cristo, ahora nos lleva la mirada al cielo.

Si el ángel lampadario nos señaló el altar mayor para que presenciásemos la muerte de Cristo, ahora nos lleva la mirada al cielo.

Por una extraña manera mil vuelos pasé de un vuelo, porque esperanza de cielo tanto alcanza cuanto espera; esperé sólo este lance. Y en esperar no fui falto, pues fui tan alto, tan alto, que le di a la caza alcance. (San Juan de la Cruz)

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance.
Y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
(San Juan de la Cruz)

Juan Pablo Navarro
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La escondida estatua de Fernando VII en el convento de Santa Clara – 149

Torredon fadriqueConvento de Santa Clara Feranando VIIEsta obra del francés Chantigny, erigida en 1831 para una plaza de Barcelona, está hoy día arrumbada en el convento de Santa Clara.

En el artículo sobre la Torre de don Fadrique incluí la foto en la que aparece esta excelente estatua de Fernando VII. Se conserva en el convento de Santa Clara desde 1931 en lo que fue, desde principios del siglo XX, Museo Arqueológico Municipal. Esta obra del  francés Pierre-Joseph Chardigny (1794-1866) se erigió en la barcelonesa plaza del Palau, encargado por el capitán general de Cataluña, Roger-Bernard-Charles d’Espagne de Ramefor, conde de España,  donde permaneció hasta que fue derribado en la bullanga de 1835.

La estatua de Fernando VII en los jardines de San Telmo

La estatua de Fernando VII en los jardines de San Telmo

Su azarosa historia continuaría en 1840 cuando la estatua acompañó al exilio a la Reina Regente María Cristina. Permaneció en París hasta 1861 cuando Napoleón III se la envía a la infanta María Luisa Fernanda para que adorne los jardines de su palacio de San Telmo. De nuevo, tras la Revolución de 1868, la estatua estuvo en distintos lugares de lo que es hoy día el parque de Maria Luisa hasta que, como hemos comentado, en 1931 se traladó a Santa Clara, perdiéndose las manos y el sable.

La obra de Chardigny representa de manera colosal a un Fernando VII ataviado de militar, cubierto por una capa de armiño y coronado con una corona de laurel. Es curioso el destino de esta obra ideada para presidir una plaza a la vista de todos en Barcelona y que acaba en Sevilla arrumbada y oculta a la vista como mercancia de poco valor. Es cosa de la importancia de los símbolos que superan en nuestro mirar al objeto en que se alojan; aunque no lo duden, si pueden, véanla.

Convento de Santa Clara Feranando VII 2
Juan Pablo Navarro
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La Espadaña de San Juan de la Palma – 136

Espadaña de San Juan de la PalmaSevilla es ciudad de torres y espadañas. Mientras unas nos miran, las otras parecen ensimismadas con sus ojos entornados y humildes. Entre ellas está la de San Juan de la Palma, remate del envoltorio barroco que cubre a la iglesia mudéjar. El «Se acabó año de 1788» en azulejo blanco con letras azules sobre el hueco de las campanas nos informa de su juventud. Y así, queriéndola  humilde, joven y hermosa, cuando mis pasos se adentran por la calle Feria, no dejo de saludarla, esperando, algún día, atrapar su mirada.

Juan Pablo Navarro
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Sevilla y la Virgen del Pilar – 135

Virgen del Pilar Catedral de Sevilla

Virgen del Pilar de la Catedral de Sevilla

♦ La devoción a la Virgen en su advocación del Pilar está muy arraigada en nuestra ciudad de Sevilla.

Aunque sevillano, corre por mis venas añeja sangre aragonesa. Mi madre, María Pilar, natural de Zaragoza, pertence a una familia afincada durante siglos en el el aniguo reino de Aragón. Es por ello que la devoción a la Virgen del Pilar me la transmitió desde pequeño. Sin embargo, la devoción a la Virgen en su advocación del Pilar es algo muy arraigado en nuestra ciudad de Sevilla.
Así, existe el relato de que San Pío, obispo de Sevilla y de oficio escultor, fue testigo con Santiago apostol de la aparición de la Virgen del Pilar en el año 40 D.C a las orillas del Ebro. Este le encargó que, a su vuelta a Sevilla, esculpiera una imagen de la Virgen sobre un pilar, a la manera que ellos habían presenciado, para presidir las reuniones de los primeros cristianos. Así fue, trasladandose la imagen, siglos depués, a la basilica de San Vicente*. Con la invasión sarracena, esta imagen se perdería. (A mis hermanos y a mí hay algo que nos une a esta leyenda: somos sevillanos y medio zaragozanos y, además, hemos vivido durante toda nuestra infacia y juventud en la calle San Vicente* donde la Virgen del Pilar siempre estaba presente en nuestra casa).
Esta historia puede estar vinculado al hecho de que la Virgen del Pilar presida la capilla que se encuentra a la entrada de la Catedral por su cabecera en la puerta de Palos. ¿Podría ser que existiese en aquella época la tradición de que la Virgen del Pilar fue la primera patrona de Sevilla y que por eso se cediese a los caballeros aragoneses que entraron en Sevilla tras la Reconquieta una capilla tan privilegiadamente situada? No lo sabemos, pero, en cualqueir caso, podemos disfrutar de la excelente talla que esculpió Pedro Millán hacia 1500 y que preside dicha capilla.

Por otro lado, la devoción está vinculada a la parroquia de San Pedro, donde, de la misma manera que en la catedral, se vincula la Hermandad de Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apostol a esos primeros caballeros aragoneses que vinieron con el rey san Fernando. En su capilla se venera una imagen del Pilar del siglo XVIII.

De principios del siglo XX es la talla de la Virgen del Pilar que se halla en el Santo Ángel. En esta iglesia, la comunidad aragonesa en Sevilla celebra cada 12 de octubre el día de la Virgen con una Santa Misa. En ella, los bellos trajes tradicionales de Aragón se unen al canto y al baile de la sonora, bella y profunda jota.

Sólo quiero referir un caso más, quizá el más conocido. En el paso de nuestra amada Esperanza Macarena, detrás del llamador, se encuentra una réplica en plata de la Virgen del Pilar. Así, cada madrugada, la devoción más popular se une a la más antigua para pasearse por Sevilla.

La cosa es que el relato de San Pío, sea cierto o no, me lleva a meditar sobre cosas que son reveladoras de nuestra ciudad. Lo primero, es la indiscutible devoción mariana de Sevilla; lo segundo es que sea un escultor nuestro primer obispo, cuando la escultura, cuando la imaginería, es tan relevante, a través de las imágenes que procesionan en la Semana Santa, en la religiosidad sevillana; y lo tercero es más universal, el sentido simbólico del pilar:

Pilar se asocia a la solidez que da confianza; sobre un buen pilar podemos construir un edificio seguro. La columna asocia el suelo y el cielo; por ello, es María soporte que nos acerca de la tierra al cielo. La columna nos asocia con la arquitectura, con el templo, con la construcción que hacemos entre todos para habitarla en común. ¡Sí, con la arquitectura! arte tan querido para mí y tan afín a las entradas de esta bitácora.

*Nota: La iglesia de San Vicente a la que se refiere la leyenda de San Pío sería probablemente la hace poco descubierta en el patio Banderas y no la actual parroquia de ese nombre aunque esta también se asienta sobre una antigua basílica paleocristiana.
 
Juan Pablo Navarro
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La parroquia de Omnium Sanctorum – La asamblea de todos los santos – 131

Tumba de los guzmanes

Cuando empezó el verano y decidí darme un descanso en la bitácora, me fui con la idea de que el siguiente artículo tratase sobre la iglesia de Omnium Sanctorum y, especialmente, de las tumbas de los Guzmanes. Lo que no previne es que, a finales de agosto, la hora infinita llegaría para mi padre. Y así, desde entonces, aprendo a convivir con el rumiar de recuerdos que lleva el duelo, con la aceptación de lo perdido y la frustración por lo deseado que ya nuca será. Y, por ello, no me extraña que, al pensar de nuevo en este artículo que quería escribir, la melancolía lo impregne y se una a él.

Y así, pensando, caí en la cuenta de que, ¡oh casualidad!, Omnium Sanctorum no está dedicada a san Pedro, a san Pablo ni a cualquier otro sino a todos los santos. ¿Y no son ellos sino todos aquellos que un día tú amastes y ya pasaron la puerta en la que encotraron a Cristo, quien transformó la negra noche en un luminoso día de suave brisa?. Y la tumba de los Guzmanes, ¿no sabes que están vacías como la del Resucitado y que solo debes recrearte en la contemplación de su belleza y atisbar la Belleza que tu padre ya contempla?.

Recuerdo los días de mi infancia cuando te admiraba; de mi juventud. cuando te situé en el estrado de mi juicio sumarísimo; y de adulto, cuando te acepté y te cuidé, aunque añorando los días que no fueron. Y así, en este pensar, me pongo en hoy, cuando me gustaría saber cómo escucharte sin saber cómo me oyes. Y desde ese no saber, doy las gracias a la Iglesia de todos los Santos que me invita a no tener miedo ni a la muerte ni a la vida y me ofrece encontrarte, parafraseando a Teilhard de Chardin, en la Eucaristía, ya que todas las comuniones de una vida constituyen una sola comunión y las comuniones de todos los hombres presentes, pasados y futuros constituyen una sola comunión… y saber que allí, padre, me oyes y aprender a escucharte.

Y, allí, contigo, amigo que me lees, querría encender una vela que nos ilumine y contemplar la belleza de esas tumbas vacías que nos recuerdan que tú, que yo, que él, seremos para siempre eternos junto a Él, junto a mi padre, junto a aquel que un día amastes.

Juan Pablo Navarro
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La iglesia de Santa Marina – Arquitectura desnuda en la calle San Luis – 129

santa marina fachada y torre

santa marina.nave central con el cristo resucitado al fondoTiene Santa Marina algo que se me hace ajeno a Sevilla: su arquitectura seca y pura, su vacío. Sólo arquitectura, nada más. Y aquello que no lo es, las escasas esculturas, las mínimas pinturas, la parca orfebrería, me parecen ruido que perturba el silencio al que su desnudez nos llama.

Santa Marina fue víctima del fuego devorador del infausto 18 de julio del 36, que sólo dejó piedra sobre piedra o, mejor dicho, ladrillo sobre ladrillo. Así quedó, devolviendo mal por bien, tal como había nacido seiscientos años antes, en el siglo XIV. Y ello, pienso, me obliga a despojarme de mi mentalidad de hoy si quiero hacerla mía, atravesar su portada y deambular por sus naves. Cómo aceptar, si no, su advocación desde mi contemporaneidad: Santa Marina de Orense, como Santa Margarita de Antioquía, tiene su fama ganada porque venció al demonio en forma de dragón -que le había devorado y del que salió rasgando su vientre con un crucifijo- y por su muerte a consecuencia de las torturas a las que se le sometió por no negar a Cristo. Así que, como a un hombre del XIV, su portada enseña al cristiano que, de las fauces del demonio, del pecado, del mal, del desatino, la cruz nos libera cuando a ella acudimos y que, como Santa Marina, a nada debemos temer cuando afirmamos a Cristo.

Santa Marina saliendo del dragón con la cruz en la imposta de la portada. Fuente: http://usuarios3.arsystel.com/santamarinasev/

Santa Marina saliendo del dragón con la cruz en la imposta de la portada. Fuente: http://usuarios3.arsystel.com/santamarinasev/

Y pasada la prueba de la razón, traspasamos su portal para un mayor reto, vencer a nuestro corazón. Como buen sevillano querría altares dorados que me deslumbrasen y me contasen sus historias; pero nada hallo, sólo vacío. Así que corro y huyo, atravesando sus naves para alcanzar la esquina donde se encuentra la capilla en la que la leyenda cuenta que se encontró una Piedad de barro que dio origen a la Hermandad de la Mortaja Y allí me apaciguo con la exquisitez de su bóveda de lacería y distraído por su belleza cruzo de nuevo las naves, olvidado del silencio, para llegar a la capilla sacramental. En ella, se nos recuerda nuestra historia: capiteles de acarreo tardorromanos, cúpula gallonada de herencia islámica y altar con azulejos cristianos y, sobre él, el sagrario. Y mi corazón recuerda al amortajado que resucitó, al pan que es cuerpo, a la presencia eterna que grita en el silencio y, ahora sí, vuelvo a sus naves donde recorro su arquitectura desnuda en la que ya el ruido no me perturba y siento que el templo no es como panza de dragón que devora sino como seno materno del que se nace y del que, como Santa Marina, se sale asido a la cruz que siempre vence.

Y en la calle, caminando, tras el encuentro con el sentido de la arquitectura me descubro a mí mismo como arquitectura con sentido y, en ese instante, sonrío porque mi paso se hace más firme, como sabiendo adonde va.

Santa Marina capilla de la piedad

Capilla de la Piedad. En ella residió la Mortaja hasta 1936. Actualmente, se encuentra la Virgen de la Aurora de la Hermandad de la Resurrección.

Santa Marina con su hijoSanta Marina se representa en la portada con un niño. Al igual que la historia del dragón, La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine recoge también otro relato en el que el padre de Santa Marína profesa en un convento y la hace pasar por hombre para no separarse de ella. Pasados los años, una mujer la acusaría de violación pero ella prefirió no delatar su condición de mujer para mostrar la imposibilidad de la acusación. Expulsada del convento, permaneció años junto a su puerta cuidando al niño de la acusadora. Tiempo después, los monjes, sorprendidos por su humildad y bondad, decidieron readmitirla. Allí pasó el resto de sus días. No fue hasta amortajarla cuando se descubrió que, en realidad, era mujer.
Juan Pablo Navarro
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Santa Catalina – Quizás es tarde, quizás es nunca – 127

Como siempre ocurre, cuando me enteré de tu enfermedad, me di cuenta del tiempo que hacía que no te visitaba. Ahora es tarde y espero que no sea ya nunca.

Me acerco a verte y sólo me dejas ver tu fachada malherida con esa cubierta que te pusieron en 2009 y que, como prótesis, no se sabe si te protege o te mata un poco más.

Cuánto querría pasar la puerta que un día te trajeron de Santa Lucía para volver a cruzar tu portada mudéjar y enfrentarme al retablo mayor de López Bueno. Cuánto querría que fuera Semana Santa y verte de nuevo Exaltación. Y cuánto me gustaría, ya sé que es tarde, quizás ya es nunca, cruzar tus naves y rendirme ante la exhuberancia barroca de la capilla Sacramental de Figueroa. Pero bien sé que no, que ya no puedo.

Me callo y no te cuento que, quien te debía cuidar, quiso más a otra, más joven, más inculta, más caprichosa, y que te dejó abandonada a ti, indiscutible joya de Sevilla.

Sólo tu bella torre se afirma en lo que fuistes y me da esperanzas de que un día volverá a ser siempre y no nunca. Y, desde mi tristeza, intento escuchar tus lamentos mientras cuentas tus letanías a tu hermana, la torre de San Marcos, y entrometerme y decirte que sí, que un día volverás a llenarte de luz y de vida. Pero no sé, no sé, no sé,  porque quizás ya es tarde, ya es nunca.

Santa Catalina, sevilla

Juan Pablo Navarro
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La torre de San Marcos – Palco privilegiado de la historia sevillana – 126

♦ En 1470 la Iglesia de San Marcos sufrió un incendio provocado por la gente del conde de Arcos (Ponce de León) en sus luchas con el conde de Niebla y el duque de Medina Sidonia (Guzmán)

La torre de San Marcos desde la calle Castellar

La torre de San Marcos desde la calle Castellar

Siendo la torre de San Marcos hija de un terremoto y de la Giralda, no es de extrañar que si un campanero hubiese vivido durante sus 650 años de vida, este no habría podido quejarse de vida aburrida.

Me gusta especialmente encontrármela por la calle Castellar, donde su perfil va asomando tras las azoteas. Si elegimos la calle San Luis,  pronto se intuye el cercano encuentro con uno de esos escenarios donde se representa el teatro de la vida; con Santa Isabel y santa Paula a sus espaldas, forma un espacio donde evocar tiempos que ya no son pero que nos hicieron y que, todavía hoy,  mantienen su añejo sabor popular.

Fue el rey Pedro I (1350-1369) el que impulsó con fuerza la construcción de los llamados templos parroquiales sevillanos gótico-mudéjar tras el desgraciado terremoto de 1356.  Con Santa Marina y Omnium Sanctorum, San Marcos es uno de sus más puros ejemplos. Son iglesias construidas en ladrillo con portadas abocinadas y de tres naves cubiertas con techumbres de madera,  acompañadas con torres que reproducen a los antiguos alminares islámicos.

La esbelta torre de San Marcos alcanza los 22 metros de altura. Se decora con “sebka”, igual que la Giralda, en su parte más alta y con afiligranadas ventanas que disminuyen en complicación y tamaño mientras más nos acercamos al suelo. En 1603 Vermondo Resta le añadió el campanario.

En 1470 la Iglesia de San Marcos sufrió un incendio provocado por la gente del conde de Arcos (Ponce de León) en sus luchas con el conde de Niebla y el duque de Medina Sidonia (Guzmán). En las calles que le rodean se han vivido insurrecciones populares como la del Pendón Verde en 1521 o la del Motín de la calle Feria en 1652 y constituyeron la llamada Sevilla la Roja a principio del siglo XX; en 1936, fue de nuevo incendiada y permaneció cerrada al culto hasta 1970 cuando la abrieron los Padres Blancos.

Hará unos diez años, subí con Miguel Zapke a la azotea de la casa de vecinos rotulada con el número 1 para fotografiar la iglesia para el libro de Maratania, Sevilla, una mirada en el Tiempo. Unas encantadoras señoras descansaban en butacas en su patio. Amablemente nos permitieron subir y ellas, que vivían allí desde pequeñas, nos relataron los sucesos del 18 de julio del 36; cómo se formaron las barricadas y se incendió la iglesia, mientras que una de ellas, asustada, lo vivió todo debajo de su cama. Cuando las conocimos, su único temor era el de tener que abandonar sus viviendas dado su mal estado y que fueran compradas por una empresa de renta antigua. Temores, que al tiempo, creo, se hicieron realidad.

Y así, al darte la espalda, torre de San Marcos, medito como la vida va apartándose de los lugares que habitó, dejando solo ecos fugaces de una memoria que lucha por no sucumbir a los nuevos días.

San Marcos desde la azotea del número 1 de la plaza

San Marcos desde la azotea del número 1 de la plaza

Juan Pablo Navarro
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La web de Maratania renovada

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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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