Bitácora

El pabellón de la Navegación – Un perfil de Sevilla a la orilla del Guadalquivir – 84

Pabellón de la navegación de Vázquez consuegra

Foto: Miguel Zapke

Siendo el perfil la figura que representa un cuerpo cortado real o imaginariamente por un plano vertical o el contorno aparente de la figura, representado por líneas que determinan la forma de aquella, es evidente que el de la Giralda bastaría para reconocer en él a la ciudad de Sevilla. Existen otros perfiles como la Torre del Oro, el puente de Triana o la simple silueta de una naranjo que irían ampliando la visión imaginaria de nuestra ciudad. Estos perfiles se añaden muy de tarde en tarde y podemos afirmar que, desde la construcción de la plaza de España, ningún edificio se ha añadido a estos con tanta fuerza como el pabellón de la Navegación.

La Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona fueron los grandes hitos que concitaron la atención mundial sobre España en 1992. La Exposición contó con una superficie mayor que el propio casco antiguo y se dieron cita en ella 108 países, 17 Comunidades Autónomas, 23 organizaciones internacionales y 7 empresas, reunidos en 111 pabellones. El corazón del recinto lo constituyó la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas, que fue completamente rehabilitada. Junto al recinto se construyeron otros importantes edificios como son Torre Triana (Saenz de Oíza) o el World Trade Center (Vázquez de Castro).

Entre los llamados pabellones temáticos, destacó el de la Navegación de Guillermo Vázquez Consuegra. Una cubierta curva de cobre supone el elemento principal de la fachada, a la cual seccionan cinco lucernarios de metal y vidrio. La cubierta metálica recuerda a los grandes hangares aéreos o a los tinglados portuarios. Las grandes vigas de madera, que salvan una luz de 40 metros, aparecen como si el casco de un barco varado se tratase. La torre-mirador que, como aparente faro se adentra en el río, es de una altura de unos 60 metros y se divide en dos elementos. El primero de ellos metálico y transparente y el segundo de hormigón blanco y cerrado que con forma de quilla se enfrenta al río.

Es el pabellón de la navegación un extraordinario edificio, rico en simbolismos y perfil de la ciudad junto a la orilla del río; uno de los mejores legados de la, cada vez más lejana, Exposición Universal de 1992.

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava Valls – Un símbolo mediterráneo sobre el Guadalquivir – 83

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava valls en Sevilla

La elección de Sevilla como sede de la Exposición Universal de 1992 supuso el acicate para una extraordinaria y rápida transformación de la ciudad: la creación de las nuevas rondas de circunvalación, la estación de Santa Justa de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz, destino del Tren de Alta Velocidad (AVE), el Aeropuerto de Rafael Moneo o los seis nuevos puentes sobre el Guadalquivir. Entre estos, se encuentra el Alamillo, obra de Santiago Calatrava Valls.

El puente del Alamillo es fruto de las búsquedas e inquietudes de Calatrava, influido por la tradición mediterránea y el organicismo europeo, y sus estudios de las formas de osamentas animales para inspirarse en el diseño de estructuras metálicas y de hormigón.

Un singular mástil de 162 metros de longitud y 140 metros de altura, inclinado 58 grados, salva una luz de 200 metros, unido al tablero a través de trece pares de cables. El Meditérranei se nos asoma en su forma que nos recuerda a una lira, a una vela latina o al  Caballo de Troya. La colosal estructura parece vencer la fuerza de la gravedad y rivaliza con el símbolo eterno de Sevilla, la Giralda, a la que rebasa en altura y con la que compite en omnipresencia en la ciudad y como faro del viajero que se acerca a ella.

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla – Naturaleza, tradición y tecnología

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla

Foto: Miguel Zapke

Helvetinkolu

El Helvetinkolu en Finlandia

Entre los pabellones que se construyeron para la Exposición Universal de 1992 tiene un lugar destacado el de Finlandia, lleno de sugerente belleza y significado. Se inspira en la Garganta del Infierno, “Helventinkolu, una roca partida en dos por efecto de la erosión que se encuentra en el desierto ártico, origen de antiguas supersticiones.

Los dos edificios que lo forman expresan la tradición y la tecnología. Así, el llamado la Quilla es de madera de pino finlandés, realizado según la técnica tradicional de construcción de barcos. El otro, llamado la Máquina, es una estructura metálica de módulos prefabricados. Los dos edificios forman una “garganta” de 15 m. de altura y 35 m. de longitud en donde se sitúa la rampa por la que se entra al pabellón. El proyecto se debe a Juha Jääskeläinen, Petri Rouhiainen, Matti Sanaksenaho, Jari Tirkkonen y Juha Kaakko.

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Juan Pablo Navarro Rivas
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
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El edificio de Previsión Española de Rafael Moneo – 81

prevision española
Foto: Miguel Zapke

Este inmueble puede servir de ejemplo de los numerosos edificios de oficinas de alta calidad que, como el Viapol, el Winterthur o Abengoa, desde los ochenta del pasado siglo, se construyen en Sevilla. Todo ello lo favoreció el empuje que supuso la Exposición Universal de 1992 para la transformación urbana de la ciudad con una variada y personal mezcla de estilos fruto de la libertad creativa.

En 1987 se inauguró el edificio sede de Previsión Española de Rafael Moneo, en donde utiliza los materiales típicos de la arquitectura local: el ladrillo visto, el mármol y la forja. En él predomina su horizontalidad y su riqueza de diseño con un tratamiento diferente en cada una de sus plantas.

La esquina se plantea como un muro de ladrillo visto, que nos hace recordar a la muralla histórica. Se logra insertar discretamente este edificio de lenguaje moderno en uno de los lugares más emblemáticos de Sevilla, enfrente de la musulmana Torre del Oro.

Rafael Moneo es uno de los más internacionalmente reconocidos arquitectos españoles, Premio Pritzker 1996, el “Nobel de la arquitectura”. Nacido en Tudela (Navarra) en 1937, trabajó con Francisco Javier Sáenz de Oíza de 1958 a 1961. Entre sus obras destacan el edificio Bankinter en Madrid (1976), el Museo de Arte Romano de Mérida (1980-1986) o el Museo de Bellas Artes de Houston (1992). Aparte de esta obra, en Sevilla realizó la nueva terminal del Aeropuerto (1987-1991).

El Colegio de Arquitectos de Sevilla y su actualización de la tradición mudéjar – 80

En 1976, Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García terminaron el edificio de Doña María Coronel, 26, en que de manera valiente e inteligente aportaron una acertada propuesta de uso del lenguaje moderno en el casco histórico de la ciudad, muy lejana del estilo ramplón y convencional, falsamente sevillano, que tanto se prodigó en aquella época y que tanto degradó el casco antiguo.

Cercano a este lugar y fechas, realizado entre 1976 y 1982 por Gabriel Ruiz Cabrero y Enrique Perea Cavera, el Colegio de Arquitectos supuso una inteligente solución para responder al complejo entorno en el que se encontraba, situado en un solar frente a la iglesia gótico-mudéjar de San Pedro y esquina a la plaza del Cristo de Burgos con sus edificios tradicionales.

En la calle Imagen se dispuso una fachada funcional en la que se utilizó el ladrillo visto en consonancia con la tradición local, el cual se continuó en la plaza por un muro con amplias aberturas que dejan ver el patio y el muro cortina de vidrio con el que se cierra el interior. El edificio resultó impopular ya que chocó con la ideología dominante atada a las formas regionalistas.

Es muy interesante contemplarlo y compararlo con la vecina torre de la iglesia de San Pedro y ver el parecido de ambos en el uso del ladrillo.

colegio de arquitectos maratania foto miguel zapke

Foto: Miguel Zapke

La sede de la Sevillana de Electricidad – El grupo OTAISA y Van der Rohe – 79

Sede sevillana de electricidad

Foto: Miguel Zapke

La Compañía Sevillana de Electricidad, fundada en 1894, trasladó su sede a la avenida de la Borbolla en noviembre de 1970. Para el diseño de ésta contaron con el grupo OTAISA, el cual ya había ejecutado para Sevillana desde la década de los cincuenta distintos trabajos en los que destacaba el estricto carácter funcional e industrial. Para el diseño de su sede, este grupo, encabezado por Felipe Medina y asociado a Manuel Trillo (uno de los cuatro arquitectos de la primera promoción en 1966 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla), Luis Fernando Gómez Estern, Fernando Villanueva y Ángel Orbe, importaron las propuestas de Mies Van der Rohe, de manera cercana a como en la misma época se realizaba en la Castellana madrileña.

Consiguieron con este lenguaje internacional el presentar a la Compañía con unas señas de identidad moderna y dominante, reflejando la importancia que en la sociedad actual tienen las grandes organizaciones empresariales, entre las que sin duda se encontraba Sevillana, hoy fusionada con Endesa.

Construido entre 1965-1970, en el bloque que constituye se alternan las bandas horizontales de vidrio y acero. La intersección de las vigas de metal, tal como se aprecia en las esquinas, rompe con una absoluta angulosidad geométrica. El edificio supuso un hito aislado que sólo se retomó en las fechas previas a la Exposición Universal de 1992.

El reencuentro con la arquitectura contemporánea y las iglesias de las nuevas barriadas sevillanas en los sesenta – 78

En los años cincuenta y sesenta se levantaron en Sevilla barriadas enteras con la intención de dar cabida a la población creciente. En general, el resultado fue un paisaje repetitivo de altos bloques con mayores densidades de las deseables y con perversas consecuencias respecto a la calidad de vida de sus habitantes (vuelta atrás famosa y drástica para librarse de las consecuencias antisociales de este sistema fue la demolición de los apartamentos Pruiit-Igoe en San Luis, Estados Unidos, en 1972, construidos solo dieciséis años antes). Salvado lo anterior, es también cierto que supuso la posibilidad de acceder a una vivienda digna a precios moderados y calidades aceptables e, incluso, aciertos brillantes como la barriada de los Diez Mandamientos (1958-1964) de Luis Recasens.

En el panorama español, tras la Guerra Civil se produjo un parón en la evolución de la arquitectura Moderna. Fue en los años cincuenta y sesenta cuando arquitectos con deseos de renovación encontraron en ciertos sectores de la Iglesia el socio propicio para realizar sus ideas. Así surgieron obras como el Teologado de los Dominicos en Alcobendas (1955) de Miguel Fisac, el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu en Oñate, Guipúzcoa (1955), de Sáenz de Oiza y Luís Laorga o el Monasterio del Rollo en Salamanca (1961) de Antonio Fernández Alba.

En el ámbito sevillano, se construyeron, en las nueva barriadas, iglesias llenas de efectismo y experimentación con un espíritu libre e innovador herederas del misticismo organicista de la Capilla de Notre Dame du Haut (1955) en Ronchamp, Francia, de Le Corbusier. Entre las sevillanas podemos citar templos como son Santa María de las Flores de Fernando Barquín (1963), San Ignacio de Loyola y San Pablo de Luis Recasens y Antonio de la Peña (1963), San Pío X de Rafael Arévalo Camacho y Luis Marín de Terán (1965), etc.

iglesia de san pablo - maratania - foto M zapke

La Iglesia de San Pablo (1963) conjuga su lenguaje contemporáneo con la decoración de azulejos y reinventa, desde una visión moderna, la tradición local (Foto de Miguel Zapke).

José Galnares Sagastizábal y la más bella fachada moderna de Sevilla – El Edificio Ybarra en Rodríguez Jurado, 6 – 77

Rodríguez Jurado, 6Muchas veces me paro a contemplarlo desde la Avenida de la Constitución o, mejor, desde la calle Santo Tomás. Cuando el sol ilumina su fachada blanca y su luz se refleja en sus amplios ventanales siempre pienso que es el más bello de los edificios modernos de Sevilla. Su  arquitectura no palidece ante la arquitectura regionalista que le rodea; es más, humildemente opino que la supera y que es digno contrapunto a la belleza clásica del Archivo de Indias al que se enfrenta.

Es una obra concluida en 1936 del arquitecto José Galnares Sagastizabal (1904-1977). Galnares estudió en Barcelona; estaba cercano a las propuestas de Josep Lluis Sert y asumía las ideas del GATEPAC, grupo  fundado por aquel y por Fernando García Mercadal.

En la memoria del proyecto para la Mazarredo, 4 (1934), afirma su idea de la arquitectura: “no debe haber detalle por nimio que parezca que no obedezca a un fin útil y necesario. Éste es el verdadero arte de la Arquitectura ya que su fin es esencialmente utilitario. Con este criterio de la funcionalidad lo servimos con lealtad”.

El edificio de Rodríguez Jurado, 6, fue un encargo del conde de Ybarra (José Ibarra y Lasso de la Vega), sin embargo, se  realizó finalmente para los fabricantes de aceite de oliva Bruguier y Trujillo. La fachada de hormigón distingue en su dibujo la verticalidad de la rejilla de pares de vanos cuadrados que ilumina el hueco de la escalera y la horizontalidad repetida de sus balconada corrida. Esta se cierra en forma de semicurferencia, saliéndose del estricto modelo rectangular propio de Gropius y su Bauhaus para acercarse al racionalismo expresionista de Mendelsohn quien utilizó magistralmente la línea curva en sus edificios.

Otros inmuebles racionalistas de Galnares son la casa Lozano González en Mazarredo, 2 (su primera obra, de 1935), e HYTASA (1941, junto a Juan Talavera y Heredia). Tras la Guerra Civil sus diseños se adaptaron al estilo monumental y nacionalista propio de la postguerra aunque manteniéndo dentro de este envoltorio sus ideas modernas. En este grupo se encuentran el Banco de Bilbao en la plaza Nueva (1950) o la delegación de Hacienda (1953) (en ella, encima de la puerta principal utiliza una rejilla con vanos similar a la que había usado en la casa Ybarra para iluminar la escalera; dada la cercanía de ambos edificios, es buena idea acercarse a verlos y compararlos). De 1953 es también el edificio Elcano con sus 4 extraños miradores que parecen una concesión a la arquitectura historicista.

Concluyo con la esperanza de que, cuando paséis por Rodríguez Jurado, levantéis la mirada y lleguéis a sentir la emoción de que contempláis algo bello.

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Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
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