Bitácora

Los 12 sevillanos ilustres de Susillo en el palacio de San Telmo – 96

san telmo maratania 4

Cuando por los años 70, mi padre me llevaba en coche al colegio, al pasar por Palos de la Frontera, siempre me llenaban de curiosidad las estatuas que aparecían en la fachada norte del palacio de San Telmo que daba a esa calle. La velocidad del automóvil sólo permitía atisbar alguno de los nombres que aparecían en la base de cada estatua. Con el tiempo, muchos los reconocía por sus poses arquetípicas repetidas en otros lugares de la ciudad: Mañara llevando en brazos a un mendigo, Daóiz con su espada en alto, Velázquez con sus pinceles,… Otros, en cambio, mantenían su eterno anonimato.

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Tantum Ergo Sacramentum – Fe, Arte y Cultura en Marchena – 95

He tenido la suerte de diseñar y maquetar el catálogo de la exposición Tantum ergo Sacramentum que se muestra en la parroquia matriz de san juan Bautista de Marchena del 14 al 27 de octubre. Ha sido gracias al doctor en historia del arte Manuel Antonio Ramos. A él tuve ya la oportunidad de conocerlo cuando publiqué con Codexsa su libro «El Colegio de la Encarnación. De la compañía de Jesús al Colegio de Santa Isabel». Entonces comprendí que a su maestría se unía esa rara cualidad del entusiasmo que contagia a los demás en todos los proyectos en los que se embarca.

No me extraña, por tanto, que en esta exposición haya sabido atraer desde la Junta de Andalucía a la Diputación de Sevilla, pasando por el propio Ayuntamiento marchenero, parroquias, instituciones o simples ciudadanos con la excusa de la celebración del V centenario de la institución de las Hermandades Sacramentales.

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Abre los ojos, contemplar es lo primero – A pesar de los quehaceres de los días de plomo – 94

Fue en una Misa con mi familia. Era la dedicada especialmente a los niños. Miré a mis hijos y me conmoví al contemplarlos. Extrañamente, se me vino a la cabeza el texto de San Lucas sobre la visita de Jesús a la casa de Marta y María:

«Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude»

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Palacio de San Telmo – Universidad, Seminario, Parque y Palacio – 93

sab telmoComo vimos en el artículo de «La casa de las Columnas»,  la Universidad de Mareantes estuvo en este edificio hasta que se trasladó a San Telmo. En ella se formaba a los jóvenes como pilotos y marinos para la carrera de Indias. Unía la enseñanza teórica y práctica, navegando los estudiantes, primero como grumetes y luego como marineros, artilleros o pilotines.

Este espléndido edificio es el más importante de la arquitectura civil sevillana durante el periodo barroco. Iniciado en 1681, su construcción no terminó hasta un siglo después en 1796. A Leonardo de Figueroa se debe la fachada principal, el patio central y la iglesia.

La portada principal es un alarde de magnificencia barroca. Abigarradas columnas flanquean la entrada sobre la que unos atlantes de aspecto indio sostienen el espléndido balcón.

Al carácter alegórico de los atlantes, que simbolizan la carrera de Indias, se unen las figuras representativas de las enseñanzas náuticas. En el remate, flanqueado por San Fernando y San Hermenegildo se encuentra una estatua de San Telmo en silueta con el cielo, que sostiene un barco y cartas náuticas. La portada la concluyó en 1734 Antonio Matías de Figueroa tras la muerte de su padre, Leonardo, en 1730. En 1735 un rayo dañó el remate, que se restauró en formas más simples que las originales.

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La casa de las Columnas – La Universidad de Mareantes de Triana – 92

casa de las columnas

Fachada a la calle Betis

Fachada de la calle Pureza

Fachada de la calle Pureza

Frente a la iglesia de Santa Ana, en la calle Pureza, los rotundos volúmenes barrocos de la casa de las Columnas sorprenden al paseante que recorre Triana. Vinculado a la marinería sevillana, el edificio fue sede de la Universidad de Mareantes hasta su traslado a San Telmo. Característica singular de este excelente edificio del siglo XVIII son sus dos fachadas: la primera de ellas da la calle Pureza y la segunda a la calle Betis, mirando al río.
En la fachada principal destaca la portada flanqueada por dos columnas toscanas de ladrillo que sostienen al balcón central. Sobre la puerta, adornada sus jambas con molduras, se lee la inscripción del año de su construcción, 1780. El conjunto de elementos que configuran la fachada le proporcionan movimiento y volumen, siendo una de los más singulares de su época.
Como ocurrió con numerosos palacios, conventos y otros edificios, se reutilizó como casa de vecinos para personas de escasos recursos. Tras una etapa de abandono, en la que llegó a estar amenazado de ruina, entre 1989 y 1991, José García Tapial y León Juan García Gil dirigieron las obras de rehabilitación para dedicarlo a usos públicos.

Juan Pablo Navarro
Maratania
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La Cilla del Cabildo de Sevilla – A propósito del museo de Arte Contemporáneo y de la galería M11 – 91

La Cila del Cabildo de Sevilla

La Cilla fue durante veinte años la sede del sevillano museo de Arte Contemporáneo. Muchas veces recorrí sus pasillos y, en ellos, encontré el gusto y la admiración por la pintura más actual.

La Cilla era el almacén donde se depositaban los diezmos que el cabildo recaudaba y es obra de 1770 atribuida a Pedro de Silva (1715-1781). Rafael Manzano lo adaptó en 1972 como Museo y le añadió un piso con buhardillas. A su primer director, Víctor Pérez Escolano, se debe su fuerte impulso inicial con una notable actividad expositiva temporal y la adquisición de su interesante colección de arte español contemporáneo.

La creación del Museo coincidió con una incipiente inquietud artística que se produjo en la ciudad como consecuencia del desarrollo económico y a la inteligencia de un pequeño grupo de personas inquietas. Se abrieron numerosas galerías como la de Juana de Aizpuru o el Centro de Arte M11.

Juan Manuel Bonet y Quico Rivas (pintado por Alonso Gil)

Juan Manuel Bonet y Quico Rivas (pintado por Alonso Gil)

La galería M11, fundada en 1974 gracias a los críticos Quico Rivas y Juan Manuel Bonet y al respaldo económico de José Guardiola, estuvo en la casa natal de Velázquez (Padre Luis María Llop, 4), hoy sede del estudio de Victorio y Lucchino. Sevilla, con Barcelona, se convirtió en la sede del movimiento pictórico moderno en España y se enganchó a los circuitos internacionales de arte. Impulsó así al grupo madrileño de pintores  “esquizos” (que eran sevillanos y andaluces) frente a los “oligos” barceloneses (que eran aragoneses). Entre sus exposiciones destaca, ese mismo año, la primera antológica del sevillano Luis Gordillo, el gran renovador de la pintura española de la segunda mitad del XX. A ella se unieron otras como las de Millares, Saura, Equipo Crónica, Quejido…

Con la colaboración de Manuel Salinas, Diego Carrasco, Alberto Corazón y Francisco José de la Peña, M11 fue galería de arte, pero también biblioteca especializada, editorial, taller de creación, lugar de conferencias y proyecciones. Colaboraron económicamente con grupos de teatro independiente y con el naciente rock Andaluz. Produjeron, incluso, a Goma, la banda de Manuel Rodríguez, Pepe Sánchez y Antoñito «Smash».

Cerrada M11 en 1976, su testigo no se ha recogido desde entonces.

…………………………..

Años después, tras la restauración de la Cartuja, el Museo se cerró y se trasladaron sus fondos al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Actualmente, el uso de la Cilla se une al del Archivo de Indias, de donde recibió numerosos fondos bibliográficos.

Juan Pablo Navarro
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La casa de San Leandro, 8, un bello ejemplo de casa sevillana del XVIII – 90

plaza de san leandro pila del patoLa plaza de San Leandro es una de las más bellas de Sevilla. Tiene el encanto de su pila del pato, la dulzura de las yemas del convento que da nombre a la plaza y cuya iglesia tiene puerta a esta, el caserío antiguo conservado e, incluso, en la esquina con Francisco Carrión Mejías, uno de los edificios contemporáneos que mejor se han integrado en su entorn0.  (Luis Marín Terán, Aurelio del Pozo, Enrique Haro – 1984). Pero, cuando crucemos la plaza, en el número 8, donde arranca la calle Imperial, no debe pasarnos desapercibido la casa que allí se levanta.

Es un magnífico ejemplo de edificio del siglo XVIII. San Leandro, 8, mantiene los esquemas clásicos de las casas sevillanas con su apeadero, patio principal rodeado de columnas de mármol y jardín. Su portada la enmarcan medias columnas toscanas que sostienen un entablamento con friso de triglifos y metopas. El balcón lo cobija, de forma característica, un guardapolvo de pizarra. El edificio se culmina con un bello y alargado mirador.

san leandro 8

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Las casas sevillanas en el siglo XVIII – 89

casa XVIII 5

En una ciudad histórica, tanta o más importancia que sus hitos monumentales tiene el caserío que lo conforma. En Sevilla, las casas del siglo XVIII constituyen el grupo más relevante de este. La epidemia de peste de 1649 sepultó a mitad de los 125.000 habitantes de la que era la tercera ciudad más poblada de Europa tras París y Nápoles. Un siglo después, El terremoto de 1755, el llamado de Lisboa, acarreó la ruina a numerosos edificios. Ante esta situación, se ordenó la edificación de los solares existentes, impidiéndose la construcción extramuros mientras existiesen solares ruinosos dentro de la ciudad.

También tuvo gran importancia la mejora de la situación económica de España durante el reinado de los primeros borbones y la labor del asistente Olavide, genuino representante del espíritu ilustrado, quien ordenó el primer plano de la ciudad, la división administrativa de Sevilla y la urbanización de la Mancebía del Arenal, que realizó el arquitecto Molviedro entre 1772 y 1778.

Las casas del siglo XVIII mantienen las características esenciales de la casa sevillana del XVI Y XVII con su apeadero, patio principal rodeado de columnas de mármol que sustentan arcos de medio punto y jardín. La fachada se abre al exterior a través de balcones, siendo el principal de diseño más elaborado y cubierto con un guardapolvo de pizarra. El ático, de menor altura, era la vivienda de la servidumbre, y en el se abren pequeñas ventanas. Numerosas de ellos se culminan con un mirador.

Entre los innumerables edificios del XVIII podemos destacar el de Zaragoza 21, San Leandro 8, San Marcos 13, la casa de las Columnas, la casa de las Águilas, Zaragoza 21, la Cilla del Cabildo, Argote de Molina 30, el Instituto Británico…

A nuestra generación pertenece que permanezcan indemnes durante este siglo XXI.

casas XVIII 4casas XVIII 2

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