Bitácora

Vista de Sevilla desde el sur en el retablo mayor de la Catedral – 104

vista de sevilla catedral

♦ La muralla rodea la ciudad y, en la izquierda, aparece una estilizada Torre del Oro unida a la torre de la plata; en aquella, se abre la puerta Jerez y, posiblemente, la puerta de la Carne.

Estuvimos ayer haciendo fotos en la catedral de Sevilla para el libro que saldrá el año que viene sobre casas del XVI y XVII de Teodoro Falcón. Por ello, fotografiamos la vista de la ciudad desde el sur que está en el altar mayor. Como comentaba en La Sevilla del año 1500 en la iglesia de Santa Ana es, junto a la pintura del Maestro de Moguer que se conserva en esta iglesia, la representación más antigua de la ciudad.  En el centro se eleva la Catedral y delante un edificio que podría ser el Alcázar. A la derecha, la torre que sobresale recuerda a la de la iglesia de San Marcos. La muralla rodea la ciudad y, en la izquierda, aparece una estilizada Torre del Oro unida a la torre de la plata; en aquella, se abre la puerta Jerez y, posiblemente, la puerta de la Carne. Al igual que en la pintura de la iglesia de Santa Ana, a cada lado aparecen Santa Justa y Rufina. Tal como dijimos en el anterior artículo, se les representa sujetando la Giralda en el centro porque el pueblo atribuyó a las santas que no se cayera la Giralda en el terremoto de 1504. Dicho terremoto afectó especialmente a Carmona y por él murieron entre 30 y 100 personas. Os animo, cuando os acerquéis a la Catedral, a que descubráis esta interesante vista. vista de sevilla catedral2

Juan Pablo Navarro
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La cancela, la puerta más abierta – La casa sevillana en el siglo XIX – 103

♦ La casa-patio fue el modelo de vivienda de la burguesía sevillana del XIX. Los cierros, el zaguán, la cancela y el patio son sus principales elementos.

casa de los condes de casa galindo

CancelaSi la casa sevillana partió de la mudéjar en que la fachada se cerraba al exterior, con la cancela, la puerta más abierta, el mismo patio de la casa salió a la calle y convirtió el interior de la casa en parte de la calle misma.

Pero, en gran medida, hoy es uno de los recuerdos que muchos rememoran con nostalgia. Ya es rara la casa en que podamos entrar en el zaguán y disfrutar del patio que deja ver la cancela. La inseguridad y la transformación de muchas en casa de viviendas han ido cerrando puerta a puerta. A pesar de todo, sigue siendo uno de los encantos de nuestra ciudad cuando al pasear nos encontramos al doblar la mirada con un patio con el blanco del mármol, el verde de las plantas, el tornasol de las flores, la caoba de los muebles, el grabado antiguo, el tiempo despacio que no lento.

El invento sevillano de la cancela tiene su origen en el siglo XVIII y propició, en el XIX, el nacimiento de la casa-patio romántica. La cancela de entrada se situó al fondo del zaguán (espacio cubierto situado dentro de una casa, que sirve de entrada a ella y está inmediato a la puerta de la calle). La casa se configuró en torno a un patio principal rodeado de galerías de arcos de medio punto, que derivaron a formas adinteladas al avanzar el siglo.

Cierro casa de BécquerEn la fachada, aparecieron los “cierros” de hierro, que se popularizaron durante este siglo. Con esta elegante solución, el balcón se incorporaba con mayor intimidad a la casa y se permitía a través de sus grandes cristaleras observar discretamente el exterior.

Junto a la casa-patio como vivienda de la burguesía, aparecieron un conjunto de edificios de tendencias eclécticas exportadas de Europa como la casa de las Sirenas, Villa Eugenia o Yanduri.

Entre las reformas urbanísticas de esta época destacan, durante el mandato del asistente Arjona, los jardines del Cristina seguidos del paseo de las Delicias, que Melchor Cano trazó en 1830, frente a San Telmo. También, en 1852, se construyó el puente de Triana y, en 1861, se derribaron las murallas.

Casa de las Sirenas

Juan Pablo Navarro
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Cómo escribir de pintura sin que se note – Quico Rivas – 102

Hoy promociono desde aquí un libro de otra editorial, pero Quico Rivas, un sevillano atípico a quien dediqué en esta bitácora «La Cilla del Cabildo de Sevilla – A propósito del museo de Arte Contemporáneo y de la galería M11«,  se lo merece.

Juan Pablo Navarro Rivas
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Os adjunto el artículo promocional de la Editorial Ardora

Quico Rivas (Cuenca, 1953-Ronda, 2008) trabajó durante los últimos años de su vida en Cómo escribir de pintura sin que se note, una fulgurante recopilación de textos críticos cuyo declarado propósito estriba en “mirar a través de la pintura como si fuese una pantalla translúcida… Escribir de pintura con la misma actitud que se visita a un amigo”. En las páginas preliminares, María Vela afirma: “Ésta es, en realidad, su colección privada, una galería de retratos morales, más que un conjunto de críticas de arte… Esto que tenéis aquí, reconocedlo, es el autorretrato acabado de Quico Rivas”. Juan Manuel Bonet anota en el epílogo: “Brilla a lo largo de todo el volumen el estilo inconfundible de Q: divagatorio, paradójico, eléctrico, elíptico, de corrosivo humor, narrativamente eficaz”. Maestro de la exploración biográfica aplicada a la crítica de arte, las mejores páginas que Rivas dedicó a recrear el trabajo de incontables creadores se articulan en este libro como episodios de un mismo relato imprevisible: el de su propia vida.

Francisco de Rivas Romero-Valdespino (1953-2008) desplegó la mayor parte de su polifacética actividad —que desde las artes plásticas, la música y la literatura deriva paulatinamente hacia la agitación política— entre dos ciudades, en cuyos respectivos renacimientos culturales de las décadas 1970 y 1980 jugó un papel decisivo. En Sevilla, donde se inicia como crítico de arte a los dieciséis años, participa en la fundación de colectivos (Equipo Múltiple) y centros de creación (M-11). En Madrid, publica en infinidad de diarios y revistas, se implica en la organización de memorables exposiciones (1980; Madrid, Madrid, Madrid…), propulsa el trabajo de diversos creadores, ahonda en su interés por la antipsiquiatría, el mundo penitenciario y la bohemia histórica, crea colectivos de inspiración situacionista (Margen) o anarcofuturista (El Refractor, La Infiltración), se convierte en editor y más tarde en promotor de bares legendarios (Cuatro Rosas, La Mala Fama).

En medio de su frenético quehacer, entreabre largos paréntesis en lugares como Grazalema (Cádiz), Formentor (Mallorca), La Palma (Islas Canarias), Sierra de Guadarrama (Madrid) o L’Escala (Costa Brava), donde pinta, investiga, escribe novelas y poemas o simplemente convalece. “Como el yonqui o el ludópata, también el artista es un adicto, y no sólo en sentido figurado. Su dependencia es, además, irreversible: no puede desengancharse; su grandeza, caso de alcanzarla, radica en la capacidad para transmutar los conflictos íntimos en energía creadora”. Sustentada en una visión profundamente innovadora, su escritura transforma la crítica de arte en género literario autónomo, en cuya trama convergen lo poético y lo político, lo filosófico y lo novelesco, la ética y el humor. El itinerario vital de Quico Rivas, repleto de inusitadas aventuras, tuvo el efecto indeseado de eclipsar sus escritos, dispersos hasta ahora en innumerables publicaciones, revistas y catálogos. Cómo escribir de pintura sin que se note inaugura a título póstumo la bibliografía de un autor que a lo largo de toda su existencia hizo lo imposible por permanecer inédito.

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La Cilla del Cabildo de Sevilla

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La Sevilla del año 1500 en la iglesia de Santa Ana – 101

sevilla 1500 santa ana

Estamos preparando un libro sobre las casas sevillanas del XVI con Teodoro Falcón, catedrático de Historia del Arte. Por ello, estaba localizando ilustraciones para aquel cuando descubrí la representación que existe de nuestra ciudad en la iglesia de Santa Ana. Es una obra de alrededor de 1500  atribuida al Maestro de Moguer. En ella se representa a las Santas Justa y Rufina quienes, abriendo una cortina, muestran a Sevilla. Posiblemente es la pintura más antigua de ésta y coetánea de la representaciónes escultóricas de las vistas de la ciudad del altar mayor de la Catedral hispalense de Pyeter Dancart y Jorge Fenández.

Por ello, me acerqué a la iglesia de Santa Ana y amablemente me permitieron admirarla y fotografiarla. En ella se ve la Giralda, que todavía no era tal, con la espadaña que se elevó en 1400 y a la espera de la sublime coronación que llevó a cabo Hernán Ruiz entre 1558 y 1568 culminada por el Giraldillo. En primer término aparece el puerto con las atarazanas y el puente de Barcas. Junto a la torre del Oro se ve una enorme grúa. Al otro lado del río, se descubre la iglesia de Santa Ana y el desaparecido castillo de San Jorge.

Santas Justa y Rufina, patronas de Sevilla, eran unas alfareras de finales del siglo III. Su martirio por negarse a adorar a la diosa Salambó es el primer dato histórico de la iglesia sevillana. Encarceladas, probablemente donde hoy está la iglesia de la Trinidad, murieron tras crueles torturas y fueron enterradas en el llamado Campo de los Mártires, en donde se levanta la estación de Santa Justa. Se les representa sujetando la Giralda en el centro porque el pueblo atribuyó a las santas que no se cayera la Giralda en el terremoto de 1504.

Me pregunto si este cuadro no pudo ser pintado justo después de dicho terremoto e iniciar así la tradicional representación de las santas como protectoras de Sevilla y que, posteriormente, se sintetizó acompañando sólo a la Giralda y no a toda la ciudad como en este cuadro.

Las Santas Justa y Rufina

Juan Pablo Navarro
Maratania
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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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maratania

Maratania – Edición, maquetación, diseño y servicios editoriales – Sevilla

Ya son 100 los artículos de la Bitácora de Maratania – 100

Bitácora de marataniaYa henos alcanzado la redonda cifra de 100 artículos en esta bitácora desde que arrancó a finales de enero de este año.

Estos 100 artículos me han demostrado que los temas han ido más allá que de hablar de los intereses de Maratania, donde  compaginamos la edición de libros con servicios editoriales y de diseñowww.maratania.es

Por ello, aparte de artículos claramente relacionados con Maratania, he tratado diversos temas; el que más,  el de la arquitectura civil sevillana. Así, he escrito sobre las casas del XVI, XVII, XVIII y contemporánea y que completaré en sucesivos artículos con las casas del XIX, modernistas y del regionalismo.

Otros temas expuestos han sido la religión, pensamientos, música, Andalucía, etc.

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Los corrales de vecinos – La vivienda de las clases populares sevillanas hasta el segundo tercio del siglo XX – 99

Corral del Conde

Francisco Morales Padrón define así al corral de vecinos: “Es un gran patio rodeado de habitaciones, en una, dos o tres plantas que se vuelcan a él, gozando de unos servicios sanitarios y lavaderos comunes y teniendo, en cambio, unas cocinas individuales a la entrada de la habitación, bien en un poyete, bien en una alacena”.

El corral de vecinos tiene su precedente en los adarves musulmanes, callejones ciegos que por la noche se cerraban quedando las viviendas en su interior. El aumento de la población en el XVI los convirtió en una acertada solución para familias con bajos recursos que encontraron aquí albergue. Fueron la residencia de las clases bajas sevillanas hasta el segundo tercio del siglo XX.

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La Universidad de Sevilla – La Antigua Real Fábrica de Tabacos, una fábrica del XVIII que parece un palacio barroco – 98

UniversidadLa Antigua Real Fábrica de Tabacos es uno de los edificios más emblemáticos de Sevilla y se sitúa en un lugar privilegiado, entre los límites del casco antiguo y el sur de la ciudad con sus edificios de la Exposición Iberoamericana. Une su historia a la de las cigarreras, grupo esencial en la historia social de la ciudad. Por otro lado, Sevilla, protagonista de célebres óperas como Don Giovanni, Las Bodas de Fígaro, El Barbero de Sevilla o Fidelio, con la cigarrera Carmen ganó uno de sus mayores mitos universales y románticos.

Durante el siglo XVIII, con el impulso renovador de los primeros borbones, se realizaron un conjunto de obras industriales. Así, los Almacenes Reales de Madera (1735), la reforma de la Casa de la Moneda (1785-1790), la Fábrica de Artillería (1778-82) o la Fábrica de Tabacos (1728-1771) que sustituyó a la que desde 1636 se encontraba en la plaza de San Pedro. La inició Ignacio Sala y la continuó Diego Bordick, pero su autor decisivo fue el flemenco Sebastián Van der Borcht.

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Los 12 sevillanos ilustres de Susillo en el palacio de San Telmo – 96

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Cuando por los años 70, mi padre me llevaba en coche al colegio, al pasar por Palos de la Frontera, siempre me llenaban de curiosidad las estatuas que aparecían en la fachada norte del palacio de San Telmo que daba a esa calle. La velocidad del automóvil sólo permitía atisbar alguno de los nombres que aparecían en la base de cada estatua. Con el tiempo, muchos los reconocía por sus poses arquetípicas repetidas en otros lugares de la ciudad: Mañara llevando en brazos a un mendigo, Daóiz con su espada en alto, Velázquez con sus pinceles,… Otros, en cambio, mantenían su eterno anonimato.

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