Bitácora

La Naturaleza, Cuatro Vientos, la Jornada Mundial de la Juventud y la casualidad (IV) – Sobrecogedora vigilia de la JMJ, calor tormenta y calma – 86

La Vigilia de la JMJ

Providencial alegoría la que la naturaleza casual nos brindó en la celebración de la Vigilia de la JMJ en Cuatro Vientos. Primero, un calor de desierto, luego la tormenta, por último, la calma y el silencio. Pudo parecer al necio bufón que sus anhelos se habían cumplido; la naturaleza había bramado y callado al Papa y, sin embargo, el hombre sabio y creyente descubrió la bendición de Cristo.

Sí, fue calor de desierto el que sufrieron cerca de dos millones de jóvenes. Es el desierto el lugar donde todo lo necesitamos; donde el pueblo de Israel peregrinó en busca de la Tierra Prometida; donde Cristo venció las tentaciones; el símbolo del mundo donde trascurren nuestros días. Con ese calor, cinco jóvenes plantearon sus preguntas, sus dudas, sus desiertos; desde los temores de una alemana que se iba a bautizar hasta el sentido del dolor y el hambre que una keniata sufre en su tierra. Y, cuando el Papa iniciaba su homilía, el calor se transformó en tormenta. Así, del desierto donde se experimenta el silencio de Dios se pasó a la luz que ilumina el cielo oscuro y al trueno que resuena poderoso.

En la tormenta sufrieron nuestros antepasados el miedo de una naturaleza que les sobrepasaba y les hacía pequeños. Pero un día que se remonta a nuestro más profundo pasado, un hombre descubrió la idea más trascendente, descubrió la idea de Dios. Encontró un Otro que es luz y que nos habla. Descubrió un Otro que nos guía y nos escucha.

Por otro lado, la tormenta significa los contratiempos de la vida que nos hacen zozobrar: la duda, el dolor y la muerte. Así que, tras veinte minutos de lluvia, rayos y truenos, el hombre humilde y creyente no reanudó su discurso sino que simplemente dio «gracias por vuestra alegría y resistencia» y afirmó que «el Señor con la lluvia nos manda muchas bendiciones. También en esto sois un ejemplo». Y es que la Palabra más importante iba a resonar como un luminoso y estruendoso grito en el más estremecedor de los silencios.

Un humilde círculo de pan bendecido, un sencillo pan obra de la mano del hombre, se expuso a los bendecidos y ellos lo contemplaron. Y donde el necio bufón no vería ni escucharía nada, donde solo la burla seca y árida pasaría por su mente, ellos vieron y escucharon a Cristo. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y el humilde pan fue Cristo y camino de eternidad. Y dos millones de silencios clamaron con un solo eco de vida, de amor, de trascendencia. La lagrima regó el rostro, el corazón latió y el cuerpo se estremeció y hasta el más necio, el más indiferente, el más amante de la Verdad que lo contempló, supo que el silencio hablaba, que un calor abrasador recorría cada alma, que una luz intensa mostraba el camino, que una atronador voz nos interpelaba y que sólo podíamos reconocer que Cristo estaba allí. Y que desde allí, al sur, al norte, al este y al oeste, a los cuatro vientos, habría más de dos millónes de jóvenes voces que le pondrían rostro, pies y manos. Laus Deo.

La Vigilia de la JMJ 2

Elogio de la duda – A propósito de Joseph Ratzinger – 85

Joseph Ratzinger benedicto XVI duda y feCuando lo eligieron Papa no lo comprendí. Me quedé perplejo y no entendía el porqué. ¿Cómo lo habían elegido a él? Sin duda estaba influido por la imagen que el mundo da de cada cual, una apariencia que no acerca sino aleja de la persona real que representa. Posiblemente esperaba un Papa más acorde con lo que el mundo esperaba, alguien más cómodo para no ser atacado por los intransigentes. En realidad, a Joseph Ratzinger no lo conocía, sólo había oído hablar de Ratzinger Z.

Lo empecé a conocer cuando escuché atentamente su primera homilía en la que iba explicando toda la simbología que acompañaba a su nuevo oficio. Era un lenguaje claro, preciso, humilde. Recordaba a un profesor que sabía que su servicio era, con completa humildad, enseñar lo poco que sabía a los demás. Mi imagen de él empezó a cambiar y la duda se trocó en esperanza.

La lectura de sus libros me han llevado a conocerlo personalmente, como conocemos a Cervantes, a Shakespeare, a Moliere. Y con ellos llegó la admiración. Encontré un pensamiento abierto, profundo, tolerante. En ellos se respira generosidad, humildad y, sobre todo, se descubre una intensa búsqueda de la verdad a través de la razón y a través de la fe. En ella se encuentra a un hombre asido a Verdad que es Cristo.

Releo este verano uno de sus libros más reconocidos, «La Introducción al Cristianismo» (1968), en el que trata sobre lo que creemos los cristianos. Comparto con vosotros un breve resumen de los que dice sobre la duda y la fe en la introducción a la Introducción:

«El creyente no vive sin problemas, sino que está siempre amenazado por la caída en la nada. Pero tenemos que reconocer y hemos de decir que los destinos del hombre se entrelazan: tampoco el no-creyente vive la existencia encerrada en sí misma, …, siempre le acuciará la misteriosa inseguridad de si el positivismo tiene realmente la última palabra…

Es ley fundamental del destino humano encontrar lo decisivo de su existencia en la perpetua rivalidad entre la duda y la fe, entre la impugnación y la certidumbre. Quizá justamente por eso, la duda que impide que ambos se cierren herméticamente en lo suyo, pueda convertirse ella misma en un lugar de comunicación. Impide a ambos que se recluyan en sí mismos: al creyente lo acerca al que duda y al que duda lo lleva al creyente. Para uno es participar en el destino del no creyente; para el otro la duda es la forma en que la fe, a pesar de todo, subsiste en él como reto.»

Termina su reflexión de la siguiente manera refiriéndose más en concreto a la fe en Cristo:

«Como hemos visto anteriormente, esto no nos libra de pensar. ¿Eres tú de verdad el que ha de venir? esto es lo que, en un momento duro y angustioso, preguntó Juan Bautista… El creyente vivirá siempre en esa oscuridad que crea a su alrededor, como prisión en la que no pude huir, la oposición del que no cree. La indiferencia del mundo, que sigue adelante cono si nada hubiera sucedido, parece ser sólo una burla a sus esperanzas. ¿Lo eres realmente? A hacernos esta pregunta nos obliga  la honradez del pensamiento y la responsabilidad de la razón, y también la ley interna del amor  que quisiera conocer más y más a Aquel a quien ha dado su sí para poder amarlo más y más…»

De esta manera, añado yo, los creyentes y no-creyentes no son, gracias a la duda, rivales en un campo de batalla sino buscadores de la verdad; los no-creyentes creeran que esa búsqueda se encuentra en la soledad de su pensamiento y los creyentes la buscarán en la experiencia gozosa del encuentro con Cristo, la Verdad que nos hará libres (Juan, 8, 32). No habrá batalla entre personas, habrá guerra entre el Bien y el Mal donde nunca debemos prejuzgar al aliado, pues como dijo Jesús, quien no está contra nosotros está a favor nuestro (Marcos, 9, 40).

Espero que esta breve reseña ayude a poner en duda la idea que tenías del hoy Benedicto XVI. Y ello no tiene importancia por él, ya que ningún cristiano sigue al Papa, de igual manera que no seguimos a San Pedro, a San Francisco de Asís ni a Teresa de Calcuta; seguimos a Cristo. Y, por ello, por honradez y por razón, debemos remover los obstáculos y dudas que nos alejan de su amor gratuito.

 

P.D. : El 25 de septiembre de 2011, Benedicto XVI ha pronunciado la siguiente frase en su viaje pastoral a Alemania: «Un agnóstico que no encuentra la paz por la cuestión de Dios y tiene deseo de un corazón puro está más cerca de Dios que los fieles rutinarios que ya solamente ven en la iglesia al b0ato. sin que su corazón quede tocado por la fe»

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Los 5 minutos extraordinarios que transformaron la vida de André Frossard Los 5 minutos extraordinarios que transformaron la vida de André Frossard
 
Juan Pablo Navarro
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El pabellón de la Navegación – Un perfil de Sevilla a la orilla del Guadalquivir – 84

Pabellón de la navegación de Vázquez consuegra

Foto: Miguel Zapke

Siendo el perfil la figura que representa un cuerpo cortado real o imaginariamente por un plano vertical o el contorno aparente de la figura, representado por líneas que determinan la forma de aquella, es evidente que el de la Giralda bastaría para reconocer en él a la ciudad de Sevilla. Existen otros perfiles como la Torre del Oro, el puente de Triana o la simple silueta de una naranjo que irían ampliando la visión imaginaria de nuestra ciudad. Estos perfiles se añaden muy de tarde en tarde y podemos afirmar que, desde la construcción de la plaza de España, ningún edificio se ha añadido a estos con tanta fuerza como el pabellón de la Navegación.

La Exposición Universal de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona fueron los grandes hitos que concitaron la atención mundial sobre España en 1992. La Exposición contó con una superficie mayor que el propio casco antiguo y se dieron cita en ella 108 países, 17 Comunidades Autónomas, 23 organizaciones internacionales y 7 empresas, reunidos en 111 pabellones. El corazón del recinto lo constituyó la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas, que fue completamente rehabilitada. Junto al recinto se construyeron otros importantes edificios como son Torre Triana (Saenz de Oíza) o el World Trade Center (Vázquez de Castro).

Entre los llamados pabellones temáticos, destacó el de la Navegación de Guillermo Vázquez Consuegra. Una cubierta curva de cobre supone el elemento principal de la fachada, a la cual seccionan cinco lucernarios de metal y vidrio. La cubierta metálica recuerda a los grandes hangares aéreos o a los tinglados portuarios. Las grandes vigas de madera, que salvan una luz de 40 metros, aparecen como si el casco de un barco varado se tratase. La torre-mirador que, como aparente faro se adentra en el río, es de una altura de unos 60 metros y se divide en dos elementos. El primero de ellos metálico y transparente y el segundo de hormigón blanco y cerrado que con forma de quilla se enfrenta al río.

Es el pabellón de la navegación un extraordinario edificio, rico en simbolismos y perfil de la ciudad junto a la orilla del río; uno de los mejores legados de la, cada vez más lejana, Exposición Universal de 1992.

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava Valls – Un símbolo mediterráneo sobre el Guadalquivir – 83

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava valls en Sevilla

La elección de Sevilla como sede de la Exposición Universal de 1992 supuso el acicate para una extraordinaria y rápida transformación de la ciudad: la creación de las nuevas rondas de circunvalación, la estación de Santa Justa de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz, destino del Tren de Alta Velocidad (AVE), el Aeropuerto de Rafael Moneo o los seis nuevos puentes sobre el Guadalquivir. Entre estos, se encuentra el Alamillo, obra de Santiago Calatrava Valls.

El puente del Alamillo es fruto de las búsquedas e inquietudes de Calatrava, influido por la tradición mediterránea y el organicismo europeo, y sus estudios de las formas de osamentas animales para inspirarse en el diseño de estructuras metálicas y de hormigón.

Un singular mástil de 162 metros de longitud y 140 metros de altura, inclinado 58 grados, salva una luz de 200 metros, unido al tablero a través de trece pares de cables. El Meditérranei se nos asoma en su forma que nos recuerda a una lira, a una vela latina o al  Caballo de Troya. La colosal estructura parece vencer la fuerza de la gravedad y rivaliza con el símbolo eterno de Sevilla, la Giralda, a la que rebasa en altura y con la que compite en omnipresencia en la ciudad y como faro del viajero que se acerca a ella.

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla – Naturaleza, tradición y tecnología

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla

Foto: Miguel Zapke

Helvetinkolu

El Helvetinkolu en Finlandia

Entre los pabellones que se construyeron para la Exposición Universal de 1992 tiene un lugar destacado el de Finlandia, lleno de sugerente belleza y significado. Se inspira en la Garganta del Infierno, “Helventinkolu, una roca partida en dos por efecto de la erosión que se encuentra en el desierto ártico, origen de antiguas supersticiones.

Los dos edificios que lo forman expresan la tradición y la tecnología. Así, el llamado la Quilla es de madera de pino finlandés, realizado según la técnica tradicional de construcción de barcos. El otro, llamado la Máquina, es una estructura metálica de módulos prefabricados. Los dos edificios forman una “garganta” de 15 m. de altura y 35 m. de longitud en donde se sitúa la rampa por la que se entra al pabellón. El proyecto se debe a Juha Jääskeläinen, Petri Rouhiainen, Matti Sanaksenaho, Jari Tirkkonen y Juha Kaakko.

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Juan Pablo Navarro Rivas
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El edificio de Previsión Española de Rafael Moneo – 81

prevision española
Foto: Miguel Zapke

Este inmueble puede servir de ejemplo de los numerosos edificios de oficinas de alta calidad que, como el Viapol, el Winterthur o Abengoa, desde los ochenta del pasado siglo, se construyen en Sevilla. Todo ello lo favoreció el empuje que supuso la Exposición Universal de 1992 para la transformación urbana de la ciudad con una variada y personal mezcla de estilos fruto de la libertad creativa.

En 1987 se inauguró el edificio sede de Previsión Española de Rafael Moneo, en donde utiliza los materiales típicos de la arquitectura local: el ladrillo visto, el mármol y la forja. En él predomina su horizontalidad y su riqueza de diseño con un tratamiento diferente en cada una de sus plantas.

La esquina se plantea como un muro de ladrillo visto, que nos hace recordar a la muralla histórica. Se logra insertar discretamente este edificio de lenguaje moderno en uno de los lugares más emblemáticos de Sevilla, enfrente de la musulmana Torre del Oro.

Rafael Moneo es uno de los más internacionalmente reconocidos arquitectos españoles, Premio Pritzker 1996, el “Nobel de la arquitectura”. Nacido en Tudela (Navarra) en 1937, trabajó con Francisco Javier Sáenz de Oíza de 1958 a 1961. Entre sus obras destacan el edificio Bankinter en Madrid (1976), el Museo de Arte Romano de Mérida (1980-1986) o el Museo de Bellas Artes de Houston (1992). Aparte de esta obra, en Sevilla realizó la nueva terminal del Aeropuerto (1987-1991).

El Colegio de Arquitectos de Sevilla y su actualización de la tradición mudéjar – 80

En 1976, Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García terminaron el edificio de Doña María Coronel, 26, en que de manera valiente e inteligente aportaron una acertada propuesta de uso del lenguaje moderno en el casco histórico de la ciudad, muy lejana del estilo ramplón y convencional, falsamente sevillano, que tanto se prodigó en aquella época y que tanto degradó el casco antiguo.

Cercano a este lugar y fechas, realizado entre 1976 y 1982 por Gabriel Ruiz Cabrero y Enrique Perea Cavera, el Colegio de Arquitectos supuso una inteligente solución para responder al complejo entorno en el que se encontraba, situado en un solar frente a la iglesia gótico-mudéjar de San Pedro y esquina a la plaza del Cristo de Burgos con sus edificios tradicionales.

En la calle Imagen se dispuso una fachada funcional en la que se utilizó el ladrillo visto en consonancia con la tradición local, el cual se continuó en la plaza por un muro con amplias aberturas que dejan ver el patio y el muro cortina de vidrio con el que se cierra el interior. El edificio resultó impopular ya que chocó con la ideología dominante atada a las formas regionalistas.

Es muy interesante contemplarlo y compararlo con la vecina torre de la iglesia de San Pedro y ver el parecido de ambos en el uso del ladrillo.

colegio de arquitectos maratania foto miguel zapke

Foto: Miguel Zapke

La sede de la Sevillana de Electricidad – El grupo OTAISA y Van der Rohe – 79

Sede sevillana de electricidad

Foto: Miguel Zapke

La Compañía Sevillana de Electricidad, fundada en 1894, trasladó su sede a la avenida de la Borbolla en noviembre de 1970. Para el diseño de ésta contaron con el grupo OTAISA, el cual ya había ejecutado para Sevillana desde la década de los cincuenta distintos trabajos en los que destacaba el estricto carácter funcional e industrial. Para el diseño de su sede, este grupo, encabezado por Felipe Medina y asociado a Manuel Trillo (uno de los cuatro arquitectos de la primera promoción en 1966 de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla), Luis Fernando Gómez Estern, Fernando Villanueva y Ángel Orbe, importaron las propuestas de Mies Van der Rohe, de manera cercana a como en la misma época se realizaba en la Castellana madrileña.

Consiguieron con este lenguaje internacional el presentar a la Compañía con unas señas de identidad moderna y dominante, reflejando la importancia que en la sociedad actual tienen las grandes organizaciones empresariales, entre las que sin duda se encontraba Sevillana, hoy fusionada con Endesa.

Construido entre 1965-1970, en el bloque que constituye se alternan las bandas horizontales de vidrio y acero. La intersección de las vigas de metal, tal como se aprecia en las esquinas, rompe con una absoluta angulosidad geométrica. El edificio supuso un hito aislado que sólo se retomó en las fechas previas a la Exposición Universal de 1992.