Bitácora

El Caballo Español en los Museos Vaticanos desde 1514

El encuentro de León Magno con Atila - Rafael Sanzio, 1513-1514

Son ya unos cuantos años los que llevo colaborando con la ANCCE (Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española), sobre todo en el diseño y maquetación de su revista El Caballo Español. Por ello,  estoy atento a lo que leo sobre el PRE y no pudo dejar de llamarme la atención lo que escribe Vasari en su celebérrima «Vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos» (la primera edición es de 1550):

Atila, sobre un caballo negro cuatralbo y de frente estrellada, tan hermoso como es posible, levanta la cabeza con temor y gira el cuerpo huyendo. Hay caballos muy hermosos, y especialmente un andaluz manchado, cabalgado por una figura con todo el cuerpo cubierto de escamas a guisa de pez, copiado de la columna Trajana, en la que hay gente armada de esa forma.

Detalle del caballo descrito por Vasari

Detalle del caballo descrito por Vasari

Vasari está describiendo El encuentro de León Magno con Atila, obra de  Rafael Sanzio, entre 1513-1514, uno de los frescos más conocidos de las Estancias de Rafael de los Museos Vaticanos. Aunque la morfología del caballo que describe no nos recuerde a la morfología actual del PRE, sí afirma que el concepto de caballo andaluz y, por extensión, caballo español o PRE (Pura Raza Español) era un concepto ya acuñado y extendido por Europa en la Edad Moderna. La mención tiene mayor importancia en el sentido de que las Vidas de Vasari se puede considerar la obra inaugural de la Historia del Arte y de que Rafael es uno de los mayores maestros de todos los tiempos. Desconozco si habrá citas más antiguas, pero me parece que pocas razas equinas podrán competir con una más añeja y de mejores padres.

Despacio que no lento – 22

Si algo admiro de la Andalucía que me vio nacer es la sabiduría del hacer despacio que no lento. Despacio es el tiempo que necesita lo importante, lo vital, lo trascendente. Lento es ir a una velocidad menor de la que el arte necesita. Despacio es el tiempo en su justa medida, en la medida de la eternidad. Y, por ello, cuando llega, su presencia es tan clara y conocida para el alma sensible que siente que el tiempo se detiene.

A todos se nos viene a la memoria los lances tópicos, mil veces aprehendidos: el pausado movimiento del capote, el cadencioso andar de los pasos de Semana Santa, el infinito ay de una soleá; la respiración tranquila, la frase clara, la oración sentida; la mirada, el oído, el paladar atento; el amor despacio, el trabajo hondo, la muerte en calma.

Despacio no es pereza, no es indolencia, no es desidia, es más bien el supremo esfuerzo, la mayor sabiduría, la senda difícil que lleva a lo perfecto. Porque lo que merece hacerse despacio son los actos supremos de belleza, de amor, de vida que habitan en lo más sutil, en lo más débil, en lo más estrecho. Despacio no se mueve cualquiera, sólo el tocado por la gracia. Sí, el tocado por la gracia, el más distinguido calificativo que un sevillano puede pronunciar: ¡qué gracia tienes!

Pues sí, aquí, deprisa, en este efímero medio, te halago, te añoro y te deseo, y algún día espero si no tenerte, al menos, contemplarte.

Juan Pablo Navarro
Maratania
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Casas sevillanas del XVI y del XVII – 21

Muestra de casas sevillnas desde el Barroco hasta la Edad Media ©Maratania

El siglo XVI trajo la apertura de los edificios a la calle. Hasta entonces dominó la falta de luces y ventanas hacia el exterior, como en la Casa del rey Moro, casa del siglo XV. Las fachadas siguen el modelo, que acabó imponiéndose en el seiscientos, por el que se abrieron a la calle ventanales y balcones, alcanzando paulatinamente el balcón principal cada vez mayor importancia y complejidad, proceso que culminó con los del Palacio Arzobispal o San Telmo. Esta evolución se inició en el XVI, como nos relata Pedro Mexía: “todos labran ya a la calle, y de diez años a esta parte se han hecho más ventanas y rejas a ella que en los treinta de antes”. El esquema de la casa-palacio sevillana, heredada de la tradición grecorromana y mantenida en la época islámica, se articula en torno al patio. A su alrededor se repartían las habitaciones de la casa y, tras ella, el jardín o huerto.

Los principales casas estaban repartidas por la ciudad, ya que la aristocracia se dispersó por ella, siendo a su vez, patronos de los templos de sus collaciones: Los Ribera se establecieron en la parroquia de San Esteban (Casa de Pilatos); el duque de Arcos en Santa Catalina (antiguo colegio de los Escolapios), el duque de Medina Sidonia en San Miguel (Plaza del Duque), los Pineda (Casa de las Dueñas) en San Juan de la Palma; los marqueses de La Algaba en Omnium Sanctorum, etc.

La casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474 y perteneció a éstos hasta 1882. Ejemplifica bien la tumultuosa vida del caserío sevillano; desde entonces, se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

(Extraído de Sevilla 360º de Editorial Maratania)

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

Juan Pablo Navarro
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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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Maratania – Edición, maquetación, diseño y servicios editoriales – Sevilla

La Casa del Rey Moro, la más antigua de Sevilla – 20

Casa del Rey Moro - Joaquín Guichot

Casa del Rey Moro – Joaquín Guichot

La Casa del Rey Moro es la vivienda más antigua de las conservadas en Sevilla. Cercana al convento de Santa Paula, su fachada principal da a la calle Sol. En el XIX se transformó en casa de vecinos y hoy es sede de la Fundación Blas Infante.

Su fachada nos recuerda el aspecto de las casas mudéjares, sin vanos abiertos a la calle. No fue hasta el XVI cuando en las casas sevilanas empezaron a abrirse ventanas y balcones al viario. Las dependencias rodean el patio principal, lo mejor conservado del edificio: lo cierran en tres de sus caras arcos con pilares de variadas formas, octogonales, helicoidales o cilíndricos. El salón principal se cubre con una armadura de tirantas de estilo mudéjar.

El dibujo de Joaquín Guichot de 1876 es la imagen más conocida del edificio. En él se recrea el patio con las caprichosas formas de sus pilares. Editorial Maratania, en Sevilla 360º, como se ve en la imagen de cabecera, actualizó esta centenaria imagen.

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

La Casa del Rey Moro en en "Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco" - Maratania

La Casa del Rey Moro en “Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco” – Maratania

Juan Pablo Navarro Rivas
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Nacho Vegas y el himno del centenario – 19

Nacho Vegas

Nacho Vegas (Gijón, 9 de diciembre de 1974), junto a Los Planetas, es el rey de la escena indie española. Temas como El hombre que casi conoció a Michi Panero, Dry Martini o Detener el tiempo son conocidos por cualquier amante de la música independiente. En su último disco, La Zona Sucia, salido este mes de febrero, recoge una canción, Lo que Comen las Brujas, inspirada en el Himno del Centenario del Sevilla F.C. compuesto por El Arrebato.

Al parecer, la idea de la canción se le ocurrió escuchando una chirigota de los carnavales de Cádiz. Luego cayó en la cuenta de su parecido con el Himno. Justo ayer, 2 de marzo, actuó en el Teatro Central en Sevilla y él mismo reconocía antes de cantarla que era un plagio al Sevilla F.C. (también recordó que había ganado 3-0 al Sporting, el equipo de la banda, pero eso es otra historia)

No deja de sorprender el recorrido del himno sevillista.

Aquí tenéis el enlace a la canción interpretada en Radio 3

A cada día su afán, Óscar Wilde y la casualidad (III) – 18

Óscar WildeEstaba la semana pasada preocupado por esas cuentas que no salen. Por las expectativas de ingresos y gastos para este año que mucha imaginación y trabajo tendré que echarle para poder cuadrar. Uno de esos momentos en que miramos con nuestra imaginación el futuro inabarcable con desconfianza y desasosiego. Cuando nos sentimos vulnerables y no sabemos andar sobre el mar, y el miedo nos hace hijos del agobio.

Y, ¡oh  casualidad?, el domingo escuché uno de mis textos más queridos, esas hermosas palabras que Mateo pone en boca de Cristo: «No os inquietéis por vuestra vida, pensando qué váis a comer, ni por vuestro cuerpo, pensando con qué se van a vestir…  Mirad los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valéis más que ellos? ¿Quién de vosotros, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué os inquietáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo os aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe! No os inquietéis entonces, diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?… El Padre que está en el cielo sabe bien que que lo necesitáis. Buscad primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. No os inquietéis por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su agobio.»

Oscar Wilde lo comenta como nadie en «De Profundis»: Cristo fue la primera persona que dijo a los hombre que debían vivir como las flores. Él fijó la frase... Dijo que no había que tomar demasiado en serio los intereses materiales, comunes; que ser impráctico es una gran cosa. Los pájaros no lo hacen ¿por qué ha de hacerlo el hombre?. Cristo trató el éxito mundano como cosa absolutamente despreciable… Miraba las riquezas como un estorbo para el hombre… Señalaba que las formas y las ceremonias se habían hecho para el hombre, no el hombre para las formas y ceremonias… Las filantropías frías, las caridades públicas ostentosas, los pesados formalismos… los denunció con desdén total e implacable… El predicó la enorme importancia de vivir completamente para el momento. Lo único que Cristo nos dice a modo de pequeña advertencia es que todo momento debe ser hermoso, que el alma debe estar siempre dispuesta para la venida del Novio, siempre esperando la voz del Amante…” ¿Qué puedo añadir a esto?. Quizá sólo recordar que entonces Wilde había perdido su fama, sus riquezas, su amante, su mujer, sus hijos, su salud, vivía prisionero en la cárcel de Reading y sólo le quedaba la «absoluta humildad».

Hoy sigo agobiado con el mañana, sigo temiendo los caminos que se bifurcan; y es que el mismo Wilde lo advertía: “Cuando digo que estoy convencido de estas cosas hablo con demasiado orgullo… Se puede captar una cosa en un momento único, pero se la pierde en las largas horas que le siguen con pies de plomo… Es en la Eternidad donde pensamos, pero nos movemos despacio en el Tiempo.” Así que pienso en Aquel que no tenía ni dónde reclinar su cabeza y en el poeta doliente en la cárcel de Reading y me digo, sí, hoy, sólo hoy, me ocuparé de los afanes de este día.

A Joy Division, la banda de Ian Curtis, con pasión – 16

Joy Division

Sólo editaron dos discos grandes: Unknown Pleasures (1979) y Closer (1980); el último lanzado cuando Ian Curtis ya había muerto. Pero su música nos sigue fascinando a muchos desde entonces. Contaba Eduardo Madina en Hoy Programa de Radio 3 que Joy Division era una de sus obsesiones musicales. No puede ser más acertado su comentario, cuando uno los descubre no puede menos que escucharlos obsesionado.

Como muchos, como casi todos, descubrí a Joy Division con Love Will Tear Us Apart (El amor nos destrozará), una de las más bellas canciones del pop. Sin embargo, pronto conocí que sólo era el delicado recipiente en que Ian Curtis y su banda guardaron a un conjunto de canciones intensas como nunca se habían escrito. Fue cuando escuché Atmosphere cuando me sorprendí, ¿qué sonido es éste?, ¿qué es esto que no había oído nunca antes? Luego seguirían New Dawn Fades, Transmission o Heart and Soul, para acabar en Decades. Y hoy los escucho y mañana también.

Recogieron la energía del punk que obliga a saltar y a mover la cabeza en un sí-sí continuo para añadirle la intensidad dramática que sólo los genios encuentran en los manantiales del alma y, con ello,  regalar una experiencia trascendente. Así, escuchar a Joy Division es quedar atrapado con las místicas telas de Rothko, es descubrir la perfecta belleza inacabada de la vida que se escapa de la Piedad de Rondanini, encontrar la variedad de lo repetitivo como con en necesario rezo del rosario y acabar en trance como los derviches cuando bailan, y girar y girar y girar…

Su música influyó en toda la música que vino después, incluso aquí sus seguidores son legión; desde Décima Víctima, pasando por Gabinete Caligari, para llegar a Los Planetas. Y es que Ian Curtis cantaba con pasión, él era la canción y allí estaba su magia, y mientras sus ojos miraban a su interior, sus movimientos epilécticos sugestionaban a quien lo veía. Pero su intensidad era frágil, frágil como lo bello, frágil como los sueños que muestran el alma; como delicado recipiente, como amor destrozado, un 18 de mayo de 1980 murió. Y como cantaba en Heart and Soul, Yo existo de la mejor manera que puedo hacerlo/ El pasado es ahora parte de mi futuro/ El presente está fuera de control, a él se le escapó su vida y a nosotros nos regaló el futuro.

P.D. El que quiera conocer más sobre Joy Division le aconsejo que vea el documental que enlazo

Y me bañé en los mares de la Luna – 15

Nada mejor que un buen baño en la lunaY me bañé en los mares de la Luna es el final de una historia infantil. En la clase de mi hijo Borja, de 5 años, cada semana uno de los alumnos lleva a su casa un cuaderno en el que tiene que relatar un viaje familiar. Lo estuvimos viendo y había mucho Orlando, mucho Eurodisney, mucho campo, mucha playa. Qué prosaico, me dije, que donde no lleguen los pies, llegue la cabeza. Borja, ¿te parece bien que viajemos a la Luna? ¡Bieeeeeeeeen!, gritó, con ese vocerío que nos estremece cada vez, que son muchas, que se quiere hacer notar.

Así que nos pusimos manos a la obra. Habíamos ido a la Luna y lo primero que teníamos que recordar era cómo lo habíamos hecho. Desechamos la idea del cohete, muy cara para nuestros pobres ingresos. Pensamos y pensamos, y claro, Borja sólo pudo ir en bici. Otra vez, Borja retumbaba, cohete Nooo, bici Sííí, cohete NOOO, bici SÍIÍ, COHETE NOOO, BICI, SÍIÍ.

Un poco más sordos, salimos para la Luna. Sorteamos aviones, satélites, asteroides, ¡carril bici, ya!, pedaleamos y pedaleamos. Por cierto, ni una ventita, ni siquiera una gasolinera donde parar y tomar una cervecita (una sola, no más, que luego vienen los accidentes y la policía interestelar con las multas). Boooorja, deja de hacer eses y derrapar, que te chocas.

Por fin llegamos a la Luna. No os lo váis a creer, con lo atestadas que están siempre las playas, no había nadie; sólo un par de astronautas despitados con traje de buzo jugando a poner banderitas y … poco más. ¿Pero se puede hacer algo en la luna aparte de dar saltitos?. Nosotros lo hicimos; una vez allí,  todo fue de lo más normal; igual que cuando se va de veraneo:  montar a caballo, jugar al tenis y, claro, bañarse en los mares de la Luna.