Casas

Cristo de Burgos, 21 – El gran mirador – 204

casa cristo de burgos 21

Uno de los más imponentes edificios del siglo XVII de los que se conservan en Sevilla es el situado en el flanco sur de la plaza del Cristo de Burgos. En uno de sus extremos se yergue su gran mirador que, hasta hace no demasiados años, se mantenía abierto y conservaba su función original: mirar al exterior.

Como en muchas casas de Sevilla, en su trasera se encontraba un jardín, ya desaparecido, como casi todos en Sevilla. Traigo aquí la foto y el dibujo que aparece de él en el decisivo libro «Arquitectura Civil Sevillana» de Francisco Collantes de Terán y Luis Gómez Estern.

fuente cristo de burgos 21
Podemos compararlo con los que se conservan de la casa de Villapanés y de los Levíes (en la casa de los Pinelo, actualmente).

casa de los pinelo

villapanes 9 fuente casa

Juan Pablo Navarro Rivas
Maratania
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Sebastián Elcano, 46, un edificio para el cine – 172

En la vida de muchos edificios sevillanos, el tiempo les ha hecho cambiar de uso: palacio-casa de vecinos-apartamentos es un ejemplo típico. Sin embargo, este edifcio situado en Sebastián Elcano esquina con Virgen de la Cinta es un caso singular. Y es así porque, despues de muchos años de completo abandono, se ha convertido en plató de cine.

sec 46

Todo empezó en el año 2012 cuando aparecieron carteles en las calles adyacentes advirtiendo de que se iba a rodar una película y que se acotaría la zona de aparcamiento. Al tiempo, el vecindario comprobó que era cierto y que en ese edificio olvidado se estaba rodando.  Era para una película del director sevillano Santiago Amodeo, quien sorprendió hace ya unos años, junto a Alberto Rodríguez, con su original El Factor Pilgrim y a la que siguieron Astronautas y Cabeza de Perro. Fue, precisamente, para su última película, ¿Quién mató a Bambi?, cuando se rodaron escenas en este edificio.

sec 46 2

Parecía que todo quedaría ahí pero durante todo este mes se ha estado rodando la nueva película de Paco León: Carmina y Amén. Y la cosa sigue, pues ota película, Asesinato Perfecto, se ha puesto en cola. Así que parece que tenemos un edificio para el cine por mucho tiempo.

Juan Pablo Navarro
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Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

La casa de los Pinelos

Cassas de su morada (Juan Cartaya)

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al BarrocoJuan Cartaya Baños, Doctor en Historia Moderna, profesor, investigador y autor de Para ejercitar la maestría de los caballos. La nobleza sevillana y la fundación de la Real Maestranza de Caballería en 1670, ha publicado, en su muy recomendable bitácora –Aristocracias-, este artículo sobre nuestro libro: Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco:

«Estando en las cassas de su morada…», esta fórmula habitual al comienzo de los documentos redactados por los escribanos públicos, que quienes nos dedicamos a estas lides historiográficas estamos más que acostumbrados a encontrarnos en los documentos que manejamos (por ejemplo, en los protocolos notariales), me hacen traer a este su blog una nueva entrada, dedicada a estas «casas de morada», a las viviendas aristocráticas, en suma, y que para abrir boca dedicaré hoy a algunas de mi ciudad, Sevilla, con la colaboración indispensable -y espero que voluntaria, porque no he llegado a pedírsela siquiera- de mi buen amigo Juan Pablo Navarro, meticuloso editor, propietario y factótum (de fac-totum: lo hace todo) de la editorial sevillana MARATANIA, a cuyo delicioso libro sobre el tema remito, además de a su cuidado blog, del que ahora aportaré algunos enlaces.

Muestra de casas sevillnas desde el Barroco hasta la Edad Media ©Maratania

La casa compone una parte relevante del patrimonio nobiliario: la “casa poblada”, las “cassas de su morada”, el solar familiar en suma, que podía hallarse tanto en la villa cabeza del señorío o bien en la ciudad, el lugar en donde –finalmente- terminan, nacen, se hacen y deshacen los linajes en la Edad Moderna. Linajes cuya presencia en las ciudades se asociaba al haber estado, desde tiempo inmemorial, asentados en determinadas calles o collaciones. Estas viviendas, que en el caso de Sevilla comenzaron a adaptarse al gusto italiano en el siglo XVI, son el escaparate en donde la familia exhibe su riqueza, su gusto y su poder, recogiendo un precedente muy caro al mundo helenístico y grecolatino. Antes del XVI, sin embargo, hay en la ciudad ejemplos extraordinarios de grandes mansiones palaciegas habitadas por importantes familias, como es el caso de los Stúñiga en el hoy palacio de Altamira o el caso de los Ponce de León en su gran palacio de la collación de Santa Catalina. Sin embargo, será el modelo italianizante el más imitado a la hora de levantar las grandes casas de las que se admiraba el cronista Alonso de Morgado, siguiendo el ejemplo de viviendas como la de los Pinelo: una gran fachada coronada por un balcón representativo o por una loggia; ventanas enrejadas abiertas a la fachada; apeadero, patio de honor y jardín trasero o segundo patio para uso íntimo. Este modelo se repetirá desde la Casa de Pilatos –el palacio de los duques de Medinaceli- hasta Dueñas, el palacio de los duques de Alba. Se verá seguido por otras grandes casas-palacio, tal vez no tan amplias y extensas como las dos últimas mencionadas, pero sí de gran representatividad, tales como -por ejemplo- la de los Domonte o la de los Mañara. La primera, propiedad de Juan de la Fuente Almonte y sita en la collación de San Vicente –conocida hoy como palacio de Monsalud- la adquirió en la almoneda de los bienes de don Gaspar de Monteser, caballero de Santiago y tesorero de la Casa de la Contratación, institución a la que había defraudado grandes sumas: este a su vez la había heredado de su suegro, don Rodrigo de Tapia, adquiriéndola Tapia en 1620 a los herederos de Diego Ochoa y Constanza del Canto, sus propietarios documentados en 1516. Almonte la compró por 14.000 ducados de plata en 1631, y le haría mejoras y reformas por valor de otros 6.000. Entre las mejoras, una nueva portada –que no es la conservada actualmente, reformada por los marqueses de Villamarín, descendientes de Fuente Almonte, en el siglo XVIII- y las dos grandes piedras armeras de los Domonte y los Verástegui, esculpidas por el cantero Martín de Anitua. La gran casa, de dos plantas, apeadero, caballerizas, dependencias para el servicio, escalera principal y tres patios, destaca aún hoy por su imponente aspecto: era, sin duda, un espléndido estuche para conservar en su interior los valiosos bienes muebles que poseía. Almonte –que en los últimos años de su vida murió endeudado y hubo de vender, para subsistir, varios de sus bienes que no estaban vinculados a su mayorazgo- guardaba en su casa un valioso servicio de plata, diversos cuadros de temática religiosa (San Francisco, San Pedro y San Pablo, Santa María, la Pura y Limpia Concepción, Santa Ana y la Virgen, la Virgen de la Antigua, San Miguel) y profana (veinticuatro de una serie de antiguos emperadores romanos con sus consortes; nueve de reyes y príncipes de España hasta don Baltasar Carlos, diversos paisajes y bodegones, algunos de ellos posiblemente flamencos) hasta un total aproximado de sesenta, una –para la época- nutrida biblioteca, un oratorio lujosamente dotado con diversos cuadros, imágenes y láminas (Nuestra Señora, San José y el Niño Jesús; Santa Inés; un Crucificado; San Cristóbal; una talla de una Inmaculada y otra de un Crucificado, otras dos en mármol de San Juan Bautista y de Nuestra Señora), además del frontal de altar y otros ornamentos sagrados. A ello hay que sumar los muebles y adornos de la casa, algunos de valor, como un escritorio de ébano y marfil y varias piezas de porcelana china. Un magnífico estuche, sin duda, para tanta joya.

casa de las dueñas 4

Como prometí, paso algunos enlaces al blog de Maratania para su goce y regodeo visual e intelectual, apreciando cómo fueron algunas de estas casas de la aristocracia sevillana de los siglos XVI, XVII y XVIII (hay también alguna entrada dedicada a alguna vivienda del XIX). Aquí van: otras casas sevillanas del s. XVI y XVII, la casa de los Levíes o del Correo Mayor, Dueñas, AlgabaVillapanés, Casa Galindo, Vallehermoso y Santa Coloma… y tantas otras, pero para disfrutarlas en su totalidad, les aconsejo que se hagan con el libro. A mi me lo regalaron las pasadas Navidades, y tiene desde ese momento un sitio privilegiado en mi biblioteca.

JUAN CARTAYA BAÑOS»

—————–

Desde aquí, sólo me queda dar las gracias públicas al doctor Cartaya.

Juan Pablo Navarro
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Casas sevillanas del XVI y del XVII

Casas sevillanas del XVI y del XVII

Despacio que no lento

Despacio que no lento

Paseando por los jardines del Alcázar – 167

Durante estos días he ido añadiendo a mi album de facebook, «Paseaba por allí», fotos de los bellísimos jardines del Alcázar sevillano. Os las agrupo aquí junto a los comentarios que las acompañaban.

Cenadoir de Carlos V, donde, si no se come, se bebe.

Donde, si no se come, se bebe.

Cuando Sevilla era reina del comercio universal, levantaba hermosas estatuas a su dios.

Cuando Sevilla era reina del comercio universal, levantaba hermosas estatuas a su dios.

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Fuentes del Alcázar de alegres lágrimas

El tiempo es inmóvil en el Alcázar

El tiempo es inmóvil en el Alcázar

Música de agua, galería sonora (Galería de Grutescos)

Música de agua, galería sonora

Alehop, el mayor espectáculo del mundo,,, el Alcázar de Sevilla. No se pierdan la memorable actuación del león blanco que, imperturbable, circunspecto, y sereno, lanza agua al estanque. en el que sólo se baña en las tórridas noches del estío ¡Tachan¡

¡Qué mirada de espanto se asoma por la ventana mientras un niño tranquilo pasea con su cesto por el jardín dando su espalda a la reja que separa!

Alehop, el mayor espectáculo del mundo,,, el Alcázar de Sevilla. No se pierdan la memorable actuación del león blanco que, imperturbable, circunspecto, y sereno, lanza agua al estanque. en el que sólo se baña en las tórridas noches del estío ¡Tachan¡ (Pabellón del León)

Alehop, el mayor espectáculo del mundo,,, el Alcázar de Sevilla.
No se pierdan la memorable actuación del león blanco que, imperturbable, circunspecto, y sereno, lanza agua al estanque. en el que sólo se baña en las tórridas noches del estío

Juan Pablo Navarro
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Nacho Vegas y el himno del centenario

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La casa del rey moro en Sevilla 360º de Editorial Maratania

La Casa del Rey Moro, la más antigua de Sevilla

La casa de los marqueses de Villapanés 166

Eñ Almirante Manuel López Almonacid Pintado - Marqués de Torreblanca del Aljarafe

El Almirante Manuel López Almonacid Pintado – Marqués de Torreblanca del Aljarafe – Museo Naval, Madrid

Muchos conocen la calle de Santiago en Semana Santa cuando se acercan a la Iglesia del mismo nombre para ver la salida del Rocío. Habrán pasado junto al gran portón del corral del Conde y, al llegar a la plaza de Ntro. P. Jesús de la Redención, se habrán sorprendido por la amplia fachada de ladrillo vitolado de la casa del marqués de Villapanés sobre la que se levanta un mirador.

Este bello edificio lo mandó construir en torno a 1729 el almirante Manuel López-Almonacid Pintado (1677-1745), nombrado por Felipe V marqués de Torreblanca del Aljarafe. El edificio, según Teodoro Falcón, se debe al arquitecto Diego Antonio Díaz (1667-1748), maestro mayor de la catedral y del arzobispado, autor de la iglesia del convento de Santa Rosalía, de la portada de acceso interior a la iglesia de San Antonio Abad (El Silencio) y de la portada principal de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de Consolación de Umbrete.

Tras el zaguán, una hermosa cancela de triple arcada, fechada en 1852, imita a la de la casa de los Condes de Casa Galindo en el Museo, ésta de 1842. El patio lo forma una galería de arcos y lo preside una fuente con un niño con un pez. Al fondo se accede al jardín y a la derecha a un pequeño patio con una fuente de grutescos.

En la escalera principal está el blasón de los Solano, por la mujer del almirante, con el lema Fueron con sol y vinieron los que a los moros vencieron. La bóveda se decora con yeserías con ángeles en las esquinas.

La casa adquiere el nombre de Villapanés con su octavo marqués, Juan Antonio Duque de Estrada y Cabeza de Vaca, VIII Marqués de Casa Estrada y V Marqués de Torre Blanca de Aljarafe. Actualmente es el Hotel Alma Sevilla – Palacio de Villapanés

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Vista de la Catedral y San Ildefonso desde la casa de Villpanmés

Vista de la Catedral y San Ildefonso desde la casa de Villpanmés

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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

Miguel Zapke montando una cámara de 360º

Óscar Wilde

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La Casa de los Villa en Muñoz y Pabón, 9 – 165

casa de los villa

Esta casa se edificó en 1725, tal como aparece rotulado en su portada. La mandó levantar Nicolás María Villa, descendiente, como tantos otros sevillanos, de genoveses afincados en nuestra ciudad. A sus expensas se labró el retablo de San Carlos Borromeo en la cercana parroquia de San Nicolás, donde se encuentra el panteón familiar. Tal como nos ha llegado en la actualidad, su planta es menor a la original, ya que se le segregaron varias fincas. La casa medianera, la nº 11, nos deja observar este hecho y comprobar como se mantiene en ésta, en gran medida, el diseño original.
La casa fue propiedad del arquitecto Juan Talavera y Heredia quien, entre 1938-39, reformó el edificio.
Es, por tanto, esta casa un ejemplo de como las casa históricas sevillanas han ido siendo modificadas por sus propietarios, en muchas ocasiones con malos resultados, se han vendido parcialmente y, en el peor de los casos, demolidas.

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Nada mejor que un buen baño en la luna

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Las Fuentes de las Casas Sevillanas – 164.

La fuente es un elemento característico de la casa sevillana. Fue en el segundo cuarto del siglo XVI cuando empezaron a levantarse en sustitución de los sencillos brocales de las casas mudéjares; de igual manera a como se sustituyeron las antiguas columnas de ladrillo por las de mármol traídas de Génova.

Aunque muchas son simples pilas con su vástago, como la de la casa de los Bucarelli, otras se adornan con esculturas que, en general, aluden a motivos de la mitología clásica: la fuente de Neptuno del Alcázar, los Hermes-niños de Mañara, el Jano Bifronte de Pilatos o, incluso, en el palacio Arzobispal, se representa a Cristo a modo de Hércules. La tradición se mantuvo hasta la llegada del Modernismo con bellos ejemplos como la de la casa de Villapanés o la de los condes de Casa Galindo, ambas del XIX.

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Las armaduras de los palacios sevillanos en la Edad Media – 163

Tal como dice la acepción cuarta del diccionario de la Real Academia, el palacio era, en el antiguo reino de Toledo y en Andalucía, la sala principal en una casa particular. Era el lugar más vistoso de la casa y, por tanto, donde se esmeraba más en su ornamentación.

Las casas palaciegas sevillanas, como sabemos, tenían el Alcázar como modelo. Por ello, en la decoración del palacio, de su salón principal, imitaban a éste cubriendo estas estancias con armaduras sobre mocárabes como en el salón de Embajadores (así se hizo en la casa de Altamira) o con armaduras octogonales que emulan al Salón de Justicia o al cuarto del Príncipe. Casi todas estas techumbres las hemos perdido pero las que aún existen, como la de la Casa de Pilatos o la soberbia del salón del Piano de las Dueñas, nos recuerdan su esplendidor

salón de embajadores   salón de justicia alc´´azae

techumbre casa de pilatosTechumbre casa de las Dueñas

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