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La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas – 75

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: "y SEVILLA"

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: «y SEVILLA»

La crisis internacional del 29, agravada en Sevilla por la deuda derivada de la Exposición Iberoamericana, precipitó la caída del estilo regionalista, necesitado de una costosa mano de obra especializada, y la aparición del movimiento moderno.

Gabriel Lupiáñez fue precursor del racionalismo en Sevilla con su Mercado de la Puerta de la Carne, su Cuartel de Eritaña en 1929 y el llamado Cabo Persianas (1939). A su vez, el discípulo de Le Corbusier, Josep Lluis Sert, construyó la Casa Duclós en 1930 en el barrio de Nervión. Podemos citar también la Casa Candau de Antonio Delgado Roig y Juan Talavera (1935) o Rodríguez Jurado, 6 (1936) de José Galnares.

En la calle Imagen, tras el ensanche que se realizó en los años cincuenta, se levantaron edificios de estilo internacional que constituyeron un pequeño oasis en el panorama de la época. En los años sesenta, se levantaron barriadas con la intención de dar cabida a la población creciente. El resultado fue un paisaje repetitivo de altos bloques, aunque también hubo aciertos brillantes como la barriada de los Diez Mandamientos (1958-1964) de Luis Recasens.

La Exposición de 1992 fue el acicate para la transformación de la ciudad: la creación de las nuevas rondas de circunvalación, la estación de Santa Justa de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz, destino del Tren de Alta Velocidad (AVE), el nuevo Aeropuerto de Rafael Moneo o los seis nuevos puentes sobre el Guadalquivir. La Exposición legó excelentes obras entre las que destacan el Pabellón de la Navegación de Vázquez Consuegra, el Pabellón de España de Cano Lasso o el Pabellón de Finlandia de Sanaksenaho.

El Seminario Diocesano, obra de José Antonio Carbajal de 1997, fue el broche de la arquitectura sevillana del siglo XX. En 2009, diseñado por el arquitecto Richard Rogers, premio Pritzker de arquitectura, se inauguró el Centro Tecnológico Palmas Altas. En 2011 se concluyeron las polémicas Setas de la Encarnación de Jürgen Mayer; una amplia cubierta que cubre toda la plaza.

Centro Tecnológico de Palmas Altas

Centro Tecnológico de Palmas Altas

La arquitectura contemporánea debe ser asumida por los sevillanos como tan propia como las casas barrocas, románticas y regionalistas. Sí, tenemos que conservar el legado de la Sevilla que quedó acrisolada en 1929 pero debemos apostar, al mismo tiempo, por una arquitectura moderna y de calidad para que la ciudad avance. Las ciudades cambian porque cambia la sociedad que la habita. Los sevillanos de los sesenta abandonaron sus singulares casas de patio por pisos porque la situación económica y social de aquellos ya no tenía nada que ver con la de sus padres. Por lo tanto, si queremos preservar el bello caserío que hemos heredado y que da carácter a la ciudad es indispensable que lo valoremos en su gran importancia y que le demos un nuevo uso, incluso, llegado el caso, aliandose a la arquitectura moderna y no dándole la espalda.

En los libros sobre Sevilla de Editorial Maratania siempre hemos buscado esa doble intención: valorar la belleza de nuestras casas más que centenarias y apostar por una arquitectura contemporánea que no vulgarice la ciudad sino que la realce. Ambas cosas son posibles desde la humildad, desde el conocimiento profundo de Sevilla y desde el respeto a ésta.

Otros artículos sobre arquitectura contemporánea:

José Galnares Sagastizabal y la más bella fachada moderna de Sevilla – El Edificio Ybarra en Rodríguez Jurado, 6

Gabriel Lupiáñez Gely y el Cabo Persianas – San Pablo,2

El reencuentro con la arquitectura contemporánea y las iglesias de las nuevas barriadas sevillanas en los sesenta

La sede de la Sevillana de Electricidad – El grupo OTAISA y Van der Rohe

El Colegio de Arquitectos de Sevilla y su actualización de la tradición mudéjar

El edificio de Previsión Española de Rafael Moneo

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla – Naturaleza, tradición y tecnología

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava Valls – Un símbolo mediterráneo sobre el Guadalquivir

El pabellón de la Navegación – Un perfil de Sevilla a la orilla del Guadalquivir

Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García, los arquitectos sevillanos más relevantes de los últimos lustros

Las Setas de la plaza Mayor de Sevilla

La nueva fuente piscinera de la Puerta Jerez

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Las casas sevillanas en el siglo XVIII Las casas sevillanas en el siglo XVIII

La cancela, la puerta más abierta – La casa sevillana en el siglo XIX

La arquitectura regionalista. Una fantasía para una Sevilla ideal

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Juan Pablo Navarro
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Rodríguez Jurado, 6Nuevo Seminario

Otras casas de Sevilla del XVI y XVII – 74

En Casas sevillanas del XVI y del XVII expusimos las características generales de las casas sevillanas del Siglo de Oro español. De igual manera, hemos examinado distintas casas de este periodo de manera individual: La Casa del Rey Moro, La casa de los marqueses de la Algaba , La casa de los Pinelos, La Casa de los Sánchez Dalbo, La casa de los Mañara, La casa de la condesa de Lebrija, La Casa de Pilatos, La casa de los Bucarelli, La casa de Altamira en Sevilla, La casa de los Padilla, La casa de los Levíes y El Palacio Arzobispal.

Queremos hacer en este artículo una breve reseña de otros edificios de Sevilla pertenecientes a esta época como cierre a esta serie de artículos.

La casa de las Dueñas – Extraordinaria muestra de palacio mudéjar del XVI. Fundada en unas casas de la familia Pineda, pasó después a los Ribera a quienes se debe lo más importante de su extraordinaria edificación. Es residencia de la duquesa de Alba.

San Bartolomé, 1 – Desde el 25 de mayo de 1918 hasta su partida a Madrid en 1929, fue la residencia del poeta, aristócrata y ganadero Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles.

Cristo de Burgos, 21 – Destaca en él su gran mirador. Éste ha sido de los últimos en cerrarse para ser aprovechado como una habitación más de la casa, perdiendo así su primitiva función.

Viejos, 1 – La construyó la familia Gómez de Barreda a finales del XVII. Las características yeserías de la fachada se añadieron en el XVIII.

Bustos Tavera, 10 – Su portada es característica por el almohadillado alterno rematado en caveto.

Fabiola, 2 – Casa de dos plantas y ático.

Amor de Dios, 6 – Perteneció a los marqueses de Valencina. Pasó más tarde a los marqueses de Nervión. Fue legado, tras la muerte de doña María Mónica Arteche, marquesa viuda de Nervión, a la Cruz Roja.

Dos Hermanas, 4 – Posee una bellísima portada de piedra, de las más hermosas de Sevilla.

Imperial, 29 – Fue restaurado no hace mucho como hotel de 5 estrellas aunque este cerró en el 2009.

casa de las dueñassan bartolome, 1casa cristo de burgos 21casa viejos 1casa bustos tavera 10casa fabiola 2casa amor de dios 6

casa Dos Hermanas, 4casa Imperial, 29

Juan Pablo Navarro
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Las casas sevillanas en el siglo XVIII

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La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas

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Casas sevillanas del XVI y del XVII

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La casa de los Levíes o de Rodrigo de Xerez en Sevilla – 62

casa de los levíes - patio

El patio con su galería de arcos - fuente: Arquitectura Civil Sevillana

El mirador con sus arcos cegados

El mirador con sus arcos cegados - fuente: Arquitectura Civil Sevillana

La fuente de la casa de los Levíes que hoy se encuentra en la casa de los Pinelos

La fuente de la casa de los Levíes que hoy se encuentra en la casa de los Pinelos

Entre las casas que perdimos víctimas de la piqueta. una de las más importantes es la casa de los Levíes. Se encontraba en el arranque de la calle, cercana a la iglesia de San José, en el barrio de San Bartolomé. Su nombre deriva de la familia judía de los Levi, entre cuyos miembros se encuentra Samuel Levi, tesorero de Pedro I.

Se entraba por un apeadero que daba paso al patio con galerías de arcos en ambas plantas, las del primero peraltados y las del segundo rebajados. Numerosas salas se cubrían con artesonados de diversos estilos. El edificio se remataba con un hermoso mirador tal como sucede en numerosas casas sevillanas.

Del jardín conservamos la monumental fuente de ladrillo que se llevó a la casa de los Pinelos y una extraordinaria logia con arcos de medio punto que se trasladó a la llamada casa del Asistente del Alcázar.

La casa se ha denominado también de Rodrigo de Xerez. Se nombra este personaje como Correo Mayor de Castilla a finales del XVI. Este cargo lo creó Felipe el Hermoso para mejorar el servicio de correos del reino en 1505. Se lo encargó a Francisco de Tassis, quien ya había hecho dicho servicio para el emperador Maximiliano I en los Países Bajos y en Borgoña. Dicho cargo estuvo vinculado a la familia Tassis, a su vez, condes de Villamediana, y sus descendientes, los Vélez de Guevara, hasta tiempos de Felipe V en 1706.

Al respecto, el  Dr. D. José María Vallejo, en «Correo Mayor de las Indias (1514-1768)», dentro de las Actas del XII Congreso Internacional de Historia del Derecho Indiano, afirma:

» … el Correo Mayor de Sevilla fue, al mismo tiempo, Correo Mayor de las Indias en España. Dado que en el año 1501 el oficio de Correo Mayor de Sevilla había sido vendido sólo por tres vidas, al no poder ampliar la concesión, Saavedra Marmolejo transmitió ambos oficios, el 30 de mayo de 1576, a Rodrigo de Xerez, veinticuatro del consejo hispalense. El 9 de febrero de 1584, Xerez cedió sus derechos a su nieto, Hernndo Diaz de Medina

Existe un Rodrigo de Xerez, del que desconozco qué vinculación pudo tener con aquel, que acompañó a Colón en la Santa María en 1492. De él se dice que fue el primer europeo en fumar.

Antes de su derribo en los sesenta del pasado siglo, convertida en casa de vecinos como la mayoría de las casas palacios sevillanas desde el siglo XIX, se le conoció como el corral de Cabañas.

Galería de la casa de los Levíes conservada en el Alcázar

Galería de la casa de los Levíes conservada en el Alcázar

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El hotel de las Casas de la Judería y la casa de los Padilla en la calle Verde – 61

Calle Verde

Calle Verde

Patio de la casa de los Padilla

Jardín de la casa de los Padilla

La calle Verde es una estrecha calle del barrio de San Bartolomé. Su nombre es de los más antiguos, ya que viene de tiempos de la Reconquista. En ella se encuentra la casa de los Padilla, por otro lado, una de las casas más antiguas de Sevilla.

Hoy forma parte del complejo de edificios que conforman el hotel Casas de la Judería; la excelente iniciativa del duque de Segorbe que ha permitido darle vida al barrio de San Bartolomé. Tuvo su entrada este hotel por el estrecho callejón de Dos Hermanas en su número 7; muchos recordamos como sufrían los conductores para doblar por esa calleja. Cuando llegaban y disfrutaban de la exquisita decoración y del laberinto de patios sevillanos sabían que habían llegado a un destino diferente. Mi amigo y entonces jefe, Luis Felipe Campuzano, fue el que me lo descubrió en los años noventa y allí alojamos a numerosos compañeros de trabajo cuando venían a Sevilla y organizamos numerosas reuniones; todos querían volver. Con el tiempo, el hotel se amplió con otras casas, como la mencionada de los Padilla o con la casa medianera del palacio de Altamira en Santa María la Blanca, 5, donde tiene ahora su entrada principal.

El patio de columnas renacentistas presenta arcos inscritos en alfices (molduras o marcos que rodean la parte exterior de un arco). Los capiteles ofrecen el escudo de armas de la familia en uno de sus frentes.

Por la calle Verde se puede ver el jardín de la casa con la hermosa galería de arcos de la planta superior.

Vista áerea de la casa de los Padilla - fuente: Google maps

Vista áerea de la casa de los Padilla – fuente: Google maps

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Mi amigo Pareto me dice que hay un 80% ó un 20% de posibilidades de que no cuente nada en este artículo – 60

Vilfredo Pareto (1848-1923)

Vilfredo Pareto (1848-1923)

No, no voy a contarte nada en este artículo.  ¿Le conozco yo a usted de algo para que pretenda otra cosa? ¿Tengo yo, acaso, algo que decir? No me insista, no sea curioso. ¿Para que quiere que le cuente yo algo? ¿Por qué le gusta que le cuenten historias? ¿Sexo? ¿Política? ¿Corazón? o ¿Filosofía? ¿Religión? ¿Arte? Mi compromiso es claro, no pienso contar nada.

¿Qué porcentaje de las personas que hayan visto el título de este artículo han llegado a leer estas líneas? Pareto afirmaba que la gente se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco» según la proporciones 80-20. Así que decir que un  20%  no estaría alejado de la realidad.

– ¡Oiga¡

– ¿Qué?

– Que acaba de explicar el principio de Pareto y eso ya es contar algo.

– Bueno, sí, es verdad. Vaya. Es que había leído que cuando se dice o escribe porcentaje aumenta la atención del oyente o del lector y sólo pretendía eso, seguir escribiendo sin decir nada pero que se siguiese leyendo.

– Pues acaba de contar otra cosa, la capacidad de la palabra porcentaje para captar la atención.

– …

En lo que a usted le parece un salto de párrafo, unas décimas de segundo, para mí, en realidad, son años. Empecé a escribir esto con la intención de explorar la posibilidad de no decir nada y me di cuenta de que no era capaz. Durante lustros he estudiado a los que me dijeron eran los más preclaros expertos, uno seres llamados políticos, y seguí sin aprender cómo; estudié libros, reflexioné y nada de nada. Así que mi decisión está tomada. Llegado aquí, incluso tiene derecho. Debo contarle algo. Es mi obligación. Aunque, entre usted y yo ¿qué le voy a contar que usted no sepa?

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La casa de Altamira en Sevilla – De residencia de los duques de Béjar a sede de la Consejería de Cultura – 58

palacio de altamira sevilla DSCN2783 - ©maratania

La casa de Altamira se encuentra en la calle Santa María la Blanca. Tal como comentaba en La casa de los Mañara y la judería sevillana, esta fue el eje de la judería sevillana hasta la insurrección popular contra ellos en 1391. Aunque Enrique III, rey de Castilla de 1390 a 1406, promulgó varios edictos para acabar con la violencia, la consecuencia fue la desaparición de la comunidad judía en Sevilla.

Esta insurrección tuvo relación directa con el origen de esta casa. Diego López de Estúñiga  (Castañares, Burgos, ca. 1350 – Valladolid, 1417)  justicia mayor de Castilla, junto a Juan Hurtado de Mendoza, fue el encargado de acabar con el motín popular y, en recompensa,  recibió en 1396, el solar donde se levanta el edificio que nos ocupa.

El edificio quedó vinculado a los Zúñiga, duques de Béjar desde 1485. En 1575, Felipe II concedió el marquesado de Villamanrique a Álvaro Manrique de Zúñiga (ca. 1540 – Madrid, 1590), Virrey de la Nueva España de 1585 a 1590, el cual era el más joven de los hijos del duque de Béjar. Con el matrimonio en 1707 de Ana Nicolasa de Guzmán y Córdoba Osorio Dávila, VI marquesa de Villamanrique, con Antonio Pedro Gaspar de Moscoso Hurtado de Mendoza, X conde de Altamira, la casa quedó vinculada en su nombre con este título.

La configuración del edificio se realizó en el siglo XV y recibió numerosas reformas durante el XVI. Los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz mostraron en la memoria de restauración del edificio que la planta de este palacio mudéjar respondía al del palacio de Pedro I en el Alcázar. En el patio de los Azulejos, las dependencias domésticas se distribuyen a su alrededor al modo del de las Muñecas y, en el Principal, las dependencias del palacio se distribuyen alrededor de éste del mismo modo que se distribuyen en el de las Doncellas del Alcázar. Tal como describe Teodoro Falcón, «al sur se ubica el trasunto del salón de Embajadores; al este el equivalente al salón de Carlos V (salón de Invierno)… Al oeste el salón de Verano, que corresponde al Dormitorio de los Reyes Moros.

Traza y plano del jardín y hueta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla - Archivo Histórico Nacional

Traza y plano del jardín y huerta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla – Archivo Histórico Nacional

En el primer cuarto del siglo XVII, se levantó la fachada manierista que conservamos del edificio. Atribuida a Juan de Oviedo, Teodoro Falcón se inclina por Vermondo Resta (Milán, Italia, 1555 – Sevilla, 1625). Éste influyó notablemente en la arquitectura manierista sevillana de principios del seiscientos. Desde 1604 fue maestro mayor del Alcázar, en donde realizó el Apeadero e importantes labores en los jardines, en las que destaca la galería de Grutescos. Por otro lado, en 1628, realizó el desaparecido corral de comedias de la Montería en el interior del Alcázar, el cual funcionó hasta 1679 cuando se prohibieron las representaciones teatrales en Sevilla. A él también se deben la iglesia del convento de San José (las Teresas), el Hospital Real (antigua sede de la Diputación) o las casas adosadas a la torre de la Plata en la calle Santander.

En el siglo XIX, la casa se desvinculó de la familia y, como tantas otras en Sevilla, se transformó en casa de vecinos. Muy deteriorada, la rehabilitación, llevada a cabo por Francisco Torres Martínez, se concluyó en 1999 y, desde entonces, es sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Esta rehabilitación fue Finalista en la V Bienal de Arquitectura Española. Francisco Torres, profesor en las Escuelas Superior de Arquitectura de las Universidades de Sevilla y Madrid, ha sido responsable de numerosas restauraciones: del Parlamento de Andalucía en Sevilla, del Pabellón de Cuba en Sevilla, de los baños califales de Córdoba, …

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón. Le aconsejamos su adquisición en cualquier librería.
Columnas del patio principal de la Casa de Altamira

Columnas del patio principal de la Casa de Altamira en Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco

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La casa de los marqueses de la Algaba – Sevilla – 57

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Situado en la calle Arrayán, a las espaldas de la iglesia de Omnium Sanctorum, la casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474. Como otros edificios palaciegos, imita la tradición mudéjar del palacio de Pedro I en el Alcázar.

Fue mandado construir por el primer señor de la Algaba, Juan de Guzmán, y por su hijo Luis. La casa perteneció a la familia hasta la desaparición del mayorazgo en 1882. Ejemplifica bien, desde entonces, la tumultuosa vida del caserío sevillano;  se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas edificios históricos no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

Tenía un arquillo que unía el palacio con el coro de la iglesia de Omnium Sanctorum de la que eran patronos. Como los demás que había en la ciudad, se derribó en el siglo XIX

El Marquesado de la Algaba es un título nobiliario español creado por el rey Felipe II en 1568 a favor de Francisco de Guzmán, hijo del IV Señor de La Algaba.

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun por Richard Ford (1831). El mercado de la calle Feria se amplió en 1837, impidiendo la vista diáfana del palacio y su portada tal como se ve en el dibujo de Ford.

 

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

Casas Sevillanas - Maratania - Casa de Algaba patio

Casas Sevillanas - Maratania - Casa de Algaba

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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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La casa de los Bucarelli – marqueses de Vallehermoso y condes de Santa Coloma – Sevilla – 56

En la calle de Santa Clara se encuentra una de las más importantes casas del siglo XVII que se conservan en Sevilla, la casa de los Bucarelli. Podríamos decir que esta calle es la principal del barrio de San Lorenzo. Éste y el de San Vicente se incorporaron a la ciudad con la ampliación de la muralla en el siglo XII pero no se urbanizaron hasta pasada la Reconquista. Por ello, su trazado urbano contrasta con el del resto de los barrios del casco histórico con calles rectas y manzanas rectangulares trazadas a cordel donde se edificaron numerosos palacios como el del Infante Don Fadrique o conventos como Santa Clara y San Clemente.

Cuando paseo por Santa Clara siempre me sorprende la larga fachada de ladrillo de este palacio, pintado sólo en su planta baja. Da la sensación de que no tiene deseo de destacar del resto del caserío. Aquella se divide en nueve calles separadas por pilastras. De manera asimétrica se sitúa la portada barroca coronada con el escudo de armas de la familia Bucarelli (en campo de oro, una banda de azur con tres montículos de oro) que da paso a un gran apeadero por el que se llega a las antiguas caballerizas y al tradicional patio sevillano de arcos de medio punto en sus dos plantas, realzados en los del primero.

La familia florentina de los Bucarelli llegaron a Sevilla en el siglo XVI y Carlos II les concedió el marquesado de Vallehermoso en 1679. Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa (1708-1775), Gobernador de Buenos Aires entre los años 1766 y 1770, y su hermano Antonio María (1717-1779), gobernador y capitán general de la isla de Cuba (1766-1771) y Virrey y capitán general de Nueva España (1771-1779), son sus más importantes miembros.

En la segunda mitad del XIX, tras el matrimonio de María del Pilar Bucareli Cebrián y Fernández de Miranda, quinta marquesa de Vallehermoso, con  Juan Bautista de Queralt y Silva, octavo conde de Santa Coloma (título concedido en 1599 al catalán Pedro de Queralt), quedaron unidos ambos títulos.

El encaste taurino de Santa Coloma deriva de la compra, en 1905, por el el Conde de Santa Coloma de dos líneas puras de la casta de Vistahermosa, la lesaqueña de Saltillo y la saavedreña de Ibarra.

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

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Interior de la casa de los Bucarelli en «Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco» – Maratania

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