Edad Media

Mi amigo Pareto me dice que hay un 80% ó un 20% de posibilidades de que no cuente nada en este artículo – 60

Vilfredo Pareto (1848-1923)

Vilfredo Pareto (1848-1923)

No, no voy a contarte nada en este artículo.  ¿Le conozco yo a usted de algo para que pretenda otra cosa? ¿Tengo yo, acaso, algo que decir? No me insista, no sea curioso. ¿Para que quiere que le cuente yo algo? ¿Por qué le gusta que le cuenten historias? ¿Sexo? ¿Política? ¿Corazón? o ¿Filosofía? ¿Religión? ¿Arte? Mi compromiso es claro, no pienso contar nada.

¿Qué porcentaje de las personas que hayan visto el título de este artículo han llegado a leer estas líneas? Pareto afirmaba que la gente se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco» según la proporciones 80-20. Así que decir que un  20%  no estaría alejado de la realidad.

– ¡Oiga¡

– ¿Qué?

– Que acaba de explicar el principio de Pareto y eso ya es contar algo.

– Bueno, sí, es verdad. Vaya. Es que había leído que cuando se dice o escribe porcentaje aumenta la atención del oyente o del lector y sólo pretendía eso, seguir escribiendo sin decir nada pero que se siguiese leyendo.

– Pues acaba de contar otra cosa, la capacidad de la palabra porcentaje para captar la atención.

– …

En lo que a usted le parece un salto de párrafo, unas décimas de segundo, para mí, en realidad, son años. Empecé a escribir esto con la intención de explorar la posibilidad de no decir nada y me di cuenta de que no era capaz. Durante lustros he estudiado a los que me dijeron eran los más preclaros expertos, uno seres llamados políticos, y seguí sin aprender cómo; estudié libros, reflexioné y nada de nada. Así que mi decisión está tomada. Llegado aquí, incluso tiene derecho. Debo contarle algo. Es mi obligación. Aunque, entre usted y yo ¿qué le voy a contar que usted no sepa?

Juan Pablo Navarro
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La casa de Altamira en Sevilla – De residencia de los duques de Béjar a sede de la Consejería de Cultura – 58

palacio de altamira sevilla DSCN2783 - ©maratania

La casa de Altamira se encuentra en la calle Santa María la Blanca. Tal como comentaba en La casa de los Mañara y la judería sevillana, esta fue el eje de la judería sevillana hasta la insurrección popular contra ellos en 1391. Aunque Enrique III, rey de Castilla de 1390 a 1406, promulgó varios edictos para acabar con la violencia, la consecuencia fue la desaparición de la comunidad judía en Sevilla.

Esta insurrección tuvo relación directa con el origen de esta casa. Diego López de Estúñiga  (Castañares, Burgos, ca. 1350 – Valladolid, 1417)  justicia mayor de Castilla, junto a Juan Hurtado de Mendoza, fue el encargado de acabar con el motín popular y, en recompensa,  recibió en 1396, el solar donde se levanta el edificio que nos ocupa.

El edificio quedó vinculado a los Zúñiga, duques de Béjar desde 1485. En 1575, Felipe II concedió el marquesado de Villamanrique a Álvaro Manrique de Zúñiga (ca. 1540 – Madrid, 1590), Virrey de la Nueva España de 1585 a 1590, el cual era el más joven de los hijos del duque de Béjar. Con el matrimonio en 1707 de Ana Nicolasa de Guzmán y Córdoba Osorio Dávila, VI marquesa de Villamanrique, con Antonio Pedro Gaspar de Moscoso Hurtado de Mendoza, X conde de Altamira, la casa quedó vinculada en su nombre con este título.

La configuración del edificio se realizó en el siglo XV y recibió numerosas reformas durante el XVI. Los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz mostraron en la memoria de restauración del edificio que la planta de este palacio mudéjar respondía al del palacio de Pedro I en el Alcázar. En el patio de los Azulejos, las dependencias domésticas se distribuyen a su alrededor al modo del de las Muñecas y, en el Principal, las dependencias del palacio se distribuyen alrededor de éste del mismo modo que se distribuyen en el de las Doncellas del Alcázar. Tal como describe Teodoro Falcón, «al sur se ubica el trasunto del salón de Embajadores; al este el equivalente al salón de Carlos V (salón de Invierno)… Al oeste el salón de Verano, que corresponde al Dormitorio de los Reyes Moros.

Traza y plano del jardín y hueta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla - Archivo Histórico Nacional

Traza y plano del jardín y huerta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla – Archivo Histórico Nacional

En el primer cuarto del siglo XVII, se levantó la fachada manierista que conservamos del edificio. Atribuida a Juan de Oviedo, Teodoro Falcón se inclina por Vermondo Resta (Milán, Italia, 1555 – Sevilla, 1625). Éste influyó notablemente en la arquitectura manierista sevillana de principios del seiscientos. Desde 1604 fue maestro mayor del Alcázar, en donde realizó el Apeadero e importantes labores en los jardines, en las que destaca la galería de Grutescos. Por otro lado, en 1628, realizó el desaparecido corral de comedias de la Montería en el interior del Alcázar, el cual funcionó hasta 1679 cuando se prohibieron las representaciones teatrales en Sevilla. A él también se deben la iglesia del convento de San José (las Teresas), el Hospital Real (antigua sede de la Diputación) o las casas adosadas a la torre de la Plata en la calle Santander.

En el siglo XIX, la casa se desvinculó de la familia y, como tantas otras en Sevilla, se transformó en casa de vecinos. Muy deteriorada, la rehabilitación, llevada a cabo por Francisco Torres Martínez, se concluyó en 1999 y, desde entonces, es sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Esta rehabilitación fue Finalista en la V Bienal de Arquitectura Española. Francisco Torres, profesor en las Escuelas Superior de Arquitectura de las Universidades de Sevilla y Madrid, ha sido responsable de numerosas restauraciones: del Parlamento de Andalucía en Sevilla, del Pabellón de Cuba en Sevilla, de los baños califales de Córdoba, …

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón. Le aconsejamos su adquisición en cualquier librería.
Columnas del patio principal de la Casa de Altamira

Columnas del patio principal de la Casa de Altamira en Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco

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La casa de los marqueses de la Algaba – Sevilla – 57

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Situado en la calle Arrayán, a las espaldas de la iglesia de Omnium Sanctorum, la casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474. Como otros edificios palaciegos, imita la tradición mudéjar del palacio de Pedro I en el Alcázar.

Fue mandado construir por el primer señor de la Algaba, Juan de Guzmán, y por su hijo Luis. La casa perteneció a la familia hasta la desaparición del mayorazgo en 1882. Ejemplifica bien, desde entonces, la tumultuosa vida del caserío sevillano;  se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas edificios históricos no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

Tenía un arquillo que unía el palacio con el coro de la iglesia de Omnium Sanctorum de la que eran patronos. Como los demás que había en la ciudad, se derribó en el siglo XIX

El Marquesado de la Algaba es un título nobiliario español creado por el rey Felipe II en 1568 a favor de Francisco de Guzmán, hijo del IV Señor de La Algaba.

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun por Richard Ford (1831). El mercado de la calle Feria se amplió en 1837, impidiendo la vista diáfana del palacio y su portada tal como se ve en el dibujo de Ford.

 

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

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La Casa de Pilatos – la casa de los Ribera – la casa de los duques de Medinaceli – Sevilla – 53

La Casa de Pilatos en "y Sevillaº de Maratania

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La Casa de Pilatos, junto al Palacio de las Dueñas de los duques de Alba, constituye la más notable muestra de arquitectura palaciega sevillana del siglo XVI. Coincide con la época en la que Sevilla, con el Descubrimiento de América, alcanza su cenit. Durante este periodo, que abarcó desde 1492 hasta la gran epidemia de 1649, Sevilla se convirtió en la ciudad más populosa e importante de España y la tercera mayor de Europa. Con el monopolio del Tráfico al Nuevo Mundo, el caudal de riquezas que entraba a través del Guadalquivir atrajo a comerciantes, artistas, buscadores de fortuna y amigos de lo ajeno, personajes de toda índole y condición que configuraron una sociedad sin par en la Europa del XVI.

La construcción de la Casa de Pilatos la inició Pedro Enríquez, Adelantado Mayor de Andalucía hacia 1492, y su mujer Catalina de Ribera. Su hijo, Fadrique Enríquez de Ribera, amplió el palacio hasta su muerte en 1539. Su aspecto definitivo se debe a su sucesor, Per Afán de Ribera, virrey de Nápoles, el cual legó gran parte de la colección arqueológica que se conserva en el palacio.

En la Casa de Pilatos se armonizan sabiamente diversos estilos en un complejo conjunto de edificios en torno a sus patios y jardines. El palacio se abre a una plaza, aspecto característico del urbanismo sevillano desde el siglo XV, cuando la nobleza como ostentación de su poder, las constituían delante de sus residencias.

Su portada de mármol, a modo de arco triunfal, es una obra renacentista realizada en Génova por Antonio María de Aprile en 1529. En el friso, entre los escudos de la familia, una inscripción recuerda el viaje de Fadrique Enríquez de Ribera a Tierra Santa. Una crestería gótica, procedente del palacio que los Ribera tenían en Bornos, remata los muros de la fachada, entre la que se incrustan tres cruces de Jerusalén. A la izquierda se sitúa una hornacina de jaspes policromados con una cruz de 1630.

Espléndido y singular es el patio central con sus arcos de formas irregulares decorados con una exuberante decoración de yeserías mudéjares. La solería y columnas de mármol, las estatuas y la fuente que lo adornan, ofrecen al patio un indudable carácter clásico. En los vértices se sitúan dos Palas Atenea, copias romanas de originales griegos, una Ceres fructífera y una Musa. La bella fuente central presenta un pilar con delfines que se remata con el busto del bifronte Jano. La galería baja del Patio se rodea por un espléndido zócalo con azulejos de cuenca y con veinticuatro claraboyas con bustos de emperadores romanos más los de Cicerón y Carlos V, procedentes en su mayoría de un regalo papal.

Las distintas dependencias que se abren al Patio tienen nombres relacionados con escenas de la Pasión: el salón del Pretorio, el del Descanso de los Jueces, la capilla de la Flagelación o el Gabinete de Pilatos. Todos ellos aluden al viaje que, en 1519, el primer Marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, hizo a Jerusalén con doce criados, como si fueran los doce apóstoles. A su vuelta, estableció el Vía Crucis desde su casa, con la primera estación con el juicio de Jesús en casa de Poncio Pilatos, hasta el Humilladero de la Cruz del Campo. Ello llevó a la creencia popular de que el edificio copiaba el Pretorio de Jerusalén e, incluso, cuentan que había un criado que al mostrar el palacio decía: “aquí estaba sentado San Pedro cuando negó a Nuestro Señor, y allí se escondía la sirvienta que lo reconoció”.

Actualmente, es residencia de los duques de Medinaceli.

La Casa de Pilatos en "Casas Sevillnas desde la Edad Media hasta el Barroco" con textos de Teodoro Falcón editado por Maratania

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La Casa del Rey Moro, la más antigua de Sevilla – 20

Casa del Rey Moro - Joaquín Guichot

Casa del Rey Moro – Joaquín Guichot

La Casa del Rey Moro es la vivienda más antigua de las conservadas en Sevilla. Cercana al convento de Santa Paula, su fachada principal da a la calle Sol. En el XIX se transformó en casa de vecinos y hoy es sede de la Fundación Blas Infante.

Su fachada nos recuerda el aspecto de las casas mudéjares, sin vanos abiertos a la calle. No fue hasta el XVI cuando en las casas sevilanas empezaron a abrirse ventanas y balcones al viario. Las dependencias rodean el patio principal, lo mejor conservado del edificio: lo cierran en tres de sus caras arcos con pilares de variadas formas, octogonales, helicoidales o cilíndricos. El salón principal se cubre con una armadura de tirantas de estilo mudéjar.

El dibujo de Joaquín Guichot de 1876 es la imagen más conocida del edificio. En él se recrea el patio con las caprichosas formas de sus pilares. Editorial Maratania, en Sevilla 360º, como se ve en la imagen de cabecera, actualizó esta centenaria imagen.

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