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La casa de Altamira en Sevilla – De residencia de los duques de Béjar a sede de la Consejería de Cultura – 58

palacio de altamira sevilla DSCN2783 - ©maratania

La casa de Altamira se encuentra en la calle Santa María la Blanca. Tal como comentaba en La casa de los Mañara y la judería sevillana, esta fue el eje de la judería sevillana hasta la insurrección popular contra ellos en 1391. Aunque Enrique III, rey de Castilla de 1390 a 1406, promulgó varios edictos para acabar con la violencia, la consecuencia fue la desaparición de la comunidad judía en Sevilla.

Esta insurrección tuvo relación directa con el origen de esta casa. Diego López de Estúñiga  (Castañares, Burgos, ca. 1350 – Valladolid, 1417)  justicia mayor de Castilla, junto a Juan Hurtado de Mendoza, fue el encargado de acabar con el motín popular y, en recompensa,  recibió en 1396, el solar donde se levanta el edificio que nos ocupa.

El edificio quedó vinculado a los Zúñiga, duques de Béjar desde 1485. En 1575, Felipe II concedió el marquesado de Villamanrique a Álvaro Manrique de Zúñiga (ca. 1540 – Madrid, 1590), Virrey de la Nueva España de 1585 a 1590, el cual era el más joven de los hijos del duque de Béjar. Con el matrimonio en 1707 de Ana Nicolasa de Guzmán y Córdoba Osorio Dávila, VI marquesa de Villamanrique, con Antonio Pedro Gaspar de Moscoso Hurtado de Mendoza, X conde de Altamira, la casa quedó vinculada en su nombre con este título.

La configuración del edificio se realizó en el siglo XV y recibió numerosas reformas durante el XVI. Los arquitectos Antonio Cruz y Antonio Ortiz mostraron en la memoria de restauración del edificio que la planta de este palacio mudéjar respondía al del palacio de Pedro I en el Alcázar. En el patio de los Azulejos, las dependencias domésticas se distribuyen a su alrededor al modo del de las Muñecas y, en el Principal, las dependencias del palacio se distribuyen alrededor de éste del mismo modo que se distribuyen en el de las Doncellas del Alcázar. Tal como describe Teodoro Falcón, «al sur se ubica el trasunto del salón de Embajadores; al este el equivalente al salón de Carlos V (salón de Invierno)… Al oeste el salón de Verano, que corresponde al Dormitorio de los Reyes Moros.

Traza y plano del jardín y hueta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla - Archivo Histórico Nacional

Traza y plano del jardín y huerta que la duquesa de Béjar tiene en su casa en la ciudad de Sevilla – Archivo Histórico Nacional

En el primer cuarto del siglo XVII, se levantó la fachada manierista que conservamos del edificio. Atribuida a Juan de Oviedo, Teodoro Falcón se inclina por Vermondo Resta (Milán, Italia, 1555 – Sevilla, 1625). Éste influyó notablemente en la arquitectura manierista sevillana de principios del seiscientos. Desde 1604 fue maestro mayor del Alcázar, en donde realizó el Apeadero e importantes labores en los jardines, en las que destaca la galería de Grutescos. Por otro lado, en 1628, realizó el desaparecido corral de comedias de la Montería en el interior del Alcázar, el cual funcionó hasta 1679 cuando se prohibieron las representaciones teatrales en Sevilla. A él también se deben la iglesia del convento de San José (las Teresas), el Hospital Real (antigua sede de la Diputación) o las casas adosadas a la torre de la Plata en la calle Santander.

En el siglo XIX, la casa se desvinculó de la familia y, como tantas otras en Sevilla, se transformó en casa de vecinos. Muy deteriorada, la rehabilitación, llevada a cabo por Francisco Torres Martínez, se concluyó en 1999 y, desde entonces, es sede de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Esta rehabilitación fue Finalista en la V Bienal de Arquitectura Española. Francisco Torres, profesor en las Escuelas Superior de Arquitectura de las Universidades de Sevilla y Madrid, ha sido responsable de numerosas restauraciones: del Parlamento de Andalucía en Sevilla, del Pabellón de Cuba en Sevilla, de los baños califales de Córdoba, …

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón. Le aconsejamos su adquisición en cualquier librería.
Columnas del patio principal de la Casa de Altamira

Columnas del patio principal de la Casa de Altamira en Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco

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La casa de los marqueses de la Algaba – Sevilla – 57

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Dibujo de Joaquín Guichot de la casa de los Marqueses de Algaba

Situado en la calle Arrayán, a las espaldas de la iglesia de Omnium Sanctorum, la casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474. Como otros edificios palaciegos, imita la tradición mudéjar del palacio de Pedro I en el Alcázar.

Fue mandado construir por el primer señor de la Algaba, Juan de Guzmán, y por su hijo Luis. La casa perteneció a la familia hasta la desaparición del mayorazgo en 1882. Ejemplifica bien, desde entonces, la tumultuosa vida del caserío sevillano;  se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas edificios históricos no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

Tenía un arquillo que unía el palacio con el coro de la iglesia de Omnium Sanctorum de la que eran patronos. Como los demás que había en la ciudad, se derribó en el siglo XIX

El Marquesado de la Algaba es un título nobiliario español creado por el rey Felipe II en 1568 a favor de Francisco de Guzmán, hijo del IV Señor de La Algaba.

Palacio de los marqueses de Algaba y Omnniun Sanctorun por Richard Ford (1831). El mercado de la calle Feria se amplió en 1837, impidiendo la vista diáfana del palacio y su portada tal como se ve en el dibujo de Ford.

 

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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La casa de los Bucarelli – marqueses de Vallehermoso y condes de Santa Coloma – Sevilla – 56

En la calle de Santa Clara se encuentra una de las más importantes casas del siglo XVII que se conservan en Sevilla, la casa de los Bucarelli. Podríamos decir que esta calle es la principal del barrio de San Lorenzo. Éste y el de San Vicente se incorporaron a la ciudad con la ampliación de la muralla en el siglo XII pero no se urbanizaron hasta pasada la Reconquista. Por ello, su trazado urbano contrasta con el del resto de los barrios del casco histórico con calles rectas y manzanas rectangulares trazadas a cordel donde se edificaron numerosos palacios como el del Infante Don Fadrique o conventos como Santa Clara y San Clemente.

Cuando paseo por Santa Clara siempre me sorprende la larga fachada de ladrillo de este palacio, pintado sólo en su planta baja. Da la sensación de que no tiene deseo de destacar del resto del caserío. Aquella se divide en nueve calles separadas por pilastras. De manera asimétrica se sitúa la portada barroca coronada con el escudo de armas de la familia Bucarelli (en campo de oro, una banda de azur con tres montículos de oro) que da paso a un gran apeadero por el que se llega a las antiguas caballerizas y al tradicional patio sevillano de arcos de medio punto en sus dos plantas, realzados en los del primero.

La familia florentina de los Bucarelli llegaron a Sevilla en el siglo XVI y Carlos II les concedió el marquesado de Vallehermoso en 1679. Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa (1708-1775), Gobernador de Buenos Aires entre los años 1766 y 1770, y su hermano Antonio María (1717-1779), gobernador y capitán general de la isla de Cuba (1766-1771) y Virrey y capitán general de Nueva España (1771-1779), son sus más importantes miembros.

En la segunda mitad del XIX, tras el matrimonio de María del Pilar Bucareli Cebrián y Fernández de Miranda, quinta marquesa de Vallehermoso, con  Juan Bautista de Queralt y Silva, octavo conde de Santa Coloma (título concedido en 1599 al catalán Pedro de Queralt), quedaron unidos ambos títulos.

El encaste taurino de Santa Coloma deriva de la compra, en 1905, por el el Conde de Santa Coloma de dos líneas puras de la casta de Vistahermosa, la lesaqueña de Saltillo y la saavedreña de Ibarra.

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

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Interior de la casa de los Bucarelli en "Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco" - Maratania

Interior de la casa de los Bucarelli en «Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco» – Maratania

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Las Sevillas Invisibles – 55

Hay que guardarse de decirles que a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. (Italo CalvinoLas ciudades invisibles – 1972)

Cuando camino, alguna veces imagino que me cruzo con la sombra del primer romano que holló nuestras calles, que mi cuerpo lo atraviesa el primer cuchillo que mató, que mis labios rozan el primer beso de amor que se ofreció. Hispalenses, isbilianos, sevillanos y forasteros que un día fueron en Sevilla se convocan a mi paso.

Algún día me crucé con César por la Alfalfa, con el rey don Pedro en el Alcázar y con Colón en la Cartuja. En la Giralda veo a Hernán Ruiz que imaginó su soberbia corona y al humilde albañil que apiló sus ladrillos. Y, en él, al panadero que coció el pan que comió, a su madre, a la madre de su madre y a todas la madres y, de repente, la Humanidad toda se hace presente en un pequeño azulejo.

Veo una casa y la recreo hace 100 años, hace 200, hace 1000. Quizá, entonces era un olivo, un caballo, un niño que jugaba. Doy vueltas y como en una noria las imágenes se vuelven infinitas.

Si, al igual que en las estrellas vemos la luz que un día fue y ya no es, pudiéramos escuchar las voces que ya se callaron, si pudiera escuchar el primer suspiro, la primera gracia, el primer verso. Si pudiera aprehender todas las sombras que fueron y que serán.

Cuántas veces me crucé contigo, tú conmigo y yo con él. Cuántas veces me crucé con el que yo era y con el que seré.

Pero invisibles a mis sentidos, todos los fantasmas pasan y solo dejan vagos pensamientos que se evaporan al andar.

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“Y tú, Señor, ¿hasta cuando…?” grito existencial ante el silencio de Dios – El Salmo 6 – 54

santoentierro - maratania

El Salmo 6 es uno de los grandes poemas de la Biblia. En sus versos se rezuma agotamiento, tormento, desesperación. Un hombre llorando en su lecho de dolor es la imagen que nos reproduce. La incomprensión por el hombre del silencio de Dios, el desencuentro constante con Él y su necesario descubrimiento definitivo son temas raíces de la Biblia. Los acontecimientos de cada día nos llevan a sufrir por nuestras preguntas sin respuesta, por el estremecimiento de la soledad. Buscamos desesperadamente, esperanzadamente, una luz que nos sostenga.

El Salmo 6 nos muestra a ese hombre exhausto en su enfermedad espiritual. Son versos para ser leídos con un sentimiento apasionado; debemos sentir en su lectura el tormento, gritar la hartura de silencio y llorar de desesperación para alcanzar el sollozo de gozo final.

Señor, no me reprendas por tu enojo
ni me castigues por tu indignación.

El salmo se inicia con esta súplica para que Dios le libre de su enojo; la conocida ira de Dios. Entendiendo que esta ira nunca se refiere a una pasión de Dios dirigida al hombre sino como el fruto doloroso de la ausencia de Dios. Lógica súplica del hombre que ya padece ésta y se revuelve contra ese dolor que con dramáticas palabras exponen los siguientes versos:

Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas;
sáname, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma está atormentada,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo…?
Vuélvete, Señor, rescata mi vida,
sálvame por tu misericordia,
porque en la Muerte nadie se acuerda de ti,
¿y quién podrá alabarte en el Abismo?
Estoy agotado de tanto gemir:
cada noche empapo mi lecho con llanto,
inundo de lágrimas mi cama.
Mis ojos están extenuados por el pesar
y envejecidos a causa de la opresión.

Estos versos escritos hace más de 2.500 años reflejan al hombre de hoy y de siempre, en su sufrido y solitario camino alejado cada vez más de Dios. “Y tú, Señor, ¿hasta cuando…?” refleja nuestro grito existencial ante el silencio de Dios. Y se manifiesta en un dolor que estremece el cuerpo y atormenta el alma, en una muerte donde habita el olvido y Dios no existe. Esa vida lleva al llanto, a quedar postrado en la cama sin avanzar, a la depresión de una vida ciega y vieja.

Su dolor es el del que ya reconoce los síntomas de su mal y quiere sanar. No es un hombre sedado que desconoce que la enfermedad avanza en su interior. Por eso, el salmo concluye con la alegría del salmista. Su oración alcanza la misericordia y ruega a Dios que el mal, el sufrimiento y la muerte retrocedan avergonzados.

Apártense de mí todos los malvados,
porque el Señor ha oído mis sollozos.
El Señor ha escuchado mi súplica,
el Señor ha aceptado mi plegaria.
¡Que caiga sobre mis enemigos
la confusión y el terror,
y en un instante retrocedan avergonzados!

Con esa esperanza vivimos; con la esperanza de que nuestra oración que brota desde nuestra alma seca, sorda y ciega, alcance la luz de Dios y ya no tengamos miedo.

Juan Pablo Navarro
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La Casa de Pilatos – la casa de los Ribera – la casa de los duques de Medinaceli – Sevilla – 53

La Casa de Pilatos en "y Sevillaº de Maratania

La Casa de Pilatos en «y Sevillaº de Maratania

La Casa de Pilatos, junto al Palacio de las Dueñas de los duques de Alba, constituye la más notable muestra de arquitectura palaciega sevillana del siglo XVI. Coincide con la época en la que Sevilla, con el Descubrimiento de América, alcanza su cenit. Durante este periodo, que abarcó desde 1492 hasta la gran epidemia de 1649, Sevilla se convirtió en la ciudad más populosa e importante de España y la tercera mayor de Europa. Con el monopolio del Tráfico al Nuevo Mundo, el caudal de riquezas que entraba a través del Guadalquivir atrajo a comerciantes, artistas, buscadores de fortuna y amigos de lo ajeno, personajes de toda índole y condición que configuraron una sociedad sin par en la Europa del XVI.

La construcción de la Casa de Pilatos la inició Pedro Enríquez, Adelantado Mayor de Andalucía hacia 1492, y su mujer Catalina de Ribera. Su hijo, Fadrique Enríquez de Ribera, amplió el palacio hasta su muerte en 1539. Su aspecto definitivo se debe a su sucesor, Per Afán de Ribera, virrey de Nápoles, el cual legó gran parte de la colección arqueológica que se conserva en el palacio.

En la Casa de Pilatos se armonizan sabiamente diversos estilos en un complejo conjunto de edificios en torno a sus patios y jardines. El palacio se abre a una plaza, aspecto característico del urbanismo sevillano desde el siglo XV, cuando la nobleza como ostentación de su poder, las constituían delante de sus residencias.

Su portada de mármol, a modo de arco triunfal, es una obra renacentista realizada en Génova por Antonio María de Aprile en 1529. En el friso, entre los escudos de la familia, una inscripción recuerda el viaje de Fadrique Enríquez de Ribera a Tierra Santa. Una crestería gótica, procedente del palacio que los Ribera tenían en Bornos, remata los muros de la fachada, entre la que se incrustan tres cruces de Jerusalén. A la izquierda se sitúa una hornacina de jaspes policromados con una cruz de 1630.

Espléndido y singular es el patio central con sus arcos de formas irregulares decorados con una exuberante decoración de yeserías mudéjares. La solería y columnas de mármol, las estatuas y la fuente que lo adornan, ofrecen al patio un indudable carácter clásico. En los vértices se sitúan dos Palas Atenea, copias romanas de originales griegos, una Ceres fructífera y una Musa. La bella fuente central presenta un pilar con delfines que se remata con el busto del bifronte Jano. La galería baja del Patio se rodea por un espléndido zócalo con azulejos de cuenca y con veinticuatro claraboyas con bustos de emperadores romanos más los de Cicerón y Carlos V, procedentes en su mayoría de un regalo papal.

Las distintas dependencias que se abren al Patio tienen nombres relacionados con escenas de la Pasión: el salón del Pretorio, el del Descanso de los Jueces, la capilla de la Flagelación o el Gabinete de Pilatos. Todos ellos aluden al viaje que, en 1519, el primer Marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, hizo a Jerusalén con doce criados, como si fueran los doce apóstoles. A su vuelta, estableció el Vía Crucis desde su casa, con la primera estación con el juicio de Jesús en casa de Poncio Pilatos, hasta el Humilladero de la Cruz del Campo. Ello llevó a la creencia popular de que el edificio copiaba el Pretorio de Jerusalén e, incluso, cuentan que había un criado que al mostrar el palacio decía: “aquí estaba sentado San Pedro cuando negó a Nuestro Señor, y allí se escondía la sirvienta que lo reconoció”.

Actualmente, es residencia de los duques de Medinaceli.

La Casa de Pilatos en "Casas Sevillnas desde la Edad Media hasta el Barroco" con textos de Teodoro Falcón editado por Maratania

La Casa de Pilatos en «Casas Sevillnas desde la Edad Media hasta el Barroco» con textos de Teodoro Falcón editado por Maratania

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La casa de la condesa de Lebrija – Sevilla – 52

La casa de la condesa de Lebrija en Sevilla 360º - Maratania

La casa de la condesa de Lebrija en Sevilla 360º – Maratania

Levantada en el siglo XV y reedificada en el XVI, debe su personalidad a Regla Manjón, condesa de Lebrija, que la adquirió a finales del siglo XIX. A la calle Cuna se abre la sobria portada de mármol de procedencia genovesa del XVI que cierra una espléndida puerta de caoba maciza. El zaguán presenta un hermoso pavimento romano y un espléndido zócalo del XVIII que representa las estaciones, las partes del mundo y los sentidos corporales.

La planta responde al modelo sevillano con zaguán y patio principal. Sin embargo, combina los más variados elementos como consecuencia de las reformas que llevó a cabo la condesa de Lebrija entre 1902 y 1914. Esta poseía unas tierras cercanas al anfiteatro de Itálica cuando, al estar excavando para hacer un pozo, aparecieron parte de los objetos romanos que hoy se encuentran en el palacio. El deseo de conservarlos y disfrutarlos le llevó a incorporarlos al palacio.

El patio principal lo flanquean cuatro galerías irregulares. Los arcos se decoran con profusa decoración de yeserías mudéjares, reproducción moderna siguiendo los modelos de la época. El centro del patio lo ocupa un mosaico romano formado por medallones con estrellas, flores o motivos mitológicos como Leda y el Cisne, Europa, o Ganímedes dando de beber al águila.

La espléndida escalera principal ocupa uno de los ángulos del patio. La condesa de Lebrija escribió lo siguiente: “La magnífica, la sevillana escalera de esta casa, es exclusivamente mi obra… para decorarla, sólo he utilizado auténticos despojos de los siglos XVI y XVII próximos a desaparecer, el elegante artesonado, el rico friso, y los graciosos azulejos”.

El nombre de la calle donde se encuentra procede de 1558, cuando el arzobispo Fernando de Valdés fundó la Casa Cuna para recogida de niños expósitos, institución que funcionó aquí hasta 1917.

(Extraído de Sevilla 360º de Editorial Maratania)

La casa de la condesa de Lebrija en "Casas Sevillnas desde la Edad Media hasta el Barroco" con textos de Teodoro falcón

La casa de la condesa de Lebrija en «Casas Sevillnas desde la Edad Media hasta el Barroco» con textos de Teodoro Falcón

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¿Quién está detrás de cada perfil de Facebook? – 51

El otro día coloqué este comentario en facebook:

Es curioso esto del facebook y del twitter, aquí somos amigos, nos ponemos «me gusta», comentamos nuestras chorradas de cada día y, en la calle, somos desconocidos. Creo que me voy a poner una pegatina en mi camisa con mi perfil de facebook «pa» que me reconozcan.

A partir de aquí, mis amigos y yo, empezamos a comentar sobre el feisbuq

¿Tú crees que alguien es capaz de tener 300.000 amigos en el caralibro?

Marmen dijo: al final de los cientos de amigos, la mitad lo son para cotillear, la tercera parte de familia, un 1% compañeros de trabajo, 10 o 12 compañeros de colegio de cuando jardín de infancia, seis o siete amigos de amigos y 4 o 5 son de los que casi todos los dias comentas y estas esperando alguna foto, cualquier día borro a la mitad de los míos.

¿Nos sobran amigos en nuestras listas de Fb? ¿Eres un mirón? ¿Comentas todo? ¿Cuelgas fotos, vídeos, enlaces?

Me gustaConocidos y desconocidos

Te imaginas estar tan tranquilito, tomándote una cerveza, y que en cada comentario viniese alguien con un «me gusta» y que de una charla de dos acabasen participando todo el bar. Eso en facebook es posible. Comentamos y opinamos libremente de frases de desconocidos. Aquí se actúa como los niños en un parque. Los niños no tienen reparo de ponerse a jugar con otro niño desconocido. Aquí recuperamos eso que hacíamos en la infancia.

Aparte de eso, yo he conocido cosas de amigos míos que desconocía y he recobrado el contacto con algunos que tenía perdidos

Juan Luis decía que le ha pasado ya dos veces ir por la calle y acercárseme a preguntarme ¿me conoces’? si espera… ¿del Facebook? Claro, soy fulanita…. y tan amigos ahora, nos vemos para tomar café y eso. O sea que también es algo real y tangible y… !una casualidad!

¿Será verdad que tengo menos de 25?

¿Qué hay de verdad sobre la información de tus «amigos»? Solo se puede especular o empezar a hacer cuentas con las cosas que aparecen en cada información. Pero todo lo que viene en Información ¿es verdad?

Juan Luis dice: yo soy muy exigente con mis contactos y solo acepto solicitudes de gente que conozco de alguna manera y, si no, antes de añadir pregunto al amigo en común por el que sea y borro los que me salen rana, que dos o tres ha habido. ¡No entiendo como se puede tener 300, 500 amigos!

En mi perfil personal es lo que hago, privacidad 100% y mis amigos y conocidos. Pero mi perfil público, el de Maratania, es cierto que me ha permitido conocer gente interesante e, imagino, que me conozcan.

Diversidad de opiniones

Una cosa muy buena de tener «amigos de facebook» que no son tus amigos de siempre es que contemplas una inmensa variedad de opiniones y te ayuda a ser más abierto y a reflexionar mejor sobre tus pensamientos. Eso es así, porque el facebook con sus limitaciones es un medio escrito y la escritura obliga a la pausa del pensar. En ese sentido, facebook te hace crecer.

Y facebook es un inmenso oceano de erratas. Debe de haber maravillosos y desastrosos equívocos con eso de la escritura rápida.

Realidad virtual

Oswaldo, siempre ha pensado que pasar de lo virtual a lo real es un proceso, personalmente todavía me gusta escuchar la voz de las personas, las señales físicas, la risa real, la conversación real. Quizas soy de la vieja generación que todavía cree en la amistad, en el amor y en que podemos vivir plenamente.

Yo creo que esto no es virtual, es real, real con letra pequeña pero real. Tú me escribes, me haces pensar y te respondo. Aunque claro, qué mejor que compartir una velada con la gente que quieres.

Pensamiento leve

Bueno, aquí llegaron nuestras opiniones, muy superficiales, muy vagas, muy facebook.


Juan Pablo Navarro
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