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Casas sevillanas del XVI y del XVII – 21

Muestra de casas sevillnas desde el Barroco hasta la Edad Media ©Maratania

El siglo XVI trajo la apertura de los edificios a la calle. Hasta entonces dominó la falta de luces y ventanas hacia el exterior, como en la Casa del rey Moro, casa del siglo XV. Las fachadas siguen el modelo, que acabó imponiéndose en el seiscientos, por el que se abrieron a la calle ventanales y balcones, alcanzando paulatinamente el balcón principal cada vez mayor importancia y complejidad, proceso que culminó con los del Palacio Arzobispal o San Telmo. Esta evolución se inició en el XVI, como nos relata Pedro Mexía: “todos labran ya a la calle, y de diez años a esta parte se han hecho más ventanas y rejas a ella que en los treinta de antes”. El esquema de la casa-palacio sevillana, heredada de la tradición grecorromana y mantenida en la época islámica, se articula en torno al patio. A su alrededor se repartían las habitaciones de la casa y, tras ella, el jardín o huerto.

Los principales casas estaban repartidas por la ciudad, ya que la aristocracia se dispersó por ella, siendo a su vez, patronos de los templos de sus collaciones: Los Ribera se establecieron en la parroquia de San Esteban (Casa de Pilatos); el duque de Arcos en Santa Catalina (antiguo colegio de los Escolapios), el duque de Medina Sidonia en San Miguel (Plaza del Duque), los Pineda (Casa de las Dueñas) en San Juan de la Palma; los marqueses de La Algaba en Omnium Sanctorum, etc.

La casa de los marqueses de la Algaba, en la que destaca su balcón gótico mudéjar, fue levantada hacia 1474 y perteneció a éstos hasta 1882. Ejemplifica bien la tumultuosa vida del caserío sevillano; desde entonces, se utilizó como teatro, casa de vecinos, almacén e, incluso, sus jardines, como cine de verano. Finalmente, fue restaurado por el Ayuntamiento para usos municipales. Muchas no tuvieron la misma suerte y sucumbieron a la piqueta de un supuesto progreso.

(Extraído de Sevilla 360º de Editorial Maratania)

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

Juan Pablo Navarro
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La web de Maratania renovada

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Miguel Zapke y la fotografía de 360º

Miguel Zapke y la fotografía de 360º

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Maratania – Edición, maquetación, diseño y servicios editoriales – Sevilla

La Casa del Rey Moro, la más antigua de Sevilla – 20

Casa del Rey Moro - Joaquín Guichot

Casa del Rey Moro – Joaquín Guichot

La Casa del Rey Moro es la vivienda más antigua de las conservadas en Sevilla. Cercana al convento de Santa Paula, su fachada principal da a la calle Sol. En el XIX se transformó en casa de vecinos y hoy es sede de la Fundación Blas Infante.

Su fachada nos recuerda el aspecto de las casas mudéjares, sin vanos abiertos a la calle. No fue hasta el XVI cuando en las casas sevilanas empezaron a abrirse ventanas y balcones al viario. Las dependencias rodean el patio principal, lo mejor conservado del edificio: lo cierran en tres de sus caras arcos con pilares de variadas formas, octogonales, helicoidales o cilíndricos. El salón principal se cubre con una armadura de tirantas de estilo mudéjar.

El dibujo de Joaquín Guichot de 1876 es la imagen más conocida del edificio. En él se recrea el patio con las caprichosas formas de sus pilares. Editorial Maratania, en Sevilla 360º, como se ve en la imagen de cabecera, actualizó esta centenaria imagen.

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

P.D.: Los textos que ve en este artículo y en otros de la bitácora sobre las casas de nuestra ciudad son de mi autoría, sin embargo, en noviembre de 2012 hemos publicado Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco con textos de uno de los máximos expertos en arquitectura sevillana, el catedrático Teodoro Falcón.

La Casa del Rey Moro en en "Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco" - Maratania

La Casa del Rey Moro en “Casas Sevillnas desde la Edad Media al Barroco” – Maratania

Juan Pablo Navarro Rivas
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Nacho Vegas y el himno del centenario – 19

Nacho Vegas

Nacho Vegas (Gijón, 9 de diciembre de 1974), junto a Los Planetas, es el rey de la escena indie española. Temas como El hombre que casi conoció a Michi Panero, Dry Martini o Detener el tiempo son conocidos por cualquier amante de la música independiente. En su último disco, La Zona Sucia, salido este mes de febrero, recoge una canción, Lo que Comen las Brujas, inspirada en el Himno del Centenario del Sevilla F.C. compuesto por El Arrebato.

Al parecer, la idea de la canción se le ocurrió escuchando una chirigota de los carnavales de Cádiz. Luego cayó en la cuenta de su parecido con el Himno. Justo ayer, 2 de marzo, actuó en el Teatro Central en Sevilla y él mismo reconocía antes de cantarla que era un plagio al Sevilla F.C. (también recordó que había ganado 3-0 al Sporting, el equipo de la banda, pero eso es otra historia)

No deja de sorprender el recorrido del himno sevillista.

Aquí tenéis el enlace a la canción interpretada en Radio 3

Miguel Zapke y la fotografía de 360º

Miguel Zapke - foto de Miguel Zapke

Miguel Zapke – foto de Miguel Zapke

Era el año 2000 y yo andaba despistado sobre cómo era eso de editar libros. Como muchas veces ocurre, se demostró que, cuando tienes una ilusión, mucha gente desconocida viene a ayudarte. Fue mi amigo Juan Vela quien me puso en contacto con Manolo Rodríguez, un Arturo (dícese del que trabaja o ha trabajado en Arthur Andersen) como nosotros, que por aquella época estaba en GPD. Él me presento a César Lorente, diseñador, y me habló de Miguel Zapke.

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Miguel había llegado desde Alemania en los años 80 y ya era un sevillano más y un poquito menos alemán. Él era un prestigioso fotógrafo y yo sólo tenía proyectos no muy claros en la cabeza. La cosa es que, todavía no me explico cómo, confió en mí e iniciamos el proyecto de «Sevilla una mirada en el Tiempo». No olvidaré las fotografías que hicimos en la Catedral (donde no había luz, él la encontraba) o los buenos ratos en el archivo de su casa viendo y remirando fotos. En el Alcázar, llegamos a primera hora y nos dirigimos a la fuente de Mercurio: al llegar me dijo que había que esperar y, cuando los primeros rayos del sol superaron la Galería de Grutescos de Vermondo Resta e iluminaron la cabeza del Mercurio, disparó y acertó en una foto excepcional. El trabajo salió y edité mi primer libro. Maratania estaba en marcha.

Miguel Zapke montando una cámara de 360º

 

En tiempos en que el 3D no había llegado, el me hablaba de las fotos de 360º y que debíamos hacer un libro con ellas. Me pasé por su casa y me enseñó algunos positivos de medio formato; algunos alcanzaban casi el metro de longitud. La idea me agradó. Comprobé que hasta entonces no se había publicado ningún libro en España que tuviese como protagonista ese tipo de fotografía y de ahí salió  Andalucía 360º.

Fotografía de la calle Benjumeda de Cádiz - Foto Miguel Zapke

En esta fotografía del casco histórico gaditano se muestra como funcionan las cámaras de 360º. Miguel  se situó en el cruce de las calles Benjumeda y Sagasta e inició el giro en el tramo de la calle Sagasta que se encontraba a sus espaldas, siguió con la calle Benjumeda, de nuevo Sagasta en el tramo enfrente de él, a continuación la calle Benjumeda a su derecha y concluyó en el mismo punto donde había empezado.

Luego nos embarcamos en Sevilla 360º. En estos dos libros, volví a pasar con él momentos inolvidables: disfrutando de la Cartuja de Granada en el silencio de un edificio sin turistas, buscando localizaciones por Málaga o iluminando con mi coche la fuente de la plaza de Santa María en Baeza. Nos lo pasamos como nunca con el guía de la iglesia de San Luis, quien nos descubrió todos los simbolismos que encierra la iglesia.

Gané un amigo y, aunque nos vemos poco y no hemos vuelto a trabajar juntos, me alegro cada vez que charlo con él y filosofamos o desbarramos sobre este mundo del que tantas cosas cambiaríamos.

Miguel es un gran tipo, un hombre de fiar, cosa rara en estos tiempos, y un enorme fotógrafo. Si un día lo conocéis, veréis que digo la verdad.

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Niculoso Pisano – La lauda a Iñigo López de 1503 – 10

Lauda de Íñigo lópez foto de juan pablo navarro de maratania

Lauda de Íñigo López - © Maratania

Detalle de la lauda con el nombre de íñigo lópez - foto de Maratania

Detalle de la lauda con el nombre de Íñigo López - ©Maratania

Detalle del rostro de íñigo lópez - foto de Juan Pablo navarro de Maratania

Detalle del rostro de Íñigo López - © Maratania

Como comentaba en el artículo sobre el azulejo, Niculoso Pisano fue el introductor del azulejo pintado. Ayer estuve en la trianera parroquia de Santa Ana y tuve la oportunidad de fotografiar su primera obra conocida: La lauda a Íñigo López de 1503.

La lauda, lápida o piedra que se pone en la sepultura, es sumamente original al sustituir la habitual piedra o el bronce por el azulejo pintado. El deterioro del azulejo no deja apreciar el rostro de Íñigo López, que reposa sobre una almohada y que yace con una cruz entre sus manos. Sobre este deterioro hay una leyenda que dice que existía la superstición de que se obtenía novio dándole con el tacón en el rostro.

El propio azulejo indica el nombre del difunto, el autor y el año de 1503, como se ve en los distintos detalles que están adjuntos. Sobre él, nada se sabe. Sobre Niculoso Pisano sí hay algunas noticias. Con la construcción de la catedral se inició la llegada de numerosos artistas europeos a Sevilla, corriente que aumentó con el descubrimiento de América. Entre ellos, llegaría a finales del XV, habiendo constancia de que en 1498 vivía en Triana junto a su esposa Leonor Ruiz. En 1508, compraron una casa en Santa Ana; lo que hace entender la buena marcha de sus taller cerámico. Se conoce el nacimiento de su primer hijo, Juan Bautista, en 1508, y otro, Francisco, en 1511. Su muerte, por un documento de compromiso de pago de tributos de su mujer, se deduce que fue en 1529.

Detalle de la lauda con la fecha - foto de Maratania

Detalle de la lauda con la fecha - ©Maratania

Esta sería una relación de sus obras conservadas que conocemos:

Lauda sepulcral de Iñígo López, 1503 – Parroquia de Santa Ana, Sevilla.

Portada de la iglesia del monasterio de Santa Paula, 1504 –  Santa Paula, Sevilla

Retablo de la Visitación, 1504 – Reales Alcázares, Sevilla.

Coronación de la Virgen de los Reales Alcázares, 1504 – (Desaparecido, aunque algunos azulejos existentes en la casa n.º 3 del Patio de Banderas y una placa en el Museo de Artes y Costumbres Populares pueden ser parte de éste)

Dos placas procedentes del Palacio de los Condes del Real, 1511 – Museo Nacional de Cerámica. Valencia.

Retablo de la iglesia del monasterio de Santa María de Tentudia, 1518. Tentudía (Badajoz),

Azulejos en la iglesia parroquial de Flores – Avila.

Cuadro de la Visitación – Rijksmuseum. Amsterdam.

Panel de la Santa Cena. Convento del Carmen – Sevilla

Azulejos procedentes de conventos desamortizados – Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Juan Pablo Navarro
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Casualidad, Santa Clara y The National – 7

Siempre sorprende la casualidad y quiero contaros la que me ha ocurrido a mí. Como comentaba en La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla, la comunidad va a abrir un obrador con recetas de las monjas clarisas. Me comprometí a diseñarles una caja para los pasteles. Así que me puse manos a la obra.  Abrí Spotify para escuchar a The National e Indesign para trabajar: calculo las medidas, trazo los plegados; sólo puede ser a una tinta y elijo el pantone 326 para dar sensación de producto exquisito; pongo el nombre, dulces de San Pancracio; inserto una imagen con degradado de un artesonado del convento; en las solapas, una imagen de San Pancracio y otra de Santa Clara; en la base de la caja, la historia del convento y una breve biografía de la santa,  fundadora de las clarisas y discípula de San Francisco de Asís. Acabé.

Me voy a Spotify y, para mi sorpresa, la canción que suena de The National es Santa Clara. Pero ¿tiene The National una canción que se llama Santa Clara?. Pues sí. Así, que por la tarde, le cuento la historia a mi amiga y profesora de yoga, Gracia. Y ella me cuenta su casualidad. Estaba en la playa con más gente de Europa, Chipiona,  leyendo una biografía de San Francisco de Asís, cuando se levanta para reflexionar y, a los pocos pasos, entre tantas personas, ve un objeto brillante. Se agacha, es una medallita dorada. ¿De quién? de quién va a ser, de San Francisco de Asís; sí, el maestro de Santa Clara.

Decía James Joyce que hemos venido a aprehender los signos de las cosas y, entonces, qué sentido encontramos a las casualidades: ¿la posibilidad de disfrutar de la belleza de una boba coincidencia?,¿la oportunidad de reflexionar?, ¿un motivo para cambiar el rumbo? o no tienen sentido ninguno.

La metáfora favorita de Borges es la del laberinto, la vida no deja de ser un cruce de caminos que se bifurcan. Las casualidades, digo yo,  no dejan de ser cruces más sorprendentes que otros. Pero estos cruces deben ser acicates con sentido y no cauces para la nada y el miedo. El hombre de fe, puede ser bueno o malo, ignorante o sabio, útil o inútil, pero tiene una ventaja, su vida la sabe con sentido, la sabe acompañada. San Mateo nos cuenta:  ¿no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos (otro laberinto ¿no?) están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. Así que esos cruces que se bifurcan están contados. Pues eso, esta historia, incluido este acompañamiento final de lira y guitarra,  está ya contada.

Juan Pablo Navarro
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La Clausura de Santa María de Jesús de Sevilla – 5

monjas de santa maría de jesus - matarania - todos los derechos reservados

monjas clarisas – ©Maratania

Claustro de Santa María de Jesús San Benito - ©Maratania

Claustro de Santa María de Jesús San Benito – ©Maratania

Calvario del claustro - ©MarataniaMi padre fue médico de varios conventos sevillanos como Santa Clara, Santa María la Real y Santa María de Jesús. En algunas ocasiones le acompañé y pude entrar en sus clausuras. Conocí entonces sus grandes patios, sus tesoros ocultos y la pobreza por su falta de recursos. Con los años, cuando preparaba la edición de Sevilla 360º, se me ocurrió fotografiar la clausura de las clarisas de Santa María de Jesús.

Me recibió una comunidad sumamente alegre de monjas españolas, mejicanas y de otras naciones. Incluso, una novicia calabresa, bellísima, por cierto, que había huido aquí desde su Italia natal para seguir una vocación a la que sus padres se negaban. Miguel Zapke, el fotógrafo, y yo compartimos un día delicioso con ellas. Con sencillez y humildad se prestaron a ayudarnos. Las vimos orar en la iglesia y en el coro, y trabajar en las múltiples labores que las ocupan diariamente.

Azulejo de Jesús de la Pasión - ©Maratania

Azulejo de Jesús de la Pasión – ©Maratania

Antes de entrar en la clausura, un azulejo con el lema de «Paz y Bien» indica la disposición en que se debe entrar. Su claustro renacentista no será de los más bellos de Sevilla pero recuerda al encanto de un patio de vecinos: macetas y jaulas con canarios, una humilde fuente en el centro, azulejos en el zócalo, un calvario en la entrada. Sobre una puerta, un azulejo de Jesús de la Pasión donado por mi padre, Francisco Navarro Sánchez del Campo, a la comunidad en los años setenta.

Celdas - Foto de Miguel Zapke©

Celdas – Foto de Miguel Zapke©

El convento ha sido remozado por el ayuntamiento tras la cesión a éste del convento de Santa Clara.

Ello ha hecho superar las lamentables condiciones higiénicas que habían sufrido en pasadas décadas. Incluso, un ascensor nos llevó desde una habitación aledaña al patio a la clausura. Me quedé sorprendido por su curiosa arquitectura; las celdas, con sus techos a un nivel inferior al de la planta, ofrecen la impresión de casas y sus corredores parecen calles. En una sala a modo de museo, conservan un encantador belén en una vitrina. En el coro alto, una cubierta mudéjar recoge la oración de las monjas y una reja a los pies deja ver la iglesia. Su retablo es obra de 1690 de Cristóbal de Guadix con esculturas de Pedro Roldán, salvo la Virgen que la preside. Pero es una humilde talla de San Pancracio en una de las peredes la que atrae una gran devoción popular.

Como la mayoría de los conventos, sufre de la penuria económica. Durante muchos años han encuadernado libros para financiarse; ahora van a abrir un obrador con recetas de monjas clarisas, espero que tengan suerte con él. En cualquier caso, la Providencia siempre está con ellas.

Iglesia - Foto de Miguel Zapke©

Iglesia – Foto de Miguel Zapke©

Juan Pablo Navarro
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El Azulejo – 2

El Azulejo en nuestro libro de gran formato: "y SEVILLA"

El Azulejo en nuestro libro de gran formato: «y SEVILLA»

El arte del azulejo lo introdujeron los árabes en España. La palabra procede de “azulaij”, ladrillito. El alicatado fue el primer revestimiento cerámico utilizado. Posiblemente, la idea proviene de la costumbre árabe de decorar las jaimas con vistosos tejidos. Este método lo sustituyó en el siglo XV otro más sencillo llamado de cuerda seca, que además suspuso un ahorro en tiempo y coste. Esta técnica era buena para imitar las típicas lacerías de los alicatados, sin embargo no era útil para motivos con líneas curvas. Esto se solucionó con la técnica llamada de cuenca o arista.

Alicatado

Alicatado

azulejo alcázarEl descubrimiento de América y la importancia que adquirió Sevilla desde entonces, atrajo personajes y artistas como el ollero italiano Niculoso Pisano, quien, a principios del XVI, revolucionó este arte en Sevilla al introducir el azulejo pintado. La llegada en 1561 del flamenco Frans Andríes asentó esta técnica definitivamente. En el XVII  empezaron a introducirse los azulejos de “tipo Delft”, piezas pintadas con motivos independientes enmarcados en un círculo. Durante el siglo XVIII, se popularizaron con los llamado de montería por sus motivos de caza. En 1841, Charles Pickman fundó la fábrica de La Cartuja de Sevilla, donde se unieron las técnicas industriales inglesas con las tradiciones sevillanas. Junto a ésta, destacaron los alfares trianeros como el de Mensaque. La evolución culminó con la arquitectura regionalista de principios del XX que propició la consecución de obras maestras de este arte con las obras de Rodríguez y Pérez de Tudela, García Montalbán o Manuel Vigil-Escalera.

El alicatado se realiza con la yuxtaposición de pequeñas piezas de formas geométricas a modo de mosaico. Gestoso lo expone así: «los albañiles cortaban con la herramienta que se conoce con el nombre de «pico», de placas y losetas monocromas blancas, verdes, azules y meladas, yuxtaponiendolas, y por tanto sin que entre ellas hubiese más línea divisoria que la del corte».

Azulejo de cuerda seca

La cuerda seca consiste en marcar en el barro el dibujo quedando en relieve las líneas de división perfiladas con grasa. De nuevo, Gestoso los expone así: “consiste en imprimir sobre el barro por medio de una placa o matriz metálica, que algunos creen que fué de madera, cualquier dibujo, quedando en relieve las líneas y perfiles de los adornos, las cuales por uno y otro lado a su vez, ofrecen también líneas que se ven rehundidas, y además, hállanse perfiladas como dijimos, con grasa y manganeso, cuyas sustancias dejan aisladas por completo las tintas polícromas con que son esmaltados los referidos adornos y figuras del azulejo. El pincel cargado del vidrío deposita en los centros los diferentes esmaltes y por consiguiente, vienen a resultar en cada uno de los espacios circunscritos por las líneas del manganeso, unos adornos en bajísimo relieve, analogos a los que los franceses llaman cloissons».

Azulejo de cuenca

Azulejo de cuenca

azulejo de la O

En el XVII surgió la costumbre de adornar fachadas con retablos de azulejos con motivos religiosos. Azulejo en la parroquia de la O en Sevilla

En la técnica de cuenca o arista, tras modelar la loseta a presión con un molde, se pintan los huecos resultantes.En el siglo XVI, el italiano Niculoso Pisano y, tras él, el flamenco Frans Andríes introdujeron el azulejo pintado en Sevilla. Este permitió la total libertad del artista para desarrollar cualquier tipo de escena. En el XVII surgió la costumbre de adornar fachadas con retablos de azulejos con motivos religiosos. Estos llegaron a derivar, incluso en un uso comercial; el anuncio del Studebaker de 1924 en la calle Tetuán es el mejor ejemplo de ello.

Studebaker

El anuncio del Studebaker de 1924 en la calle Tetuán es el mejor ejemplo de la derivación comercial de la tradición de retablos en las fachadas.

 
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