El Parlamento en nuestro libro «y Sevilla»
Según
Chueca Goitia, constituye
«la más grandiosa organización de edificio religioso clásico que tenemos en España antes del Escorial».
Catalina de Ribera fundó el
Hospital de la Sangre en la
calle Santiago para cura de mujeres en 1500. Su hijo
Fadrique de Ribera, muerto en 1539, dispuso en su testamento la construcción de un nuevo
Hospital frente a la
Puerta Macarena, “tal y de tal calidad que se pueda tener y tenga por obra perpetua”. Este
Hospital, llamado de las
Cinco Llagas, fue en su momento el mayor de Europa con más de mil camas para hombres y mujeres. Esta función se mantuvo hasta 1972 y, tras años de abandono, se restauró por
Alfonso Jiménez y
Pedro Rodríguez Pérez para ser, desde 1992, la sede
del Parlamento de Andalucía.
Peraza nos da testimonio del gran numero de hospitales con los que contaba Sevilla en el XVI:
“ciento y tantos, mui sabiamente ordenados, y los más dellos cada uno diputado para una particular enfermedad” en los que, según nos cuenta, se atendía a mendigos provenientes de toda Europa. No obstante, en 1587, por iniciativa del arzobispo
Rodrigo de Castro, se redujeron el número de hospitales con la intención de mejorar la asistencia. De esta forma, setenta y seis con escasas rentas quedaron reducidos al de
Amor de Dios y
Espíritu Santo, subsistiendo otros dieciséis, entre ellos el de las
Cinco Llagas, el cual, curiosamente, centralizó la actividad de los dos citados a partir de 1837 en que desaparecieron.
Martín de Gaínza realizó las trazas del
Hospital en 1546. Tras su muerte,
Hernán Ruiz II lo sucedió y a él se debe el diseño de la iglesia. Desde 1570,
Benvenuto Tortello y desde 1572
Asensio de Maeda, continuaron las obras hasta su conclusión en 1598.
Dos pisos constituyen la larga fachada. En ella se suceden de forma repetitiva las pilastras de orden dórico en el primero, entre las que se intercalan pequeñas ventanas, y de orden jónico en el segundo. De las cuatro torres proyectadas para cada uno de sus vértices, sólo se concluyó la situada en la izquierda de la fachada, que remata un chapitel con azulejos. La portada es de mármol blanco portugués, usado habitualmente por los canteros sevillanos en los siglos XVI y XVII. Los escudos de los
Enríquez y Ribera aparecen a los lados y el de las
Cinco Llagas en su remate.
La planta del hospital renacentista que se había impuesto desde
los Reyes Católicos era un gran rectángulo en que se cruzaban dos naves dando lugar a cuatro patios. En este modelo, una iglesia se situaría en la intersección de las naves y así lo planteó
Martín de Gaínza, sin embargo,
Hernán Ruiz II lo varió, construyendo en 1584 una iglesia exenta en uno de los patios delanteros. La monumental portada principal la forman dos cuerpos con columnas pareadas que soportan un frontón recto rematado por jarrones.
Juan Bautista Vázquez “el Viejo” labró en 1564 los bellísimos relieves en mármol del arco de entrada que representan a las
Virtudes Teologales.
La planta rectangular de una sola nave con capillas entre los contrafuertes inició el modelo llamado
«de cajón”. Éste influyó en el barroco sevillano cuando, con el impulso de la Contrarreforma, se prefirió la funcionalidad de las iglesias de una sola nave que mejoraban la audición y contemplación de la Misa. Actualmente alberga la sala para plenos del
Parlamento andaluz.
Vista de la nave central. Retablo. Foto: Francisco Javier Romero García. Fuente: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico
Juan Pablo Navarro Rivas
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es www.maratania.es Facebook Twitter Linkedin
Pulse en la imagen para leer otros artículos de este Archivo:
El Palacio Arzobispal de Sevilla – De termas imperiales a residencia de los prelados hispalenses
Esta mañana la luz me atrapó