Presentaciones

¡Gracias, Nicolás!

Gracias, Nicolás Salas, gracias. Tuve la honra de que presentase mi primer libro: «Sevilla, una Mirada en el Tiempo». Lo hizó porque sí, por nada, o por lo que es todo, por la completa generosidad. Me regaló todo el prestigio que tenía, todo el «gancho» que le acompañaba y que llenaba cualquier sala en la que hablase. Y así, esa ya lejana noche del 11 de diciembre de 2000 en el Ateneo quedará inolvidable en mi memoria. Luego cenamos alegres mi mujer y yo con Nicolás y Antonia ¡Qué día! ¡Gracias!

Sin embargo, ahora que se ha ido al cielo que buscó, lo rememoro y la imagen que me viene de él es en su paraíso en la tierra: en su casa, en su despacho, rodeado de libros. Allí nació lo que, como a todo escritor, le heredará: su obra. Así, nos quedarán «Morir en Sevilla», «El Moscú Sevillano», «Sevilla en Tiempos de María Trifulca» y tantos otros que fueron llegando en su cita anual con las librerías.

¡Gracias, Nicolás!

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Presentación de la Colección «Vidas de Santos»

El pasado día 14 de diciembre presentamos en la Iglesia del Hospital de la Caridad la colección «Vidas de Santos». Sus dos primeros títulos son «Miguel Mañara, el rico que sirvió a los pobres» y «San Ignacio, el soldado de Dios». Muchísimas gracias a todos los que  llenaron la iglesia para la presentación.

Presentó el acto el Hermano Mayor de la Caridad, José Luis Olivares. Seguidamente, Juan Carlos Moreno Muruve disertó sobre la figuras de Miguel Mañara e Ignacio de Loyola. Seguidamente, Juan Pablo Navarro expuso las razones que han llevado a crear esta colección.La presentación concluyó con la lectura de fragmentos de ambos relatos.

Libros

 

Foto: Francisco Pérez

 

Compralo ya San Ignacio de Loyola
Les adjuntamos copia del texto en que se basó la intervención de Juan Pablo Navarro.

«Hermano Mayor, hermanos, amigos, muchas gracias por venir. Existe un adagio jurídico que dice “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, es decir, que el que se disculpa sin que se lo pida, demuestra su culpabilidad. A pesar de ello, empezaré por disculparme, porque hoy día, publicar historias de santos no está de moda, es extraño, incluso mal visto. Sin embargo, como leí a un amigo, debemos regalar cuentos de santos a nuestros hijos.

Vivimos una cultura del entretenimiento, la diversión es perseguida por todos; desde ese punto de vista, pocas historias son comparables a las de una de santos: sus personajes son originales, sus historias inauditas, algunos sucesos superan la mayor de las fantasías. Si pensamos que las biografías de santos las escribe Dios, ¿no debemos considerarlo un autor imbatible?

Sin embargo, si solo de contar historias para pasar el tiempo se tratase, os aseguro que no me habría metido en esta aventura. Porque, al final, de lo que se trata es de educar a nuestros hijos para que sean libres.

No sé si conocéis a Douglas Hyde. Fue un periodista inglés director del Daily Worker, el diario del partido comunista inglés. Se había hecho comunista a los 17 años para convertirse al catolicismo a los 47. En uno de sus libros después de la conversión responde a la pregunta de ¿Por qué los comunistas estaban tan comprometidos con su causa y tenían éxitos como líderes? Él explica, que cuando era joven, si en su barrio cualquiera tenía un problema, siempre había un miembro del partido que se solidarizaba con él y se implicaba para ayudarle. Eso hacía nacer la admiración por sus miembros y aunque no se conociese o entendiese su ideología, a muchos jóvenes, como le ocurrió a él, les movió a afiliarse al partido. Una vez hecho esto ¿qué pasaba? Lo mandaban a cualquier esquina de Londres con un montón de folletos e ignorantes se enfrentaban contra todos los que debatían en contra del comunismo. Cuando ya estaban desesperados por su ignorancia, de repente, les llegaba un miembro del partido, le cogía por los hombros y le preguntaba: ¿no crees que te vendría bien un curso de formación? De esta manera, profundamente motivados para aprender, eran formados en cursos perfectamente diseñados para hacerlos líderes de sus barrios, de sus centros de trabajo, de los ámbitos en que se movían. De esta pequeña historia se pueden sacar bastantes conclusiones: seguimos a quienes admiramos, necesitamos conocer lo que creemos, debemos estar dispuestos a defender la verdad. Los santos son los mejores referentes que podemos regalar a nuestros hijos, a nuestros amigos, a los creyentes y también a quienes no lo son.

Pero ¿quiénes son los santos? Para mí tienen tres características principales: viven confiados en Dios, se alimentan de la oración y de los sacramentos, y ven a Cristo en los demás.

Sí, realmente, se creen la famosa parábola en la que si Dios alimenta a los pajarillos y viste a los lirios del campo, cuánto hará por nosotros. Se lo creen, y las cosas le resultan, esta parábola se hace realidad en sus vidas. Veis este Hospital de la Caridad en donde estamos hoy. Cuando Mañara lo presentó al cabildo de la Hermandad, todas las personas razonables y cuerdas dieron por imposible que se levantase y sin embargo, aquí lo veis. Hay una pequeña historia de San Ignacio que me encanta. Va camino de Venecia con la intención de embarcarse para peregrinar a Jerusalén. Vive del dinero que le dan de limosna y lo que tiene poco le dura, pues se lo entrega a los necesitados que se encuentran por el camino. Para él, el dinero es un estorbo y lo entrega a pesar de que eso le impida ahorrar para pagar el pasaje. Por el camino, se le unen otros caminantes pero, hay peste en Italia y para entrar en Venecia se necesita ir a Padua a pedir un salvoconducto. Estos le abandonarán porque Ignacio con la salud quebrada va más lento que ellos. Él, solo, confiado en Cristo siguió el camino. No tengo que deciros que llegó el primero a Venecia, ya que al único que dejaron los soldados pasar las puertas de Padua y Venecia sin resistencia fue él ¡Ah! y, por supuesto, viajó a Jerusalén sin pagar el pasaje.

Si consiguen esta confianza es porque se alimentan de la Palabra, de la Oración y de los Sacramentos. Hay un libro que me fascinó desde la primera vez que los leí: “El Peregrino Ruso”. Es uno de los libros más populares de la espiritualidad ortodoxa. En él, un starets, un peregrino viaja de santuario en santuario para comprender cómo se podía orar sin cesar tal como pedía San Pablo. Un maestro le enseñará la oración de Jesús, la Oración del Corazón, en la que se recita acompasando con la respiración la breve oración “Señor Jesús, ten Misericordia de mí”, en todo momento. Sea de esta u otra manera, de lo que hablamos es de la amistad, de la conversación, del trato con un amigo. Los cristianos creemos en un Dios que es persona, con el que podemos trabar amistad. Los padres sabemos que por mucho que hagamos por educar a nuestros hijos, son los amigos los que lo acaban moldeándolo. Por eso buscar esta Gran Amistad, este Gran Amigo, se me hace necesario.

Por último, los santos ven en los demás a Cristo. Recuerdo un sacerdote jesuita, el padre Boigues. Él trabajó en America en cárceles con asesinos, con los peores delincuentes. Como comprenderéis, no era lo mejor de cada casa los que habitaban este lugar. Sin embargo, él decía que cuando escarbabas, encontrabas el diamante que habitaba su corazón. Estoy seguro de que nadie vuela como un superhéroe, ni escala edificios con tela de araña ni salva al mundo con sus superpoderes que le hace ganar en pelea a los supermalos. Lo que sí existe es esa visión que nos hace ver en el próximo, en el enemigo, en, como diría Mañara, nuestros señores los pobres, al Cristo que nos ama.

Y como decía, los santos, nos animan a los creyentes  y a los no creyentes, a nosotros mismos, cuando llegan los días de plomo y la vida pesa porque confiando caminamos, conversando, aunque sintamos que estamos solos, nos conocemos y aprendemos a pedir, a agradecer y a bendecir, porque viendo en el otro aunque solo sea a nosotros mismos, podemos amar. Y perseverando con la esperanza de alcanzar la Verdad que libera que descubrieron los santos.

Por eso, durante muchos años, llevaba en la cabeza la idea de publicar libros sobre santos. Pero pasaba el tiempo y no lo hacía. Sin embargo, un día, un amigo mío, al que le había contado esta idea, Carlos Seco, me propuso que escribiese un libro sobre Mañara. Y no me dejó salida. Me dijo que conocía a un ilustrador magnífico que haría los dibujos. Así fue. Escribí el cuento y conocí a Jaime Domingo. Él es profesor de economía y director de desarrollo del CEU San Pablo y siempre ha tenido por vocación el dibujo y la pintura que siempre ha puesto al servicio de las mejores causa. Le estoy profundamente agradecido. Hecho el primero, me pareció que era bueno que no se publicase solo y que se iniciase una colección sobre vidas de santos. Me decidí por San Ignacio porque estudié en Portaceli con los jesuitas y porque, como todos sabéis, la lectura de vidas de santos fue decisiva en la conversión de San Ignacio. Cuando me puse a buscar ilustrador, casi todos lo que encontré eran ilustradores influidos por el estilo Manga, con dibujos llenos de agresividad. He tenido la suerte de encontrar a María Bullón, creo que todo lo bueno que bulle dentro de ella se manifiesta en sus dibujos. Creo que ha sido un verdadero reto el dibujar a San Ignacio en tan diversos momentos de su vida en que la vestimenta y el aspecto físico varían tanto.

En el diseño, he intentado que con el uso de diversas fuentes de textos y distintos colores, el cuento pueda ser leído y entendido a distintos niveles. Por un lado está el texto completo del relato, por otro, los párrafos más importantes que resalto, y, por último, una palabra que destaco para dar a entender el tema principal del que se trata en la página.

En Mañara, un niño, Jorge, movido por la curiosidad de algo anecdótico -que Mañara había contemplado su propia muerte- traba un diálogo con él, que le llevará a conocer la conversión de Mañara y a convertir su fe infantil en una fe adulta.

En San Ignacio, otro niño, Lalo, convaleciente de una pierna rota, recibe la visita de un jesuita, el padre Lecaroz. La elección de este personaje no es casual, toda la generación de mis compañeros de Portaceli recordará a este buen cura que tantas historias nos contó. Eso hace con Lalo, contarle la vida y conversión de San Ignacio y enseñarle algo tan profundamente ignaciano como es el “discernimiento”

 

Muchas gracias»

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Canal YouTube de Maratania

Este año nos proponemos arrancar nuestro canal YouTube. En él, realizaremos vídeos de nuestros libros y de temas que nos interesen.

Por ahora hay colgado tres vídeos:

Una antigua película del «toro de cuerda» de Grazalema

Una entrevista en Destino Andalucía sobre nuestro libro «Sevila 360º:

La intervención en la presentación de Montañés y su Obra Sevillana en la Fundación Cajasur:

Juan Pablo Navarro Rivas
Maratania
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Presentación del libro de homenaje a Juan Antonio Campos Camacho

juan-antonio-camposEl pasado viernes se presentó el libro de homenaje a José Antonio Campos Camacho; uno de los más interesantes fotógrafos sevillanos del último medio siglo, heredero de las sendas que abrió su maestro Miguel Ángel Yáñez Polo.

En Maratania tuvimos la suerte de contar con él en dos libros: El Colegio de la Encarnación y La Parroquia de San Sebastián.

Para este homenaje hemos contribuido con el diseño y maquetación del libro y con uno de sus artículos: Juan Antonio Campos Espina – Un fotográfo de inquieta fantasía.

Juan Antonio siempre estará en nuestro recuerdo.

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Juan Pablo Navarro Rivas
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Éxito en la presentación de Casas Sevillanas en la Real Academia

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco

Portada de Casas Sevillanas desde la Edad Media al Barroco con textos de Teodoro Falcón

♦ Don Ramón Serrera afirmó que sus fotografías son las que hacen a Casas Sevillanas un «libro bello». Consideró a estas coautoras y colaboradoras imprescindibles del extraordinario texto don Teodoro Falcón.

Solo pude salir agradecido el pasado jueves, 29 de noviembre, cuando terminó la presentación de Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco. El salón de actos de la Academia se llenó, no pocas personas se quedaron en el patio (un millón de gracias a los valientes que vencieron al gélido relente), y, eso creo, las intervenciones fueron muy interesantes para todos los asistentes.

Don Ramón Serrera fue quien presentó este acto en la Academia Sevillana de Buenas Letras. Comentó la gran calidad humana y académica de don Teodoro Falcón: Doctor en Historia, y catedrático de Historia del Arte en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, ha sido comisario de múltiples exposiciones, en las que destaca  “Magna Hispalensis”, Catedral de Sevilla, 1992; entre sus numerosas publicaciones destacan, de temas sevillanos, monografías sobre: la Catedral, la Giralda, la Torre del Oro, el palacio de San Telmo, el palacio Arzobispal, las iglesias del Sagrario y de San Nicolás y títulos como: “El palacio de las Dueñas y las casas-palacio sevillanas del siglo XVI” y “La casa de Jerónimo Pinelo, sede de las academias sevillanas de Buenas Letras y de Bellas Artes”.

Casas Sevillanas - Maratania - Casa de Pilatos.

Don Ramón entendió como un pleno acierto el contenido del libro, resaltó lo amplio del material original que se exponía en este, cómo se explica la evolución de la casa sevillana y los distintos edificios que se eligen para su exposición monográfica: El Palacio de Pedro I, la Casa de Altamira, la Casa del Rey Moro, la Casa de los Marqueses de La Algaba, la Casa de Pilatos, el Palacio de las Dueñas, la Casa Almansa (Mañara),  la Casa de Jerónimo Pinelo, el Alcázar Renacentista, el Palacio Arzobispal, la Casa de la Condesa de Lebrija, la Casa de los Bucarelli, la Casa de los Villa, la Casa del Almirante López-Pintado y la Casa de don Benito del Campo.

Don Ramón, en lo que más cercano me toca, afirmó que mis fotografías son las que hacen a Casas Sevillanas un «libro bello». Consideró a estas coautoras y colaboradoras imprescindibles del texto de don Teodoro Falcón. Me alegró en extraordinaria medida que alabase el diseño de la obra y que apreciase el esfuerzo que ha sido el incluir por todas sus páginas una barra de resumen con lo más interesante de los textos. Tengo que decir que esta barra ha sido esencial para mí en la idea del libro que tenía. Entiendo que los libros de gran formato deben ser unión entre fotografía y texto: normalmente nos quedamos en las fotos, si acaso, leemos algún pie de foto y, raramente, leemos el texto, siendo éste, en realidad, lo más importante del libro. Por ello, pensé, y creo que no me he equivocado, que esa barra podía ser un puente válido y que supondría un medio que facilitaría que el que se acercarse a Casas Sevillanas saldría sabiendo más de estas cuando cerrase las tapas del libro.

Casas Sevillanas - Maratania Casa de las Dueñas

Tras la presentación de Don Ramón Serrera, me tocó a mí exponer brevemente las razones que me llevaron a idear este libro y, por último, don Teodoro Falcón dio una clase magistral sobre la casa sevillana.

Os adjunto, por ser la que dispongo completa, mi intervención:

Excelentísimo Señor Presidente. Excelentísimos Señores Académicos. Señoras y Señores.

Como Editor, fotógrafo y diseñador de este libro, «Casas Sevillanas desde la Edad Media hasta el Barroco», quisiera dar, sobre todo, las gracias y manifestar un anhelo.
Gracias, primero, a la Academia por invitarnos a su casa a presentar este libro y gracias por permitirme dirigir unas palabras desde este estrado a mí que en vez de hablar debería escuchar.
Gracias a D, Teodoro Falcón. Difícilmente podré manifestarle la alegría que me produjo el que tuviese confianza en el proyecto que esta humilde editorial le presentó de hacer un libro sobre las más históricas casas de la ciudad.
Gracias por haber regalado toda su experiencia, todos sus conocimientos sobre la casa sevillana que abarcan toda su vida, gracias.
Gracias también a los propietarios e instituciones que nos han dado todas las facilidades para entrar en los edificios históricos que se retratan en el libro.
Con ellos, con las personas que las habitaban o, simplemente, con los que trabajaban en ellas, he tenido el privilegio de, aunque solo fuese durante unas horas, hacer esas casas mías y, mediante la cámara, recoger ese instante para regalárselas a todos en este libro.
Casas Sevillanas - Sevilla en el siglo XVI

Y gracias a Dios por haber hecho posible este libro. Recuerdo cuando hace ya más de 30 años, mi padre, Francisco Navarro Sánchez del Campo, al que muchos conocisteis y a quien dedico este libro, recibía los libros editados por FOCUS. Con ellos, comprendí la contundente belleza de los libros de gran formato. A ellos se le unieron libros como Arquitectura Civil Sevillana y 100 Edificios de Sevilla y otros como la colección de Bolsillo de la Universidad.
Con ellos aprendí a amar y también a sufrir con nuestra ciudad.
Y digo sufrir porque sobre la Sevilla que yo conocí ya no se podía afirmar los que Chaves Nogales escribía en 1921 en su libro “La Ciudad”. En ella afirmaba que no sabía de ninguna ciudad que tuviese esta sabia armonía, esta exquisita aristocracia, esta plenitud de espíritu de Sevilla.

Casas Sevillanas - Maratania pg Alcázar
Ese espíritu, ese no se qué, al que José María Izquierdo llamaba Gracia. Un espíritu que transformaba lo extraño en propio.
Así la iglesia de San Luis que es romana y jesuítica es ejemplo complejidad barroca y del armónico equilibrio de nuestra ciudad. O el parisino puente de Carrusel es nuestro símbolo más castizo en el puente de Triana. O los mármoles labrados en Génova ¿No son el más sevillano recuerdo del que ha jugado, sesteado o meditado en un patio sevillano?
Si embargo, en los últimos 80 años parece como si la decadencia económica, la avara especulación inmobiliaria y la ignorancia soberbia hubiese destruido el alma de Sevilla.
Hoy, lo que es propio parece tópico y pastiche.
Lo que es ajeno, parece ordinaria impostura.

Casas Sevillanas - Maratania casa de Pilatos

Y os hablo, ahora, de mi anhelo porque, es necesario el esfuerzo de restablecer la memoria para contemplar Sevilla con ojos nuevos.
Porque Sevilla sería como la Clarisa de las Ciudades Invisibles de Italo Calvino: “Clarisa  ciudad gloriosa, tiene una historia atormentada. Varias veces decayó y volvió a florecer, tomando siempre a la primera Clarisa como modelo inigualable de todo esplendor, por comparación con el cual el estado presente de la ciudad no deja de provocar nuevos suspiros a cada giro de las estrellas.”
Y así, parafraseando de nuevo a Calvino, debemos asumir el riesgo y exigir la atención y el aprendizaje continuo de buscar y saber reconocer quién y qué, en medio de los infiernos que hemos construido, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.
Por eso, se me hace necesario e imprescindible este pequeño gesto de publicar este libro de Casas Sevillanas para descubrir donde todavía hay cielo, donde está el modelo de la Clarisa/de Sevilla que debemos imitar y reencontrar esa sabia armonía, esa exquisita aristocracia, esa plenitud de espíritu. 

Y, por favor, ya saben COMPREN EL LIBRO

Casas Sevillanas - Maratania Salón Principal Placio Arzobispal.

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
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