Tag Archives: Sevilla

El reencuentro con la arquitectura contemporánea y las iglesias de las nuevas barriadas sevillanas en los sesenta – 78

En los años cincuenta y sesenta se levantaron en Sevilla barriadas enteras con la intención de dar cabida a la población creciente. En general, el resultado fue un paisaje repetitivo de altos bloques con mayores densidades de las deseables y con perversas consecuencias respecto a la calidad de vida de sus habitantes (vuelta atrás famosa y drástica para librarse de las consecuencias antisociales de este sistema fue la demolición de los apartamentos Pruiit-Igoe en San Luis, Estados Unidos, en 1972, construidos solo dieciséis años antes). Salvado lo anterior, es también cierto que supuso la posibilidad de acceder a una vivienda digna a precios moderados y calidades aceptables e, incluso, aciertos brillantes como la barriada de los Diez Mandamientos (1958-1964) de Luis Recasens.

En el panorama español, tras la Guerra Civil se produjo un parón en la evolución de la arquitectura Moderna. Fue en los años cincuenta y sesenta cuando arquitectos con deseos de renovación encontraron en ciertos sectores de la Iglesia el socio propicio para realizar sus ideas. Así surgieron obras como el Teologado de los Dominicos en Alcobendas (1955) de Miguel Fisac, el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu en Oñate, Guipúzcoa (1955), de Sáenz de Oiza y Luís Laorga o el Monasterio del Rollo en Salamanca (1961) de Antonio Fernández Alba.

En el ámbito sevillano, se construyeron, en las nueva barriadas, iglesias llenas de efectismo y experimentación con un espíritu libre e innovador herederas del misticismo organicista de la Capilla de Notre Dame du Haut (1955) en Ronchamp, Francia, de Le Corbusier. Entre las sevillanas podemos citar templos como son Santa María de las Flores de Fernando Barquín (1963), San Ignacio de Loyola y San Pablo de Luis Recasens y Antonio de la Peña (1963), San Pío X de Rafael Arévalo Camacho y Luis Marín de Terán (1965), etc.

iglesia de san pablo - maratania - foto M zapke

La Iglesia de San Pablo (1963) conjuga su lenguaje contemporáneo con la decoración de azulejos y reinventa, desde una visión moderna, la tradición local (Foto de Miguel Zapke).

José Galnares Sagastizábal y la más bella fachada moderna de Sevilla – El Edificio Ybarra en Rodríguez Jurado, 6 – 77

Rodríguez Jurado, 6Muchas veces me paro a contemplarlo desde la Avenida de la Constitución o, mejor, desde la calle Santo Tomás. Cuando el sol ilumina su fachada blanca y su luz se refleja en sus amplios ventanales siempre pienso que es el más bello de los edificios modernos de Sevilla. Su  arquitectura no palidece ante la arquitectura regionalista que le rodea; es más, humildemente opino que la supera y que es digno contrapunto a la belleza clásica del Archivo de Indias al que se enfrenta.

Es una obra concluida en 1936 del arquitecto José Galnares Sagastizabal (1904-1977). Galnares estudió en Barcelona; estaba cercano a las propuestas de Josep Lluis Sert y asumía las ideas del GATEPAC, grupo  fundado por aquel y por Fernando García Mercadal.

En la memoria del proyecto para la Mazarredo, 4 (1934), afirma su idea de la arquitectura: «no debe haber detalle por nimio que parezca que no obedezca a un fin útil y necesario. Éste es el verdadero arte de la Arquitectura ya que su fin es esencialmente utilitario. Con este criterio de la funcionalidad lo servimos con lealtad».

El edificio de Rodríguez Jurado, 6, fue un encargo del conde de Ybarra (José Ibarra y Lasso de la Vega), sin embargo, se  realizó finalmente para los fabricantes de aceite de oliva Bruguier y Trujillo. La fachada de hormigón distingue en su dibujo la verticalidad de la rejilla de pares de vanos cuadrados que ilumina el hueco de la escalera y la horizontalidad repetida de sus balconada corrida. Esta se cierra en forma de semicurferencia, saliéndose del estricto modelo rectangular propio de Gropius y su Bauhaus para acercarse al racionalismo expresionista de Mendelsohn quien utilizó magistralmente la línea curva en sus edificios.

Otros inmuebles racionalistas de Galnares son la casa Lozano González en Mazarredo, 2 (su primera obra, de 1935), e HYTASA (1941, junto a Juan Talavera y Heredia). Tras la Guerra Civil sus diseños se adaptaron al estilo monumental y nacionalista propio de la postguerra aunque manteniéndo dentro de este envoltorio sus ideas modernas. En este grupo se encuentran el Banco de Bilbao en la plaza Nueva (1950) o la delegación de Hacienda (1953) (en ella, encima de la puerta principal utiliza una rejilla con vanos similar a la que había usado en la casa Ybarra para iluminar la escalera; dada la cercanía de ambos edificios, es buena idea acercarse a verlos y compararlos). De 1953 es también el edificio Elcano con sus 4 extraños miradores que parecen una concesión a la arquitectura historicista.

Concluyo con la esperanza de que, cuando paséis por Rodríguez Jurado, levantéis la mirada y lleguéis a sentir la emoción de que contempláis algo bello.

También le puede interesar

La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas

Casas sevillanas del XVI y del XVII Casas sevillanas del XVI y del XVII

 
Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin

Gabriel Lupiáñez Gely y el Cabo Persianas – San Pablo, 2 – 76

cabo persianas

Gabriel Lupiáñez Gely (1900-1942) fue el introductor del racionalismo en Sevilla con su Mercado de la Puerta de la Carne (1927-1929) y su Cuartel de Eritaña (Hotel Eritaña durante la Exposición)(1929). Se formó en Madrid, concluyendo los estudios en 1927, desde donde vino converso a la arquitectura moderna. Su mala salud derivada de la turbeculosis influyó de manera terrible en su carrera; es por ello que muchos de sus proyectos tuvieron que ser dirigidos por compañeros suyos. Su temprana muerte privó a la ciudad del que podía haber sido el más  brillante arquitecto de su generación.

Lupiáñez construyó en 1938-1939 el edificio de San Pablo, 2, junto con Rafael Arévalo Carrasco (1898-1952). Sus tres pisos vuelan sobre la base menor de la entreplanta y bajos comerciales. Como en el cuartel de Eritaña y en Azafrán, 34, utiliza esquinas redondeadas en el cuerpo superior donde abre ventanas con persianas, consiguiendo la sensación de una fachada más amplia y airosa.

Edificio mal recibido por la Sevilla de la época que lo denominó Cabo Persianas. Su similitud con un barco inspiró que se bautizara tal como denominaba a estos la Naviera Ybarra, la cual escogía nombres de cabos geográficos.

En 1940, la polémica llevó a decretar su derribo. Juan Talavera y Heredia, como arquitecto municipal era el encargado de llevarla a cabo. Sin embargo, en su escrito al Ayuntamiento, defendió habilmente el edificio y trató como vulgares a los edificios decimonónicos de la plaza de la Magdalena. Como consecuencia, en los siguientes años, se fueron derruyendo éstos y la plaza de la Magdalena, una de las más bellas de la Sevilla Ideal, es hoy día, ahora sí, completamente vulgar. Paradójicamente, el excelente edificio de Lupiáñez constituye, actualmente, el inmueble más importante de los que da a dicha plaza.

La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas – 75

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: "y SEVILLA"

La Arquitectura Contemporánea en nuestro libro de gran formato: «y SEVILLA»

La crisis internacional del 29, agravada en Sevilla por la deuda derivada de la Exposición Iberoamericana, precipitó la caída del estilo regionalista, necesitado de una costosa mano de obra especializada, y la aparición del movimiento moderno.

Gabriel Lupiáñez fue precursor del racionalismo en Sevilla con su Mercado de la Puerta de la Carne, su Cuartel de Eritaña en 1929 y el llamado Cabo Persianas (1939). A su vez, el discípulo de Le Corbusier, Josep Lluis Sert, construyó la Casa Duclós en 1930 en el barrio de Nervión. Podemos citar también la Casa Candau de Antonio Delgado Roig y Juan Talavera (1935) o Rodríguez Jurado, 6 (1936) de José Galnares.

En la calle Imagen, tras el ensanche que se realizó en los años cincuenta, se levantaron edificios de estilo internacional que constituyeron un pequeño oasis en el panorama de la época. En los años sesenta, se levantaron barriadas con la intención de dar cabida a la población creciente. El resultado fue un paisaje repetitivo de altos bloques, aunque también hubo aciertos brillantes como la barriada de los Diez Mandamientos (1958-1964) de Luis Recasens.

La Exposición de 1992 fue el acicate para la transformación de la ciudad: la creación de las nuevas rondas de circunvalación, la estación de Santa Justa de Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz, destino del Tren de Alta Velocidad (AVE), el nuevo Aeropuerto de Rafael Moneo o los seis nuevos puentes sobre el Guadalquivir. La Exposición legó excelentes obras entre las que destacan el Pabellón de la Navegación de Vázquez Consuegra, el Pabellón de España de Cano Lasso o el Pabellón de Finlandia de Sanaksenaho.

El Seminario Diocesano, obra de José Antonio Carbajal de 1997, fue el broche de la arquitectura sevillana del siglo XX. En 2009, diseñado por el arquitecto Richard Rogers, premio Pritzker de arquitectura, se inauguró el Centro Tecnológico Palmas Altas. En 2011 se concluyeron las polémicas Setas de la Encarnación de Jürgen Mayer; una amplia cubierta que cubre toda la plaza.

Centro Tecnológico de Palmas Altas

Centro Tecnológico de Palmas Altas

La arquitectura contemporánea debe ser asumida por los sevillanos como tan propia como las casas barrocas, románticas y regionalistas. Sí, tenemos que conservar el legado de la Sevilla que quedó acrisolada en 1929 pero debemos apostar, al mismo tiempo, por una arquitectura moderna y de calidad para que la ciudad avance. Las ciudades cambian porque cambia la sociedad que la habita. Los sevillanos de los sesenta abandonaron sus singulares casas de patio por pisos porque la situación económica y social de aquellos ya no tenía nada que ver con la de sus padres. Por lo tanto, si queremos preservar el bello caserío que hemos heredado y que da carácter a la ciudad es indispensable que lo valoremos en su gran importancia y que le demos un nuevo uso, incluso, llegado el caso, aliandose a la arquitectura moderna y no dándole la espalda.

En los libros sobre Sevilla de Editorial Maratania siempre hemos buscado esa doble intención: valorar la belleza de nuestras casas más que centenarias y apostar por una arquitectura contemporánea que no vulgarice la ciudad sino que la realce. Ambas cosas son posibles desde la humildad, desde el conocimiento profundo de Sevilla y desde el respeto a ésta.

Otros artículos sobre arquitectura contemporánea:

José Galnares Sagastizabal y la más bella fachada moderna de Sevilla – El Edificio Ybarra en Rodríguez Jurado, 6

Gabriel Lupiáñez Gely y el Cabo Persianas – San Pablo,2

El reencuentro con la arquitectura contemporánea y las iglesias de las nuevas barriadas sevillanas en los sesenta

La sede de la Sevillana de Electricidad – El grupo OTAISA y Van der Rohe

El Colegio de Arquitectos de Sevilla y su actualización de la tradición mudéjar

El edificio de Previsión Española de Rafael Moneo

El Pabellón de Finlandia de la Exposición de 1992 de Sevilla – Naturaleza, tradición y tecnología

El puente del Alamillo de Santiago Calatrava Valls – Un símbolo mediterráneo sobre el Guadalquivir

El pabellón de la Navegación – Un perfil de Sevilla a la orilla del Guadalquivir

Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García, los arquitectos sevillanos más relevantes de los últimos lustros

Las Setas de la plaza Mayor de Sevilla

La nueva fuente piscinera de la Puerta Jerez

También le puede interesar:

 

Casas sevillanas del XVI y del XVII Casas sevillanas del XVI y del XVII

Las casas sevillanas en el siglo XVIII Las casas sevillanas en el siglo XVIII

La cancela, la puerta más abierta – La casa sevillana en el siglo XIX

La arquitectura regionalista. Una fantasía para una Sevilla ideal

La arquitectura regionalista. Una fantasía para una Sevilla ideal

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin
Rodríguez Jurado, 6Nuevo Seminario

Otras casas de Sevilla del XVI y XVII – 74

En Casas sevillanas del XVI y del XVII expusimos las características generales de las casas sevillanas del Siglo de Oro español. De igual manera, hemos examinado distintas casas de este periodo de manera individual: La Casa del Rey Moro, La casa de los marqueses de la Algaba , La casa de los Pinelos, La Casa de los Sánchez Dalbo, La casa de los Mañara, La casa de la condesa de Lebrija, La Casa de Pilatos, La casa de los Bucarelli, La casa de Altamira en Sevilla, La casa de los Padilla, La casa de los Levíes y El Palacio Arzobispal.

Queremos hacer en este artículo una breve reseña de otros edificios de Sevilla pertenecientes a esta época como cierre a esta serie de artículos.

La casa de las Dueñas – Extraordinaria muestra de palacio mudéjar del XVI. Fundada en unas casas de la familia Pineda, pasó después a los Ribera a quienes se debe lo más importante de su extraordinaria edificación. Es residencia de la duquesa de Alba.

San Bartolomé, 1 – Desde el 25 de mayo de 1918 hasta su partida a Madrid en 1929, fue la residencia del poeta, aristócrata y ganadero Fernando Villalón, conde de Miraflores de los Ángeles.

Cristo de Burgos, 21 – Destaca en él su gran mirador. Éste ha sido de los últimos en cerrarse para ser aprovechado como una habitación más de la casa, perdiendo así su primitiva función.

Viejos, 1 – La construyó la familia Gómez de Barreda a finales del XVII. Las características yeserías de la fachada se añadieron en el XVIII.

Bustos Tavera, 10 – Su portada es característica por el almohadillado alterno rematado en caveto.

Fabiola, 2 – Casa de dos plantas y ático.

Amor de Dios, 6 – Perteneció a los marqueses de Valencina. Pasó más tarde a los marqueses de Nervión. Fue legado, tras la muerte de doña María Mónica Arteche, marquesa viuda de Nervión, a la Cruz Roja.

Dos Hermanas, 4 – Posee una bellísima portada de piedra, de las más hermosas de Sevilla.

Imperial, 29 – Fue restaurado no hace mucho como hotel de 5 estrellas aunque este cerró en el 2009.

casa de las dueñassan bartolome, 1casa cristo de burgos 21casa viejos 1casa bustos tavera 10casa fabiola 2casa amor de dios 6

casa Dos Hermanas, 4casa Imperial, 29

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin

También le puede interesar

(pulse en la imahen para ir al enlace)
Las casas sevillanas en el siglo XVIII

Las casas sevillanas en el siglo XVIII


La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas

La Arquitectura contemporánea en Sevilla – De Lupiáñez a las Setas

Casas sevillanas del XVI y del XVII

Casas sevillanas del XVI y del XVII

La festividad del Corpus Christi – 69

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Las visiones de Santa Juliana de Mont y el milagro de Bolsena contribuyeron a que Urbano IV publicase la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” cada jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

El propio Urbano IV había conocido de la propia Juliana su visión de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra que significaba la ausencia de una fiesta para conmemorar la Eucaristía. Por otro lado, ocurrió el hecho milagroso de Bolsena: En el año 1264 el Padre Pedro de Praga dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió así en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre. Éste, aún se conserva en la catedral de Orvieto.

Como parte de la celebración de esta festividad, la procesión del Corpus Christi, en la que la hostia consagrado sale del sagrario de la iglesia y recorre las calles en una custodia, es tradicional en muchas localidades del orbe católico. En España, son singularmente famosas las de Toledo, Sevilla y Granada.

Corpus Christi en Amsterdam

Corpus Christi en Amsterdam

Corpus Christi en buenos aires

Corpus Christi en Buenos Aires

corpus christi en toledo

Corpus Christi en Toledo

La Eucaristía es una experiencia fundamental ligada a la vida de cualquier santo, de cualquier católico. En ella se condesan las virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad. Por ello, cualquier cristiano que quiera vivirlas con intensidad pone la Eucaristía en el centro de su vida y no hay ningún santo que en ella no se centrase desde San Francisco de Asís a Teresa de Calcuta, desde San Pablo al más humilde de los santos anónimos. La Eucaristía es Parusía, significa la presencia viva de Cristo y es anticipo de su segunda venida. Confiamos en Dios, esperamos la venida de Cristo y vivimos en su Amor.

Decía el paleontólogo (descubridor junto con Henri Breuil del Homo erectus pekinensis) y teólogo jesuita Teilhard de Chardin en “El medio divino”: “No hay más que una misa y comunión. Estos actos diversos no son, sino puntos, diversamente centrales, en los que se divide y se fija para nuestra experiencia en el tiempo y en el espacio, la continuidad de un gesto único. En el fondo, sólo hay un acontecimiento que se desarrolla en el mundo: la Encarnación, realizada en cada uno por la Eucaristía. Todas las comuniones de una vida constituyen una sola comunión. Las comuniones de todos los hombres presentes, pasados y futuros constituyen una sola comunión…

Benedicto XVI lo reseñaba al decir que «La función del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visión que después tuvo también Teilhard de Chardin: al final tendremos una auténtica liturgia cósmica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva.»

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin

El Corpus Christi en Sevilla – El adorno de las calles, la procesión, la custodia y los seises – 66

El Corpus sevillano en Sevilla 360º - Maratania

El Corpus sevillano en Sevilla 360º - Maratania

El Corpus Christi es la fiesta más antigua que se celebra en Sevilla, existiendo referencias de ella desde 1426. Se celebra el jueves, 60 días después del Domingo de Resurrección. Se levantan altares en las calles y los comercios adornan sus escaparates con motivos eucarísticos; la tarde anterior es costumbre que los sevillanos paseen por el centro para verlo acicalado con estas galas que se retirarán al día siguiente. En la plaza de San Francisco se levanta un arco de triunfo, muestra de la arquitectura efímera propia de las fiestas sevillanas. La calles que forman el recorrido se alfombran del aromático romero, símbolo del amor y de la eternidad.

La procesión la forman los pasos con santos relacionados con Sevilla: Santa Ángela de la Cruz  (obra moderna de José Navarro Arteaga), las Santas Justa y Rufina, San Isidoro y San Leandro (todas estas atribuidas a Pedro Duque Cornejo, del  XVII) más San Fernando (de Pedro Roldán, 1671). A éstos se añaden la Inmaculada (atribuida a Alonso Martínez, del XVIII), el Niño Jesús (obra de Martínez Montañés de 1606), la custodia con La Santa Espina de Cristo (obra probable de Francisco de Alfaro, XVII) y la Custodia en plata de Juan de Arfe (1580-1587) de tres metros de altura.

corpus2 .marataniacorpus3 .maratania

Dice Chueca Goitia que cuando sale la custodia de Toledo, obra de trazas góticas de Enrique de Arfe, muy parecida al remate de la torre de su catedral, o la de Sevilla, muy parecida al remate de la Giralda, es como si esas torres fuesen las que procesionasen. Sobre esta idea de Chueca, me gustaría afirmar que es evidente en la sevillana; como comenta Alfredo J. Morales, la Giralda de Hemán Ruiz «fue el pretexto para desarrollar un programa iconográfico de carácter triunfal, compuesto por el canónigo Pacheco, en el que se expresaba la victoria de la Fe verdadera sobre el Islam y sobre la herejía protestante»; de igual maneran al aquitecto, Arfe labró la custodia siguiendo el diseño de Francisco Pacheco. Este poeta, humanista y canónigo, tío del pintor del mismo nombre, «sabio oficial de Sevilla a lo largo del último tercio del siglo XVI»  como comenta el profesor Bartolomé Pozuel, intervino en numerosos programas iconográficos; entre ellos, los de las salas Capitular y Antecapitular de la Catedral sevillana, obras ambas, también, de Hernán Ruiz.

Acompañan al cortejo los Seises. Estos podrían tener su origen con Fernando III y su vestimenta provendría de la segunda mitad del XVI, cuando ya bailan ante el Santísimo con el sombrero puesto, lo que, con el ritual de la segunda mitad del XVII, se mantiene hasta hoy. Ver bailar a estos infantes danzantes de Dios con este rito de siglos es una de las mejores puertas para iniciarse en esta ciudad que se autoproclama la “Ciudad de la Gracia”.

corpus4 .marataniacorpus .maratania

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin

El Palacio Arzobispal de Sevilla – De termas imperiales a residencia de los prelados hispalenses – 65

A las residencias de la aristocracia sevillana siempre se les ha llamado, simplemente, casas: la casa de Pilatos, la casa de los Pinelos, la casa de Altamira, etc. La denominación de palacio se quedó exclusivamente para denominar a la residencia de los prelados hispalenses. Más tarde, en 1849, al convertirse la antigua universidad de Mareantes en residencia de los Duques de Montpensier, Antonio de Orleans, hijo de Luis Felipe de Francia, y la infanta María Luisa, hermana de Isabel II, a San Telmo se le llamó también palacio.

En el solar del Palacio Arzobispal existieron unas termas romanas de las que se conservan una cámara abovedada con nichos de lo que podría ser el frigidarium y la pila del patio de los Naranjos de la Catedral. Su origen como residencia de los prelados hispalenses procede de la donación que realizó Fernando III el Santo al obispo Don Remondo en 1251 de “unas casas en la plaza de Santa María, su bodega, cocina, establo y una hortezuela dentro de las casas”.

El palacio actual se edificó en la segunda mitad del XVI, momento en que se definió su planta en torno a sus dos patios, obras realizadas, fundamentalmente, con los arzobispos Rodrigo de Castro (1582-1600) y Fernando Niño de Guevara (1601-1609). Ambos patios son del milanés Vermondo Resta. En 1604, se realizó el espléndido salón principal con un extraordinario techo con 70 pinturas

En tiempos de Antonio Paino (1663-1669) se levantó la espléndida escalera y en el 1704 se concluyó el edificio con su monumental portada principal bajo la dirección de Pedro Romero. Columnas pareadas profusamente decoradas sostienen un frontón roto en donde se abre un gran balcón con rica ornamentación rematado con una peana y dos jarras. Junto con la del Museo de Bellas Artes representa el mejor antecedente de la obra maestra de las portadas barrocas sevillanas, la del Palacio de San Telmo.

Durante la ocupación napoleónica de Sevilla (1810-1812), fue la residencia del Mariscal Soult. Entre los numerosos arzobispos de la ciudad tiene un lugar destacado San Leandro (540-600), quien convirtió a San Hermenegildo y educó a su hermano San Isidoro (560-636), también arzobispo de Sevilla y autor de las “Etimologías”, que tuvieron una extraordinaria influencia en la cultura medieval. Tiene un recuerdo imborrable en la memoria de los sevillanos, el cardenal Marcelo Spínola (1835-1906) quien durante la hambruna por la sequía de 1905 pidió como un mendigo limosna de puerta en puerta para los pobres. En 1987, Juan Pablo II lo beatificó junto a Sor Ángela de la Cruz (1846-1932), “la madre de los pobres”, fundadora de las Hermanas de la Cruz, siendo ambos de los personajes más queridos por los sevillanos del siglo XX.

La plaza a la que se asoma estaba ocupada en gran parte por el Corral de los Olmos, sede del Cabildo municipal y del eclesiástico hasta el XVI. El Corral, en ruinas, se demolió en 1791. A principios del XX se produjo el ensanche de Mateos Gago y se construyó la fuente, obra de José Lafitta, con el remate de farolas y con las bocas de agua copiadas de originales romanos de la Casa de Pilatos.

Juan Pablo Navarro
Maratania
Edición. diseño, maquetación y servicios editoriales – Sevilla
maratania@maratania.es
www.maratania.es
Facebook
Twitter
Linkedin